Del calor de la tarde al caos de la madrugada: así fue la primera jornada del Festial Dentro de la amplia oferta festivalera del mes de mayo, resultaba especialmente llamativo el cartel del Festial. Cita anual de los amantes del indie que se celebra en Alcázar de San Juan (Ciudad Real). Por problemas de agenda, sólo me resultó posible asistir a la primera de sus jornadas, pero se trataba de una jornada en la que pasarían por el escenario grandes referentes del género, así que no me lo podía perder Lo primero en lo que reparamos fue en la facilidad para aparcar y lo ágil que fue el acceso, prácticamente sin esperas; así como la distribución: un gran escenario en un extremo de la pista de atletismo local, barras a lo largo de la recta y la contrarrecta y zona de restauración en el extremo contrario, en la que se encontraban también los icónicos poliklynes. En resumen, parecía una distribución diseñada para que quien quisiera ir a la barra o al baño, pudiera hacerlo perdiéndose lo menos posible de las actuaciones. |
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Los encargados de abrir la tarde fueron Modelo, duo que se haya últimamente en muy buen momento y que ofrecen un espectáculo distendido y desenfadado construido sobre dos elementos principales: una batería y un ukelele. Al empezar a una hora muy temprana, estando aún muy presente el calor y tratándose de un viernes, no fueron muchos los asistentes que se acercaron a verlos; pero esto no fue impedimento alguno para que Batz y Jorge hicieran cantar y bailar a su público a través de aquellas composiciones que nacieron en Brighton y que, a fuerza de trabajo, han ido sonando en escenarios de media Europa, incluyendo además alguna versión de clásicos del brit pop. |
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Con algo menos de calor y un poco más de público, pudimos disfrutar de la actuación de Puño Dragón, formación asturiana que cuenta con dos álbumes en su discografía y un buen puñado de sencillos que son devorados en plataformas desde que son publicados. “RockNRoll Solar”, seguido de “Agua de los Cocos” y “Juegos Violentos”, fue el tema elegido para abrir un show caracterizado por la intensidad de principio a fin. Había poco tiempo para tocar y había que aprovecharlo al máximo. No se trataba de hacer las cosas corriendo, sino de subir pulsaciones y mantenerlas arriba… y vaya si lo hicieron. |
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Con “Masai Mara” y “Échame a mí la Culpa” llegamos a la mitad del concierto y arrancamos una frenética recta final que contó con la colaboración de Niña Polaca en “Bailén” y que terminó con “Mierda, Creo que te Quiero” y “Haré lo que Pueda”. Puño Dragón satisfizo las expectativas de sus seguidores y convenció a aquellos que aún no militaban en sus filas, engordando así su ya muy dilatada comunidad. |
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Turno para Niña Polaca, que resulta ser otra de esas bandas que en estudio pueden gustar más o pueden gustar menos, pero que en directo arrasan; pues si por algo destaca es por la imponente actitud de sus músicos sobre el escenario, así como por sus letras, que no sólo se limitan a los estándares del indie, sino que tienen una fuerte carga social. “William Wallace en Lancaster” y “La Codicia y Capital de las Fuerzas Extranjeras”, del álbum ¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas? (2026) junto con “Lo Que Yo Te He Querido” conformaron un primer acto tras el cual dedujimos que éste tampoco sería un concierto que nos diese tregua. |
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Y no lo fue. Durante poco más de una hora, los madrileños pegaron un frenético repaso por su obra, incluyendo piezas como “San Francisco el Grande” o “Contigo”, que precedió a una conmovedora interpretación de “Querida Amiga Pena”. “Suena ABBA Cuando Enciendes el Motor” y “Los Días Malos” cerraron un show tras el que el público estalló en aplausos y despidió a sus anfitriones con una sonora ovación, quedando de manifiesto que allí nadie permanecía ajeno a lo que acababa de suceder. |
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El combate de fondo de la velada corrió a cargo de los incombustibles Lori Meyers, sin duda una de las puntas de lanza del panorama indie nacional desde hace ya varios años. Los granadinos salieron al escenario con “Hacerte Volar” y fueron recibidos con hambre por parte de un público visible e inequívocamente entusiasmado, firmando así un pacto por el que ambas partes se comprometían a dar lo que fuera necesario aquella noche. “Planilandia”, “Primaveras” e “Impronta” hicieron que fuesen aumentando la presión y la temperatura, provocándose la primera detonación en “Luces de Neón” y generándose un ambiente de euforia altamente contagiosa que se expandió rápidamente gobernando la voluntad de los presentes. |
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Lori Meyers podría ser la respuesta a la pregunta de si puede una banda seguir emocionando a sus fans después de casi 30 años, pues allí la gente devoraba los temas como si fueran nuevos y volvían a disfrutar de canciones como “El Tiempo Pasará” o “Emborracharme” de la misma manera que lo hicieron la primera vez… aunque más de uno no se acuerde. “Mi Realidad” y “Alta Fidelidad” parecieron poner fin a la actuación pero -desconocemos si de forma programada o espontánea- decidieron sorprendernos con un tema inédito que recibe el nombre de “Malafollá” poniendo, ahora sí, el punto final a un concierto que supone una victoria más en el historial de los de Loja. |
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Despedimos la noche y primera jornada del festival con los madrileños Sexy Zebras, que aportaban un sabor más rockero al delicioso cóctel musical que estábamos degustando. “Bailaremos” y “Mañana No Existe” enloquecieron tanto al público como al exposímetro de la cámara, y es que una de las señas de identidad de los conciertos de la banda es su impresionante escenografía, que apoya visualmente la contundencia de su sonido. |
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Según iban cayendo los temas, íbamos siendo conscientes de que aquello estaba acabando, y nadie quería dejar nada para el día siguiente; así que el nivel de violencia fue subiendo exponencialmente durante canciones como “Jaleo”, “Charly García” o “Quiero Follar Contigo”. Tras “Marisol” y “Días de Mierda” sólo quedaba por disputar un último y encarnizado asalto a ritmo de “Tonterías”, cerrando una noche que de seguro permanecerá durante años en el recuerdo de muchos de los que allí estábamos. |
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