Sanguijuelas del Guadiana: los salvajes que han convertido Extremadura en la nueva capital de la verbena ¿Sabéis esa manida frase de “qué bonito es el fútbol” que se dice tanto cuando hay algún partido muy bueno, algún chaval deslumbrante o un ambiente especial? Pues yo me la voy a llevar a la música: ¡qué bonita es la música! Y es que, si no, a ver cómo describiríais a unos chavalitos de veintipocos años salidos de un pueblecito extremeño llamado Casas de Don Pedro, donde ahora son ídolos, y que hace apenas tres años no conocía prácticamente nadie, sean capaces de llenar tres días seguidos La Riviera con tan solo un disco en el mercado. Pues eso… viva la música. Más allá del éxito y su música, hay algo que define a Sanguijuelas del Guadiana, y es la sinceridad. No engañan a nadie: es lo que ves. Podrían ser tus colegas del pueblo con los que pillas ese ciego tremendo en las fiestas de verano viendo a la orquesta de turno, que, curiosamente, también podrían ser ellos. Si no, ¿de qué, con 120 conciertos cerrados en un año y arrasando allá por donde van, tienen la santa desvergüenza de llamar a su gira “Verbena en vena”? |
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La magia de estos chavales es que han llegado hasta aquí casi sin entender cómo aprovecharon la oportunidad, pisaron el acelerador y ahora están llenando Rivieras como quien monta una fiesta en la cochera del pueblo, su cochera. Esa que, para no echar de menos, han decidido convertir en la imagen de un tour inolvidable para ellos. Mucha juventud en el público, una audiencia muy entusiasta que, cuando se apagan las luces y, sonando la intro, los “Sangui” salen a escena, hace que el griterío sea ensordecedor. ¡Qué putos sinvergüenzas! ¿Pues no empiezan con uno de sus temas estrella, “100 amapolas”? Para matarlos… o adorarlos. No había visto tanta bandera extremeña junta nunca y eso dice mucho, porque Sanguijuelas no esconden de dónde vienen, lo convierten en motivo de orgullo y lo pasean por toda España como si fuera una declaración de guerra, a pesar de que algunos tengamos mucha “suerte de vivir donde naces”. Tras “100 amapolas”, el siguiente punto fuerte de la noche en llegar fue con “Intacto”, otro de los temas más reconocidos de la banda, que aprovechó Juan para confesarnos el miedo que sentían cuando sacaron las entradas para la primera Riviera: “Pensábamos que nadie las compraría y mirad, tres Rivieras llenas”. Y es que es para disfrutar el momento, sin ninguna duda. |
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Gran detalle. Pensaba que poco a poco se iría diluyendo el tremendo shock de la pérdida del Rey de Extremadura, pero no, y es que siempre hay alguien que le debe tanto como para rendirle un homenaje. Esta vez, con una versión de “Nada que perder”, que fue recibida con ovación, como se merece una figura inmortal como la de don Roberto Iniesta Ojea. La voz cantante la lleva durante prácticamente toda la velada Juan, aunque el vocalista como tal sea Carlos, pero es que el bueno de Juan Grande es, más que una sanguijuela, una anguila, porque no para ni un momento. Incluso se le queda pequeño el escenario y decide bajarse a saludar a sus paisanos con total complicidad. Estos chavales han decidido rendir homenaje a todos aquellos que los han llevado a la música, y eso pasa por Robe, pero también por alguien tan particular como La Marelu y su tema “De Badajoz he venío”, un corte de 1974. Ninguno de ellos había nacido, es más, ni en los pensamientos de sus padres estarían, pero les da igual. ¿Quieres otro homenaje? Este sí que se lo han trillado en su pueblo en las fiestas, seguro: “Me quedaré”, de Estopa, una banda con la que yo personalmente no puedo evitar la comparación. Y cambio de tercio para despedirse con “Llevadme a mi Extremadura”, de Los Cabales, una letra homenaje a aquellos que emigran de su tierra, algo que parece que es un sentimiento que tienen muy presente estos chavales. |
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Quién sabe, quizás “Revolá” se convierta en un clásico extremeño con el tiempo. Actualmente no hay duda de que pone patas arriba cualquier verbena de pueblo. Esta va a entrar en todos los repertorios de las charangas de pueblo en breve, y es que la que se montó cuando empezó a sonar fue para verlo. Y, para colmo, La Plazuela quiso acompañar a sus compadres en su bautizo de fuego en la capital. Por cierto, totalmente de acuerdo con Luis Abril y su comentario antes de abandonar el escenario: “Nos dicen que los Sanguijuelas nos han pasado como un cohete por la derecha, y yo me alegro porque no entiendo a aquellos que creen que la música es una competición”. Ole, ole y ole. Sanguijuelas del Guadiana han llegado y prometen divertirse y pasárselo bien hasta que les dejen. Todo lo demás ya se verá, pero, de momento, se lo van a gozar como nadie. Ahora es tu problema si quieres montarte la fiesta con ellos o no. Sinceramente, creo que se la suda bastante. Están tan seguros de lo que hacen y de que, para que esto continúe así, lo único que es innegociable es vivir intensamente cada segundo. Ayer tenían la nevera llena de birras y tres Rivieras por delante, hoy tienen a media España cantando sus canciones, y lo más peligroso es que parece que esto no ha hecho más que empezar |
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