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Mi primer Leyendas del Rock
20/09/2016
Autor: Sergio Rojo
 
 
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… sensaciones, momentos vividos, experiencia …
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No pretendo en este relato entrar a valorar ni grupos ni actuaciones vividas en el pasado Leyendas del Rock 2016 celebrado en Villena. De eso ya se han encargado los distintos cronistas que han cubierto el festival, con bastante profesionalidad y mucho trabajo a mi entender.

Quiero ir a las sensaciones, a algunos de los momentos vividos en lo que ha sido mi primer Leyendas del Rock, a los preparativos, al durante y también al después… Entre otros motivos, porque habrá otras muchas personas para las cuales haya sido también su primera vez y puedan encontrar similitudes con su propia experiencia y porque quizás otros tantos se lo puedan estar planteando para ocasiones futuras.’

- ¡Has pillado el hielo entonces!!??
- Que si, pesado…

Podemos decir que con esta frase, y aunque a más de 700km de Villena, se puede dar por inaugurado el fin de semana de festival, no? Puede resumir muy bien la culminación de todo el proceso de preparación del viaje, que no ha sido cosa menor, he de decir.

Y eso que tampoco éramos muchos,  3 amiguetes  que acabamos de entrar en la treintena y a los que nos jode saber que nos estamos haciendo mayores. Esto del festival, podemos decir, que es una pequeña batalla que queríamos jugar para demostrarle al tiempo que aún estamos frescos física y mentalmente y… después de lo visto podemos dejarlo en un empate técnico, para no discutir, y sabiendo que el tiempo no habla y por tanto no puede dar su valoración, al menos por ahora.

Y es que como toda aventura que se precie, ha tenido sus momentos tensos, disparidad de opiniones sobre cómo hacer las cosas, quien va con quien, si nos quedamos allí unos días más tras el festival, que si yo voy a ir antes, que si yo no voy porque no me dan fiesta en el curro, que si lleva la tienda grande, que si pilla el camping gas que a mí me apetecen unos buenos macarrones calientes, que si no me jodas… dónde vas con unos macarrones calientes en Villena a 35 grados?, por Dios…

Pero también ha sido parte de la miguilla de la aventura, son discusiones necesarias, que incluso unen más al grupo y también sirven para darte cuenta de que a veces no todo es como uno se piensa, que hay otros puntos de vista.

Y desde un parking de un centro comercial de Vitoria-Gasteiz, y después de haber cogido esos malditos hielos, arrancamos hacia Villena. 2 de los 3. Al otro le teníamos ya cerca de allí, preparando el terreno para nuestra llegada, pensamos en su momento… ilusos…

Hasta Madrid todo bien, y sobre la hora prevista. Pero amigos, haber hecho esta kilometrada sin ningún percance no hubiera tenido gracia, y tampoco se trataba de llegar antes que nuestro amigo que estaba a 40 km de Villena desde hacía 3 días, aunque al final casi lo conseguimos, e? 2 retenciones en Cuenca y que nos perdimos en la última carretera que teníamos que coger tuvieron la culpa. Entre medias muchas risas… al amigo que teníamos allí le intentamos colar hasta en 2 ocasiones que habíamos pinchado, cosa que se quedó en amago con un audio de whassap en el que en el último segundo de grabación echábamos a reir sin poder aguantar…

Luego él nos la intentó devolver con que había perdido el tren que le llevaría hasta Villena, y que la estación en la que se había bajado, estaba más lejos que donde Cristo perdió la zapatilla, cosa que al final resultó que no era mentira del todo.

- Fiera, ya has llegado, no? A nosotros nos faltan 30km. Para llegar al festival bien? Cómo tenemos que hacer?
- Nada, muy fácil, cuando lleguéis veréis un municipal. Ahí al lado os espero y. Eso sí, paciencia porque lo menos tenéis 2 horas de cola. Esto está hasta arriba…

Este y yo nos miramos y pensamos 2 cosas. Que lo de las 2 horas no nos cuadraba mucho, y la otra, ponte a buscar un municipal en todo Villena, que algo más grande que mi pueblo de 200 habitantes en Burgos ya es. Podíamos haber tenido suerte y haber entrado por la carretera desde la que se accedía al festival pero no, por la más lejana, y ni rastro de las indicaciones para llegar a él.

Siguiendo las pautas de nuestra intuición masculina, que también tenemos, conseguimos encontrar las primeras señales y los primeros coches en cola. Cola de 5 minutos, por cierto… lo de las 2 horas debió ser un mal cálculo producido por el primer kalimotxo que nuestro colega se estaba metiendo entre pecho y espalda, y que era lo primero que había hecho el tío nada más llegar a Villena, como si le fuese a faltar tiempo… Como por arte de magia encontramos al municipal, muy majo, repartiendo tráfico para aquí y allá, pero de nuestro amigo… nada de nada.

  
 

Paramos en doble fila y le llamamos. Estaba en las carpas junto a la zona de acampada, corroborando que todo estaba casi a punto ya para el comienzo del festival. Se montó con nosotros y accedimos al parking que la organización había dispuesto para dejar los vehículos.

En ese momento, es cuando piensas que ya empieza todo, de forma inminente. Te congratulas de que todo el esfuerzo por preparar el viaje haya merecido la pena. Ya estás allí. Ahora sólo te queda disfrutar. Estar atento a todos los detalles, a los grupos, al entorno en el que vas a pasar 4 días, a la gente, al pueblo que nos acoge…

- Mira a ver si aparcas más lejos, anda!!
- A lo mejor acampamos en Alicante y tenemos el coche en Murcia, tú!!!

Son ese tipo de gracietas las que te toca aguantar, aún después de haber estado casi 8 horas conduciendo, pero sabes también que es la primera de muchas que van a venir y que tú serás también autor de otras tantas hacia ellos. Así que con semblante de pocos amigos de cara el resto pero descojonándote por dentro porque en realidad te ha hecho gracias, les dices:

- Que voy a ver si pillo un buen sitio, a la sombra y tal…
- A la sombra dice, no te jode…

Cuando el amigo que ya había estado el año anterior te dice que lo que te vas a encontrar cuando llegues es un auténtico secarral, te lo dice por algo.

La primera pregunta que te haces es:
- Y aquí dónde están los arboles?
- Saldrá el norte? Si, no?
- O no?
- Joder…

Hay un momento de sentimientos contradictorios. Estás con el subidón de saber que en 1 hora estarás dentro del recinto, abarrotado de peña, con tu katxi en la mano, con la música de Warcry a todo volumen, como un niño con zapatos nuevos, vamos, pero pensando también que serán 4 días duros en cuanto al calor se refiere.

Plantada la tienda por fin, y con el hielo en los vasos, dábamos por terminadas las tareas de aproximación al campamento base. A nuestro centro de operaciones.

- Cogemos chaquetilla para luego?

Fue una pregunta que no tuvo respuesta. Nos acercamos a la entrada a recoger las acreditaciones y pulseras varias y entramos por primera vez al recinto. Me sorprendieron las instalaciones. El lugar era amplio, bien organizado, con 2 escenarios enormes y otro más pequeño, con zona de tiendas y varias zonas de bares para beber y comer. De puta madre, pensé. Me gusta.

La primera noche fue bien. Es la de calentamiento. Se aguanta todo, aunque estás cansado del viaje, pero te pueden las ganas… quieres gustarte, saborear cada nota, cada sorbo, cada momento. Te fijas en todo. El sonido, las pantallas que te informan de todo, cómo cambian los escenarios en tiempo record, cómo todo va ajustado al milímetro, te fijas también en la gente, de todo tipo, por cierto. Mayores, pequeños, hasta recién nacidos que parece que salieron del vientre de sus madres con la camiseta de IRON MAIDEN ya puesta…

Y como sabíamos que el finde iba a ser largo nos recogimos a dormir. Ni tertulia post-conciertos ni leches. Los colchones brillaban por su ausencia, así que cogimos postura entre 4 piedras que se te clavaban en diferentes partes de tu cuerpo y a soñar como los angelitos.

- Eeeeeeeeeeeeeh!!!!
- Ostia puta que calor macho!
- Callaros cojones, que aún es pronto!!!

Así es como empiezas el día. Primero porque el calor te va sacando de la tienda aunque aún estés dormido y también porque siempre hay alguien que madruga más que tu.

Como en una situación de estas tampoco le vas a pedir peras al olmo, nos acicalamos mínimamente haciendo uso y abuso del desodorante y la colonia que todo lo disimulan, y a desayunar. A dónde? Al Samira. Y es que aquí el que no aprovecha el festival es porque no quiere. En una tienda de golosinas reconvertida en BAR-RESTAURANTE-SPA degustamos un magnífico café de 1€ con su napolitana recién hecha de jamón y queso o de chocolate a elegir, según gustos. Fallaba un poco la logística y el número de personal atendiendo, vamos a decir, pero lo supieron suplir perfectamente con ración extra de amabilidad e interés por agradar.

  

 

Y de ahí a la piscina, porque nos dimos cuenta enseguida que era el único lugar donde íbamos a soportar bien el calor de aquellos días. 2 largos, que el cuerpo ya no da para más y a la toalla. Si dijéramos que la mirada no se nos fue en algún momento a alguna ‘moza’ de buen ver os mentiría, así que aquí queda recogido.

Esta fue la tónica habitual de los 3 días en cuanto a las mañanas se refiere. Para comer, optamos por varias opciones. Alguna cosa cayó en el campamento pero también nos aventuramos a probar las delicatessens de los bares del pueblo.

- Eh, tú!!! Hamburguesa+patatas+bebida, 4€!!!!
- Aparca!!!!

Y antes de que el motor del coche se apagara, ya estábamos los 3 sentados en la única mesa libre que quedaba. Y es que durante el festival, muchos locales del pueblo, elaboraron menús especiales o medios menús aptos para cualquier bolsillo, cosa de agradecer y a reseñar. En ningún momento percibimos un mal gesto de la gente hacia nosotros. Entienden que es un evento que proporciona muchas cosas buenas para el pueblo y sus gentes y hace que la convivencia entre unos y otros sea en todo momento de mua cordialidad y respeto.

- Hay menú también, eh? Si queréis?
- Nada, hamburguesa+patatas+bebida 4€!!
- Lo único que no me queda pan de hamburguesa. Os lo tengo que poner en un pan normal casero, recién hecho...
- Cómo sigas así a lo mejor te pido 2 en vez de 1!!

Las cañas caían a la velocidad a la que la luz de una bombilla se enciende después de pulsar el interruptor. Y era tanto el calor, que parecía la única manera de sobrellevarlo. Cuando una pequeña corriente de aire hacía su aparición, los 3 cerrábamos los ojos, levantábamos la cabeza y respirábamos como queriendo atraparla para quedárnosla para siempre.

Si hubiéramos cronometrado el tiempo que tardamos en terminarnos todo el plato, habríamos entrado en el libro Record de los Guinness, seguro. Después de aquello, heladito casero valenciano en una heladería con solera, y vuelta al ruedo.

Del campamento a los conciertos y de los conciertos al campamento. Así pasábamos las horas y yo pienso también, que así suavizábamos algo el cúmulo de alcohol presente en nuestras venas, que tampoco fue excesivo. Un festival de estas características, opino que es para tomárselo con cierta dosis de tranquilidad. Vas a ver un grupo que te gusta, te sales un rato, das un vuelta, comes y bebes algo, te das un rulo por las tiendas buscando la camiseta de tu vida al precio de tu vida… Y es que si no, corres el riesgo de morir en el intento y acabar perdiéndote las últimas jornadas por exceso de ganas. Eso, o que seas un ‘chiquillo’ de 20 años que no le teme a 96 horas de música heavy seguidas sin parar siquiera para llenar un  poco el buche o beberse unos litros.

Hubo pues, mucho tiempo dedicado a la sobremesa y a arreglar el mundo, prácticamente cada vez que visitábamos la tienda para picar unas patatas o prepararnos unos kalimotxos, con hielo, por supuesto. Conversaciones muy superficiales pero otras más profundas  que te llevas contigo como recompensa de la experiencia vivida. Aprendes a conocer más a tus amigos, esos que muchas veces piensan cosas totalmente diferentes a las tuyas pero que no por eso dejarán de ser tus compañeros de viaje.

  
 

El viernes, como gran actuación, esperábamos al grupo de Tobbias Sammet, Avantasia.

- A qué hora empieza?
- 23 y diez.
- Seguro? No es a las 23?
- Que si, joder.
- Venga pues prepara otro kalimotxo y comemos algo, de tranquis.

Cuando los hielos ya estaban sobre el vaso, la botella de vino descorchada, y a la botella de Coca-cola ya se le habían escapado las primeras chispas de gas, oímos las primeras notas de la pieza de música clásica con la que iba a comenzar el concierto de los alemanes.

- Oye, eso es música, no?
- Si, Children of Bodoom.
- Children of Bodoom? No sera Avantasia, no?
- Que ostias, si son las 11 menos 5 todavía.

Y ya cuando los compases nos dieron la señal inequívoca de que aquello era Avantasia…

- Me caguen la leche puta!!!
- Que ya ha empezado!!!
- No me jodas!!!

Zingando salimos para los conciertos. Por la cercanía entre la zona de acampada y el recinto no fue muy costoso llegar hasta allí, e incluso pillar un sitio aceptable. Yo personalmente disfruté como un enano. Y es que junto con Helloween eran los 2 grupos más relevantes de todo el cartel.
Justo al acabar, y con uno de mis amigos en estado de locura infinita, nos separamos. El se iba a buscar púa del guitarra y a ver que se cocía y nosotros nos íbamos para el escenario más pequeño a ver qué ambiente había por allí.

A la media hora, nos avisó de que estaba en la trasera del escenario, junto al autobús que iba a llevar a Sammet, Kiske y Cia de vuelta para el hotel. Con la tranquilidad de 2 turistas por el paseo marítimo de Benidorm, cogimos una pequeña avenida dentro del recinto que comunicaba precisamente con esa parte trasera de los escenarios, y casi sin quererlo ni beberlo, nos dimos de bruces con Michael Kiske, que dudamos por un momento si era el propio Kiske, o el segurata o portero de las instalaciones del recinto.

En ese momento vimos a nuestro amigo al otro lado de la valla y el también nos vió allí.

- Eh, pero que ostias hacéis ahí? Cómo cojones habéis entrado, cabrones?

Nosotros no podíamos parar de reír. Habíamos accedido sin quererlo al mismísimo autobús donde iban subiendo los artistas. Casi no hizo falta que los responsables de seguridad nos pidieran que pasáramos al otro lado de la valla, con nuestro amigo, ya que nos sentíamos tan extraños en aquella situación y en aquel lugar que creo que lo hicimos por nuestra propia voluntad.

Y ahí estábamos los 3 y 4 gatos más. Con los artistas a medio metro de nosotros. Alguna foto de nuestro amigo cayó, y consiguió su tan ansiada púa, lo que supuso que su estado de locura infinita se prolongara hasta el día siguiente.

- Está completamente ido, e?
- Le ves? Mírale, mírale…
- Hoy nos detienen, por escándalo público… verás.

- Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, la tengooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!! (mientras corría y saltaba sin control)

Y el sábado era el último día. Ya algo cansados. No con ganas de que esto terminara, porque te llegas a habituar a esta ‘forma de vida’ o ‘manera de vivir’, pero sabiendo que la semana que se avecinaba iba a ser larga, dura y necesaria para recuperar fuerzas y asentar la cabeza.

El madrugón que nos esperaba el domingo hacía que la responsabilidad y buenos propósitos nos acompañaran durante este día.

- Bueno, yo hoy sí que me la voy a enganchar, e? No sé, vosotros….
- Ala, a tomar por culo los buenos propósitos.
- Que si, hoy a morir, pillamos el punto y venga. Un jagger cuando haga falta y listo.
- Un jagger-qué? A mi déjame de ostias, e?
- Pues un pacharán. Yo sólo tomo pacharán en el Leyendas…
- Madre mía, que sábado nos espera…

  
 

Nos fuimos a despedir de Samira, sus cafés con retraso, su familia, su tienda reconvertida en Hotel-Spa y su amabilidad. Nos dimos el último chapuzón, la mirada se nos volvió a escapar de forma inevitable… y volvimos al pueblo a comer con la idea de despedirnos por todo lo alto.

Cambiamos de sitio, lo que no sé si fue muy buena idea. La carta era suculenta pero no había sitio a la sombra. Y dentro, lleno. Lleno de gente con camisetas negras, con pelo largo y corto, de todas las edades…

-Bah, que no importa, aquí mismo. Si hoy no pega mucho el sol…

A los 5 minutos, la ensalada estaba aliñada ya con el sudor que caía de nuestras cabezas.

- Que no hacía calor, dice…
- Estoy cocido…

Uno de los camareros se afanó en darnos una solución para que estuviéramos más fresquitos, detalle que no entendimos de la misma manera todos los miembros del grupo.

- Que pesado el tío, macho, no nos dejará comer ya de una santa vez…

Y es que nos cambiaba la mesa de sitio buscando un resquicio de sombra que parecía imposible conseguir.

Con Tarja, a eso de la 1 de la madrugada, di por finalizado el festival. El de los jagger, se iba a quedar hasta la actuación última de Lujuria, y es que lo bueno de tener todo tan a mano, era que podías decidir tu propio ritmo sin necesidad de hacerlo todo juntos y a la vez.

A las 7 de la mañana del domingo, mientras todos dormían, 3 pobres hombres, agotados por el exceso, pero con la tranquilidad del festival bien hecho y aprovechado, recogimos nuestra tienda y pusimos fin a 4 días intensos, llenos de recuerdos, de anécdotas y de buena música.

- Bueno, ahora a la estación del AVE, no?
- Si, mira a ver que dice el GPS.
- No me va.
- Bueno, preguntamos
- La estación de AVE, señora? Muy lejos?
- A unos 15 minutos. Por allí!!!
- Ostiaaaaaaaa, a 15 minutos!!!! No me jodas!!!!!!!!!! Si nos quedan 16 para que salga el tren!!!!!!!

 
 
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