Son contadas las ocasiones en las que nos paramos a valorar el trabajo y esfuerzo desempeñado por sacar adelante un festival y más si, el mismo, es gratuito, llevado a cabo, como el que procede, con toda honestidad y sin sacar tajada de ello. Si lo haríamos muy a menudo, supongo que nos comprometeríamos mucho más, dándoles nuestro apoyo, en la medida de lo posible, asistiendo año tras año y colaborando en el aspecto económico, ayudas vitales para que el mismo perdure en el tiempo, y las ilusiones y ambiciones de sus organizadores no se consuman, rápidamente. La localidad vizcaína de Ermua acogió, el 22 de mayo, una nueva edición del respetado e inigualable festival Vértigo Rock, un claro ejemplo de docilidad y amor por la música, encaminado a promocionar a los jóvenes grupos de la zona, dándoles a conocer a otros niveles y en una óptimas condiciones, gracias al tirón de bandas absolutamente consagradas. Un modelo óptimo a seguir, manifestando claramente que la música es un producto cultural, sin más, y no un negocio encaminado a sacar una cierta rentabilidad, como son la gran mayoría de los grandes festivales estatales. El sueño de este puñado de jóvenes sigue aún vivo, gracias a la inestimable ayuda del departamento municipal de juventud y de una veintena de establecimientos. Esperemos que la fatídica crisis no incida en su posible desaparición, puesto que, a veces, los ayuntamientos afrontan sus déficits, eliminando este tipo de ayudas. Este año no había excusa que valiese, hasta el buen tiempo quiso aliarse con ellos. Esta cuarta edición alojaba un cartel variado, abarcando diferentes estilos rock, metal, heavy... y con la participación estelar de uno de los iconos nacionales de los 80, el speed trash metal de los madrileños Muro, quienes han reavivado la llama, esporádicamente, después de su adios definitivo por el año 2003, consumido con la grabación de un disco en directo a modo de despedida “Este Muro No Se Cae”. |
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Tras la oferta de una serie de actividades por la tarde, conciertos a pie de calle y una exhibición graffitera en la plaza Cardenal Orbe, arrancaban definitivamente las actuaciones en ese mismo lugar, la susodicha plaza. A las 9 de la noche salió a escena los primeros, los miembros de Storbais. Una banda de dicha localidad que teníamos perdida la pista, en gran parte porque decidieron separarse hace muchos años y dedicar más tiempos a sus seres queridos. Su trayectoria es de lo más espectacular, más de 21 años, dos maquetas y tres discos de estudio, además de contar con una experiencia asombrosa, adquirida de haberse pateado la gran mayoría de los locales y salas de Euskadi, con su trash hardcore, cantado en castellano, en la década de los 90. Un directo que no ha perdido sus huellas de identidad. Una descarga potente y entretenida, en la que su vocalista Txino se dejó la piel, demostrando mantener un inmejorable nivel. Destacó sobre todo la contundente “Todo Vale”, la frenética “No Hay Excusa” y un par de composiciones nuevas que nos presentaron, como modo de adelanto, de un próximo trabajo. Un directo, de apenas una hora , que acercó a gran parte del público, asistente a esas horas, a las primeras filas. |
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El ambiente se caldeó una vez que los ermutarras Insohmnio tomaron el testigo dejado por sus compatriotas Storbais. Esta joven formación demostró estar bien curtida y con unas ganas locas de girar por todo el territorio, desataron increíbles sensaciones gracias a una exhibición apabullante de solidez. El poderío y su maestría fueron notorios desde el inicio. Cinco genios músicos incontrolados, irascibles, canalizando toda su energía espiritual y rabia, con el deseo de ofrendar un recital sonoro lleno de fuerza y en estado puro, que hechizase a todos los allí reunidos. Los temas de su primer trabajo “Demasiado Suficiente” iban sacudiendo a galope, como un martillo que golpea sin piedad, un ostentoso exprimidor de destreza musical, sin paliativos. Su vocalista, Aitor Cid, en plena forma, dos guitarristas talentosos como Ivan y Victor, además de la fuerza y potencia que Galindo y Frank imprimen a su bajo y batería respectivamente, conforman un conjunto maduro y robusto muy a tener en cuenta, no hace falta ser un adivino para predecir que van ser una de las gratas sorpresas de este año. “Hijos Del Mar” y “Camino Estéril” fueron dos temas estrujantes. La banda bombardeándonos unas emociones y sentimientos que no pasaron desapercibidas entre la multitud, manifiesto de un humilde arrebato por el rock duro. ¡Irresistibles! |
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Parece como el metal euskaldun estuviera un poco en declive en la actualidad, bandas como Muted, Ost, Biok y de los que vamos hablar a continuación, los zarauztarras Eraso, que en el pasado lograron un merecido respeto y reputación en Euskadi, hoy por hoy, no gozan de ello, divagan sin pena ni gloria, disminuyendo progresivamente su número de actuaciones, dada la escasa aprobación del público. Una recesión incomprensible dada la calidad y creatividad musical de sus trabajos, será porque los tiempos han cambiado y ese estilo musical se ha devaluado bastante ante la llegada de otras modas. ¡ Una jodienda en toda regla! Hay muchos grupos a los que un escenario de este tipo se les queda bien grande, no es el caso de esta formación, que da rienda suelta a su salvajismo y apabullante tormenta de decibelios, a sus anchas, desgañitándose con movimientos precisos y contundentes, confirmando que sobre un escenario son imbatibles. A pesar de prodigarse poco en directo, circunstancia que me hacia dudar de un estado de forma óptimo, el de antaño, se pegaron un recital sobrehumano, una esplendorosa actuación, un sensacional estado de gracia y sonido portentoso (aunque empezó con bastantes problemas de sonido, la cosa fue mejorando hasta lograr un sonido nítido y contundente). Muchos aprovecharon para darse un respiro, irse a cenar y beber unos tragos en los bares próximos. Cortes como “Erantzunik Gabe”, “Kontra” y “Gertaerak” sonaron brutales, pero yo por mi parte me quedo con las increíbles interpretaciones de temazos como esa versión más metalera del clásico de Delirium Tremens ”Ikusi Eta Ikasi” y la poderosa “Zein Gogorra”, una de las mejores canciones que hayan compuesto. ¡Repertorio trepidante y perfecto! |
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De explosiva podríamos calificar la descarga de los madrileños Muro, que se presentaban con su formación original, esos músicos (Silver, Lupi, Largo y Julito) que catapultaron a la fama con sus primeros discos, por la época de los 80. Si meses atrás acudimos a la sala Heineken de Madrid a su reencuentro, la primera fecha de su actual gira “Por Un Puñado De Dólares”, siendo una de las noches más memorables, vividas por este servidor este año, la de esa noche se presumía superior, que iba ser aún más inolvidable y especial en gran parte a que la formación cuenta con muchos seguidores en esa zona. Fraguaron en el ambiente esos temas que nunca han dejado de sonar en cualquier garito heavy de la península, nutriendo la leyenda. ¡Este Muro No Se Cae! Esas ambiciones y pretensiones de vivir otros gloriosos éxitos siguen muy presentes e intactos. Resultaría impensable que una banda de este calibre se conformase con subsistir gracias al prestigio ganado en el pasado. Como auténtico grupazo de estrellas que son, pienso que intentarán grabar algún disco y esperar a ver que aceptación generan por parte del público. Esa noche se concebía como una celebración de una única visión musical, una real representación de heavy metal nacional, una autentica noche para los seguidores de ese estilo y, la verdad, es que fue vivida con total emoción y una perfecta comunión. |
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El show comenzaba con mucha intensidad, viejos himnos “Telón De Acero”, “Amos De La Oscuridad”, “Desengancha” y “Mata” que recorrieron nuestros cuerpos, poniendo los pelos de punta y enfervorizando a más de alguno, con las huellas del paso del tiempo visibles pero con ese espíritu rebelde, el aplomo y cualidades inalteradas. ¿Quién se atrevería a decir que Largo lleva 17 años sin tocar la guitarra? La figura en este grupo es Silver que con su carisma y habituales vestimentas heavies encara los temas jugando en lo vocal mucho con el público y manteniendo la llama encendida en todo momento. Personalmente no se le puede achacar nada. Le pone sentimiento y contagia su pasión, como debería ser. La versión de Rainbow “Spotlight Kid” sirvió de emotivo homenaje hacia la persona Ronnie James Dio, quien acaba de dejarnos hacía pocos días, fallecido causa de un cáncer estomacal. Un tema que suele formar parte del repertorio del grupo pero que esa noche fue presentada de una manera más afectiva y plena admiración hacia esa persona. A continuación quisieron hacer un regalo a sus seguidores más veteranos dejando caer dos clasicazos “Traidor” y “Acero y Sangre”, recibidas como agua bendita e imprimiendo aún más garra al directo, incólumes, ratificando la grandeza de un grupo que lo ha ganado todo. Aunque el tiempo apremiaba, se echaba encima la hora de finalización, quisieron permitirse otro capricho, versionar el “Fast As A Shark” (Accept), precedida de una hábil jugada, “Solo En La Oscuridad” y abriendo el camino hacia un cierre final de traca, “Mirada Asesina”, interpretada con gran sentimiento y en la que como va siendo habitual la multitud acabo coreando “Mira La Vecina”. Muro son una máquina en directo, ellos lo saben y lo han vuelto a demostrar. ¡Larga vida a Muro! |
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