De nuevo en la carretera, dirección a otra gran cita con la buena música. En esta ocasión, fue Durango la encargada de acoger una nueva edición del Koba Live Festival, que para esta ocasión eligió este pueblo como sede. Desde la mañana se fueron desarrollando diversas actividades, entre ellas un concurso de bandas, una comida popular y un trivial metalero con Dani Álvarez como anfitrión. Dejando para la tarde el plato fuerte, como fueron las actuaciones que componían el cartel con grupos de la talla de Injector, Txatar, Killus, Rhapsody of Fire y Onslaught, quienes repetían de nuevo en el festival. Injector fueron los primeros en saltar a la tarima del Antxoki de Plateruena. Puntuales, salieron los de Cartagena. El thrash metal poderoso de la banda rugió con potencia y energía, y es que, sin duda, la entrega de esta gente es incuestionable. 12 temas se cascaron los murcianos que, desde 2012, llevan descargando su poderoso thrash metal allá por donde van y que los ha llevado a recorrer buena parte de la geografía nacional e internacional. Temas como “Path of the Wrathgod” y “Warning Blast” se mezclaban con otros como “Utloa” o “Cotard Delusion” de su LP del 2018, Stone Prevails, demostrando la gran calidad que esta banda posee. Sin duda, la guitarra de Daniel Martínez es una máquina de riffs potentes, recordándonos por momentos a Scott Ian de Anthrax con esa furia; pero es que en las voces también anda sobrado este señor. |
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Thrash metal old school que supo calentar muy bien al personal, que, aunque fueran los primeros de la tarde, ya se gozaba de muy buena asistencia en el recinto. De nuevo, esa guitarra poderosa nos presentaba “Resetting Time”, otro cañonazo de Endless Scorn, su último lanzamiento del 2024, que contiene auténticas joyas como esta, destacando sobremanera la base rítmica, con ese bajo atronador de José Ángel (Mafy) y, sin duda, otro de los sonidos característicos de la banda, como es el de la batería de Juanjo Beast, pura máquina de aniquilación. Pero si hay un tema que puso a todo el mundo a tope, fue “Hit The Lights”, y es que, como nos recordó Dani, la banda va a hacer una gira tocando covers de Metallica durante varias fechas, aprovechando este festival para hacernos una demostración. Claro está que el personal lo gozó sobremanera, con pogos y volviéndose locos. |
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Con “Crawling One” y “Feed the Monster”, proseguía la descarga de los thrashers murcianos. En este caso, fue otro Dany, Daniel Bárcena, quien nos sorprendió con esa furia a las seis cuerdas, dejando momentos de auténtica furia descontrolada. Pero, como todo en esta vida, tiene que acabar, Injector dejó para terminar su gran bolo dos temazos: “March to Kill”, tema que da título al disco antes mencionado, y “Urban Legions”. Con los que finiquitaron su potentísima actuación, dejando al personal totalmente enloquecido. ¡Qué manera de empezar esta nueva etapa del Koba Live con estos murcianos que lo dieron absolutamente todo! |
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Tras un tiempo para los cambios, pruebas, etc., en el que el personal aprovechaba para acudir al recinto colindante, donde se habían habilitado varias zonas tanto para el merchandising como para las barras con música, etc., recinto en el que habían transcurrido las diferentes actividades por la mañana. Que, la verdad sea dicha, esta iniciativa de separar dos recintos se agradeció mucho, y es que si durante los conciertos podías acceder a las barras del teatro, durante los cambios te acercabas al recinto colindante, aprovechando para ventilarte un poco y reponer fuerzas. Y con las pilas de nuevo cargadas, nos dirigimos de nuevo al teatro para presenciar el siguiente bolo de la tarde: el de los Azpeitarras Txatar. Los exLegen Beltza, otros veteranos del metal euskaldun, que con este proyecto llevan desde el 2024, año en el que presentaron su LP de presentación “Hildakoen jainko”, y con el que no han parado de girar hasta este año, en el que recién han estrenado su nuevo single “Piztiak”. La banda formada por los tres exLegen Beltza: Xanti a la voz y bajo, junto a Edorta en la batería, completando la sección rítmica, y con Joseba a la guitarra. Se presentaron en Durango dispuestos a todo. |
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A garrote comenzaba esta gente con “Erlijiotzat eswastika”, temazo de su LP de presentación anteriormente mencionado y del que se nutrió buena parte del setlist. Con “Hildakoen jainko”, enseguida pudimos comprobar que la base rítmica es una gran protagonista en las composiciones de la banda, con un ritmo potente y muy acelerado, rozando el metalcore, que va evolucionando con esas melodías de guitarra más melódicas y que finaliza en todo lo alto. Sin duda, de mis temas favoritos de esta maravilla de disco. Con “Pasaia”, “Anai bat” e “Itzalik gabe” conseguían que acabáramos rendidos ante la banda. La primera, con esa versatilidad a la hora de mezclar los sonidos más clásicos de las guitarras melódicas con el metal más extremo de los últimos tiempos, mientras que la segunda, directa, agresiva y a la vez melódica, te deja atónito. Pero es que la tercera en discordia no se queda atrás: “Furia desatada” es la definición perfecta. “Natura esnatzen” nos dejaba aún más la miel en la boca. Sin duda, las composiciones de esta banda son espectaculares, con cambios de ritmo que se combinan a la perfección con las diferentes voces, tanto guturales como melódicas, y encajando a su vez como un guante con las guitarras, cambiantes constantemente entre ritmos más pesados y momentos más melódicos, consiguiendo así una conjunción perfecta que muy pocas bandas logran y, sin embargo, esta gente lo hace con gran facilidad. |
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“Gutuna”, “Hiltzen” de su última publicación, “Piztiak”, caían de seguido ante un público enloquecido que no paraba de disfrutar, creando walls of deaths, pogos, etc. ¡Locura total! Y ya sumergidos en la locura total, los de Azpeitia eligieron tres grandes para acabar su actuación: “Ospel”, que sonó desgarradora como la voz de Xanti; “Amalur”, con esa introducción que te eriza los pelos de punta y que en Durango sonó de lujo. “Hator hator” puso el broche de oro a la gran actuación de Txatar, que desde luego no se dejó nada durante su presentación y que, sin duda, demostró que la veteranía es un grado. Como buenos veteranos, supieron aprovechar muy bien este momento que este Koba Live les brindó. |
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De nuevo, un paseíto para tomar el aire y algo de beber antes de la siguiente actuación, que no fueron otros que los valencianos Killus. Esta banda, que lleva ya 30 añitos, se ha convertido en uno de los abanderados del metal industrial nacional por derecho propio, sin duda fueron los que más audiencia atrajeron del festival, con una propuesta visual propia del circo de los horrores. Comenzaban su tétrico show, aunque un poco cargado de sonidos pregrabados. Su propuesta musical es efectiva y potente. Temas como "Skeletons of Society", "Ascending Antichrist", "Man-Made Tragedy" o "Imperator XXV" fueron los encargados de abrir el portal hacia el mundo de estos psicópatas. Sin duda, uno de los miembros más activos fue el bajista Premutoxx, quien no paró durante la actuación de los de Villarreal, desbocado y con claros síntomas de desequilibrio mental, alimentando el descontrol que ya de por sí imperaba en la banda. "Grotexk", "The New Fucking Dance" y "Freak XXV" demostraban que no solo de estética y locura va esta banda, sino que también saben hacer buena música. La guitarra de Ruk, junto a la voz de Ssagittar, nos dejaron grandes interpretaciones, recordándonos por momentos a bandas como Rammstein, Marilyn Manson y, en ocasiones, a los primeros Ministry. Todo ello pasado por la coctelera de los de Villarreal. |
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En “Stranger Things” la base rítmica se hace notar con esa batería de Anshell Stixx que por momentos nos recordaba a White Zombie. Más temas legendarios iban cayendo como “White Lines” de su álbum del 2016, Ultrazombies. Si en la anterior la referencia era clara a White Zombie, en esta sin duda es una clara apuesta por el sonido del barbudo de Massachusetts, y es que la similitud con Rob Zombie es total. Más temas míticos de la banda seguían sonando en Durango. “Satanic Verse”, “Rape Your Dreams” o “Burning Out”, su último sencillo editado en 2025, dieron buena muestra de la versatilidad de esta banda que, desde su fundación en 2003, lleva ya nueve LPs editados. “Paralyzed” bajaba un poco la intensidad; este tema que a mí principalmente más me gusta de su disco Grotesk, es más denso que los anteriores, en él la banda muestra su lado más íntimo o psicótico, según se vea, aportando algo más de melodía pero sin dejar su esencia. |
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Ya en la recta final, “Hypocrisy” y “Feel the Monster” sonaban más potentes que nunca en el Antzoki de Plateruena. En este punto, la banda, en perfecta comunión con su público que abarrotó la sala, era perfecta. Y es que el público presente disfrutó al máximo con la banda, sin parar en ningún momento, realizando pogos junto al bajista y, en ocasiones, con su cantante, que interactuaron con el público durante toda su actuación. Con pesar para sus fans, llegó el final de su show y, como no podía ser de otra manera, eligieron dos de sus grandes temas: “Ultrazombies”, que da título a su LP con el mismo nombre, y “Gimme Gimme”, esta versión loca de ABBA que estos muchachos han llevado a su terreno, dejando un final fiestero al más puro estilo Psychotic Terror que tanto le gusta a la banda y a sus seguidores. Sin duda, la propuesta de Killus no deja indiferente a nadie y, en esta edición del Koba Live, demostraron que pueden acoplarse perfectamente en cualquier espacio, como fue este Koba Live, con clara representación de bandas de thrash metal. Sin desentonar por ello lo más mínimo, siendo de hecho una de las bandas que más audiencia tuvo de todo el festival. |
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Ya entrada la noche y esta vez con algo más de tiempo para los cambios de back line, tuvimos tiempo para cenar algo, hidratarnos y coger fuerzas para el siguiente grupo, que, como era sabido por todos, recaía en los cabezas de cartel del festival, que no eran otros que los italianos Rhapsody of Fire. No entraré a valorar las disputas de la banda, y me centraré estrictamente en lo musical y en lo que aconteció en Durango, puesto que es sabido por todos el culebrón que arrastran con cambios de formación, nombre, etc. Pero como lo nuestro es la música, en lo musical hay que decir que esta banda sigue luciendo con sobresaliente, como fue el caso en esta edición de Koba Live. Los italianos combinaron su etapa más clásica con temas como “The Dark Secret”, con los que inauguraron su recital, o “Unholy Warcry”, con los de la nueva etapa como “Rain of Fury”, “I’ll Be Your Hero” o “Chains of Destiny”, dejando momentos épicos como cuando el vocalista se bajó a hacer un circle pit junto al público acabando enfundado en una bufanda del Athletic junto a un acérrimo hincha del equipo bilbaíno que celebraba la despedida de soltero. La banda, capitaneada por su vocalista Giacomo Voli, saltó a la tarima a lo grande, recordando aquellos años 90 en los que deslumbraban con ese sonido tan particular. Aunque algunos se empeñaran en agruparlos dentro de las bandas de power metal de aquellos años, sin alejarse de esa etiqueta, brillaban con luz propia, aportando un sinfín de matices que los hacían auténticos y originales en su propuesta. |
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Las notas del teclado del veterano y miembro fundador Alex Staropoli dieron inicio al recuerdo del gran Christopher Lee con “The Magic of the Wizard’s Dream” donde la guitarra de Roberto De Micheli sonó poderosa; sin duda, este hombre ha marcado una época en la banda, defendiendo soberbiamente los temas. “Challenge the Wind” y “On the Way to Ainor” caían de seguido con esa potente base rítmica, a cargo de Alessandro Sala y Paolo Marchesich, quienes marcaron un ritmo frenético durante todo el bolo, dejando grandes momentos. “The March of the Swordmaster” and “Kreel’s Magic Staff” aportaron fuerza y, sobre todo, ese virtuosismo que caracteriza a esta banda, que combina a la perfección fuerza, rapidez y grandes solos de guitarra, marca de la casa. Uno de los momentos estelares vino con “Dawn of Victory”, sin duda uno de los temas insignia del legado de Rhapsody, y que hizo que todos los presentes cantaran a pleno pulmón: “Gloria, Gloria perpetua, In this dawn of victory”. Apoteósico. |
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Para el trío final, la banda apostó por tres de sus temas representativos de sus diferentes etapas: “A New Saga Begins”, de su LP Triumph or Agony del 2006, uno de sus mejores temas de esta etapa y, sin duda, la mejor del ciclo, para mi gusto; “Land of Immortals”, del mítico Legendary Tales, con el que el respetable se volvió absolutamente loco; y otra de las joyas de la corona, el siempre aclamado “Emerald Sword”. ¿Qué decir? Un servidor cantó hasta quedarse sin voz: “For the king, for the land, for the mountains, for the green valleys, where dragons fly, for the glory, the power to win the black lord, I will search for the emerald sword!”. No hay palabras para describir la mezcla de nostalgia y euforia colectiva que este tema produce y con el que goza absolutamente todo el mundo, con el que finalizó este show de los italianos por todo lo alto. Desde luego, este Koba Libe estaba saliendo redondo. Todas las bandas hasta el momento habían rozado el sobresaliente. Cierto que las primeras tuvieron algunos problemas con el sonido, pero lo que es la entrega, la puesta en escena y la profesionalidad, todas habían estado a un grandísimo nivel. Sin duda, estos Rhapsody of Fire no se quedaron atrás, dejándonos un muy buen sabor de boca. |
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Con tiempo para asimilar la gran actuación de los italianos, durante los cambios de rigor decidimos de nuevo hidratarnos, y es que el calor que hacía requería salir a respirar. Pero claro, aún nos quedaba un grupo por tocar. ¡Y qué grupo, señores! Sin duda, en la pasada edición ya dieron muestras de lo que son capaces estos ingleses, que incluso con las inclemencias del tiempo en Abadiño, consiguieron desarrollar un más que decente concierto. Pero es que lo que vivimos en Durango estuvo a otro nivel. Onslaught saltaron a la tarima de Durango a degüello, sin concesiones, con el único elemento escénico de un telón de fondo así a pelo, pero con una furia descomunal que atrapó a los presentes desde el minuto uno. A lo bestia, comenzaron con “Onslaught” (Power From Hell), repasando el disco del mismo título, con temas como “Thermonuclear Devastation”, que sonó infernal. Y es que la bestia rompeparches de James Perry, que junto a la furia desatada de Jeff Williams, que no paró de incitar a los presentes a realizar circle pits, forman una de las bases rítmicas más potentes del panorama actual. El repaso a su mítico LP del 85 continuó con “Death Metal”, “Angels of Death” y “Steel Meets Steel”. ¡Qué manera de empezar, Dios mío! Los cinco temas cayeron como una losa sobre nuestras cabezas, que no paraban de hacer headbanging, y es que apenas habían pasado 20 minutos y ya estábamos poseídos. |
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El repaso a The Force también tuvo buena muestra en el set list de los ingleses: “Let There Be Death”, “Demoniac”, “Metal Forces” y “Fight With the Beast” caían de seguido con esas guitarras afiladas de Nige Rockett, que junto a su compañero desde los inicios de la banda, el legendario frontman Sy Keeler, se dejaban el pellejo durante toda su actuación. Thrash metal old school que combina a la perfección la fuerza de esos ritmos pesados con otros más acelerados, creando esa atmósfera sonora y ese sonido único característico de los de Bristol. En la máquina del tiempo, viajamos hasta 2007 para repasar otro de sus grandes discos, como fue “Killing Peace”, del que rescataron algunas de sus joyas, como “Burn”, con esa furia de ritmos acelerados antes mencionados. Aquí no hay otra, claramente pura energía. “Killing Peace” nos dejó un gran solo de Nige Rockett dejándonos a todos boquiabiertos; no será el hombre más sonriente del mundo, ni falta que le hace, pero desde luego su papel lo cumple sobradamente. Y la todopoderosa “Killing Peace”, en la que ya un servidor estaba totalmente triturado mental y físicamente, es increíble cómo una banda con miembros tan veteranos puede aguantar semejante ritmo. Y es que Onslaught no pisaron el freno en ningún momento. |
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Sin apenas darnos cuenta, había llegado el final de la actuación de los ingleses, dejando dos temas para finalizar: “The Sound of Violence”, otro de sus trallazos que da título al disco de 2011, y la siempre disfrutable “Iron Fist” de los legendarios Motörhead, con la que terminaron de reventar el recinto de Plateruena. Sin duda, la actuación de Onslaught fue de lejos la mejor de todas, desde mi humilde opinión, por supuesto. Para gustos, los colores. Pero es que la banda puso un broche de oro a esta edición del Koba Live, que esta vez sí, fue un triunfo por todo lo alto y que esperemos se repita. Terminados los conciertos, nos desplazamos al pabellón colindante para refrescarnos y tomar algo, sorprendiéndonos la organización con un chocolate con bizcochos que a buen seguro a más de uno le sirvió como reconstituyente. Y Con este buen sabor de boca nos despedimos de esta gran edición del Koba Live, dando la enhorabuena a la organización a cargo de Sugaar Musika Elkartea por el excelente trabajo realizado; sin duda abandonamos Durango con la satisfacción de haber asistido a un triunfo por todo lo alto y esperando volver pronto. |
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