¡Un mirar al cielo con esperanza!
Cuando la vida te golpea fuertemente, lo mejor es dejarse tirar al suelo para que piense que estás acabado y entonces resurgir como el ave fénix y sonreírla, expresándola que nada es tan grave como parece. ¡La esperanza es el hilo de la venganza!.
Si hay algo que admirar de los todelados Nocturnia es su constancia y su fe casi ilimitada en lo que hacen, no desvanecerse ante el primer obstáculo e insistir reiterativamente, aunque en ocasiones sea a costar de sufrir más de la cuenta, por lograr lo que tanto se ansía. Si para unos la marcha de su vocalista podría haberles supuesto un muerte súbita, para éstos humildes músicos y otros de idéntica índole, no constituye en absoluto un amargo final en sus aspiraciones, más bien, un duro reto a afrontar, de reforzar la credibilidad y confianza en tu valía, haciendo uso de toda tu fuerza interior para hallar el camino de la solución. Qué gran razón tenía Aristóteles en aquello que decía que en las adversidades sale a la luz la virtud.
"Sin Retorno", su cuarto disco de estudio, es como un manjar que envenena, haciéndote sentir mil sensaciones de placer auditivo, heavy metal ortodoxo, de elevado refinamiento técnico mediante instrumentaciones luminosas repletas de fuerza y melodía, sin virtuosismos innecesarios pero con las complicaciones justas y necesarias; y emoción algo que escasea alarmantemente en la actualidad. Un disco de esos que sin ser rompedor te hace amar más si cabe el estilo, puesto que las canciones están elaboradas con tanta honestidad y amor por la música que los sentimientos vertidos en ellas trascienden y se te clavan directamente en el alma para no abandonarte jamás.
Evidentemente lo suyo sigue siendo una puerta abierta a la imaginación buscando un estilo propio, una impenetrable muralla de sonido, no exenta de melodía ni matices, una acopio de renovados elementos que hagan potenciar sus logros y de paso ampliar su resonancia, a base de trazar progresiones más definidas y voluminosas, dignas de perdurar en la posterioridad.
Una impenetrable muralla de sonido, no exenta de melodía ni matices, una garganta privilegiada que derrocha emotividad y pureza, abrigada de una base rítmica limpia y sólida, sin grietas y unos teclados que le dan más colorido al asunto, sin llegar a tener nunca excesivo protagonismo; en definitiva músicos revitalizando el género con su forma fresca y desinhibida de entender el heavy metal. Estilísticamente, esta nueva entrega continúa situándoles en esa línea que separa o une, el power metal y el heavy melódico, pero como ya hicieran en el pasado, siempre buscando un camino por el que ir evolucionando. "Sin Retorno" es una colección de once pinceladas en los que la banda ha tratado plasmar emociones humanas transmutándolas en una música sentida y emocionante, atiborrada de arte y profundidad a nivel reflexivo, sensitivo y emocional.
Sin duda alguna, una de las características principales de este trabajo es la frescura derivada de la tremenda habilidad y acierto por partes de los músicos, de haber sabido ligar la contundencia de sus guitarras y profundo contenido en sus líricas, con el gusto por edulcorar las canciones, cuidadosos matices que refuerzan la inigualable fuerza interpretativa y belleza melódica de su nuevo vocalista Rafael Carpena. La banda ha madurado y eso se nota en la composición como en la ejecución, basta con escuchar cortes como "El Final de los Tiempos" , "En Mi Soledad o "Hermanos" para cerciorarse de ello, gran ejercicio de interpretación a cargo de Rafael, con subidas y bajadas emocionales; un modular correcto de su timbre de voz y una línea melódica bien construida, de gran riqueza de tesituras, sin abusar de agudos fuera de lugar, junto a unos arreglos musicales muy bien trabajados. No obstante, habría que destacar por encima de todos el corte "Que Nunca Se Apague Tu Corazón" en donde nos topamos con la faceta más creativa, una delicadeza que hacía tiempo que no escuchaba, de sorprendentes combinaciones melódicas, buenos coros guturales y ejemplar tratamiento del sonido. Aunque el nivel sigue manteniéndose en la regrabada "En Busca del Tiempo" y en otros cortes orientados a sonoridades más vanguardistas como "Dulce Venganza" en la que la exquisita voz de Raquel Fernandez nos envuelve en un romanticismo puro y melancólico o la menos atrevida, "Sueños", adentrándonos en terrenos ambientales; pasa con en muchos discos la inspiración que se da en los primeros temas se ve menguada en su parte final, aún así, no acaba siendo un ejercicio pretencioso ni aburrido. No sonarán originales pero competentes lo son un rato.
Quizás no es lo que más demanda el grueso del público heavy actual, pero satisfará los oídos de aquellos buscadores más exigentes que saben ver que hay mucha más vida más allá de las murallas del doble bombo. Una muestra más de que quizá este grupo merecería mejor suerte.
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