Can Zam abre sus brazos un año más y, junto a un sol que te maltrata a zarpazos, el rock se abre paso, como no podía ser de otra forma el arranca Rock Fest. Nada puede con la buena salud de este festival. Solo hay que mirar el entorno que, durante tres días, se transforma en un enorme pub hormonado donde los amantes del género se dan cita puntalmente, incluso habiendo atrayentes alternativas que se disputan el calendario. Barcelona sigue siendo una opción potente y, yo diría, que envidiable. Parte del éxito reside también en su ubicación. Lejos de descampados agrestes y polvorientos huérfanos de casi todo, te permite llegar en transporte público, patinete, si lo deseas, o incluso a pata ya que tienes la civilización apenas al otro lado de la calle. Aunque una vez dentro del recinto estés en otra dimensión, maravillosa eso sí. Sin duda hay otros mundos, pero están en este. No te quedes en la puerta, cruza el umbral. Ve hacia la luz. Por razones logísticas, ajenas a nuestra voluntad, nos incorporamos al festival la segunda jornada. Cargaremos la pena de no haber podido ver a Megadeth en la que tiene visos de ser la última gira y, en consecuencia, la oportunidad final de verlos por estas tierras. Tocaba mirar hacia adelante, porque la tarde todavía reservaba una sucesión de actuaciones capaces de justificar por sí solas el precio de la entrada. |
|
|
|
Eran poco menos de las 19:00 horas cuando Bleed From Within amenizaban e iban finiquitando su show, con su mezcla de groove y metalcore, bajo un lorenzo justiciero y pegajoso. Mientras nos íbamos acercando, apenas pudimos oír las dos o tres últimas canciones, algo iba quedando claro, la inmensa marea de camisetas negras estaba dispuesta a pasarlo bien y hacerle una monumental peineta al cariñoso calor, que como ya he dicho llegó el primerito. Vimos durante los dos días una puntualidad casi religiosa, salvo en una ocasión. Se cumplió el horario de forma casi milimétrica. Siguiendo esa premisa no tardaron en aparecer Primal Fear dejando patente su intenso metal teutónico en una actuación marcada por la elegancia tanto estética como sonora. La formación presentaba la novedad de la guitarrista Thalia Bellazecca, aportando un interesante y refrescante toque femenino a la formación. Los riffs incisivos corrieron por todo el repertorio casi al nivel que la cerveza en las múltiples y necesarias barras/abrevaderos. Si a ello le sumamos la voz contundente de Ralf Sheepers ¿qué puede salir mal? Pues nada. En canciones como Fighting the Darnkess dejaron claro que son una banda perfecta para este tipo de festivales, inclusive en horario de tardeo. |
|
|
|
Sin apenas tiempo para nada saltamos de Centroeuropa a la California de Testament. Alex Skolnick y Chuck Billy siguen dando brillo, pese al paso de los años, al thrash que los distingue y los hace reconocibles. Tal vez no es el estilo que más me emocione, pero reconozco algo cuando es auténtico y está bien hecho y este es el caso, desde los ochenta hasta ahora. So Many Lies nos retrotrajo en el tiempo para dejarnos en los oídos temas de acuño reciente como Nature of the Beast o Infanticide A.I. ambas de su último disco Para Bellum. Un repertorio que, sin ser del gusto de todos, convenció a la inmensa mayoría y encontró su brillante colofón con una soberbia Over the Wall. En definitiva, un directo sobresaliente y bien afinado gracias a los múltiples años pisando las tablas. Eso se nota, pero sobre todo se agradece cuando estás abajo. |
|
|
|
Con apenas tiempo para aliviarse en la sombra y agarrar un poco de líquido dorado, que casi todo lo calma, volvemos nuevamente a tierras alemanas para disfrutar de Accept. Entre una humareda que ya quisieran algunas salas del infierno, Wolf Hoffman y los suyos salieron al escenario dispuestos a secuestrar nuestra atención y a dar brillo a las emociones de las miles de almas que los apuntaban con sus miradas. Metal Heart con ese solo neoclásico basado en Para Elisa de Beethoven, sirvió para romper un hielo que ya estaba más que derretido por los citados (y lo que te rondaré morena) elementos ambientales. Confeti mediante, desataron su furia con Restless and Wild y Teutonic Terror. Declaración de intenciones, anuncio de guerra al aburrimiento por aplastamiento. Medio siglo da para mucho y este caso mucho es sinónimo de bueno. Como al buen vino los años le sientan bien y temas como Love Child fueron muy celebrados. También habla bien de ellos las dos sorpresas que nos tenían reservadas. Ralf Scheepers de Primal Fear apareció para cantar Fast as a Shark y, por si eso no fuera suficiente, la tremenda Balls to the Wall sonó con el acompañamiento de Chuck Billy de Testament. Canto coral de las miles de gargantas presentes convirtió la interpretación en el punto álgido del concierto. No es de extrañar que la banda haya elegido este himno para su próximo álbum conmemorativo Teutonic Titans 1976 – 2026, donde aparecerá reinterpretado junto a invitados de lujo como Rob Halford (Judas Priest). El disco, con el que Accept celebra su 50.º aniversario, verá la luz el 4 de septiembre de 2026. La calidad es incuestionable y el concierto un vendaval que se nos hizo corto. ¡Vamos a por el siglo! por pedir que no quede. |
|
|
|
Aun no sé cómo conseguimos tiempo para hacer una visita relámpago al pequeño en tamaño pero grande en corazón escenario Motörtent para disfrutar de apenas un par de coplas, ejecutados magistralmente por los Motörhits. Que no pare la llama, que la alargada sombra de Lemmy no nos desampare nunca. Él nos marca el rumbo, en este caso al siguiente peso pesado del cartel. |
|
|
|
El rock nunca te va a dar calabazas ¿o sí? Puedo decir que este sábado en Santa Coloma rodaron unas de variedad metálica y de la mejor calidad. Helloween irrumpieron en escena disparando a discreción con March of Time a dúo Kiske y Deris mientras una rueda dentada virtual amenazaba en la pantalla con triturarlo todo. Desde luego el hastío siguió recibiendo dentelladas a manos de estos alemanes, pasarela arriba, pasarela abajo. Una batería con cuatro bombos, diseñada para más bien para un pulpo que para un humano, confeti por aquí y múltiples pantallas por allá dieron sobrada cobertura a canciones como This is Tokio. Por poner una pega, las guitarras futuristas de Sacha no me gustan y el tío tiene al menos dos, una blanca y otra roja. Se ve que soy un clásico, tal como el calimocho pal calor. Crítica absurda hecha sigamos... Con un repertorio fuera del tiempo que recorre su trayectoria ejecutada con una pegada más que considerable I Want Out, Hey Lord! y un guiño a Elvis con Let It Be o Heavy Metal Is the Law fueron muestra del empuje de la banda en directo. Para acabar no faltaron balones amarillos de tamaño Goliat, que soñaban con ser calabazas, mientras un público entregado los mantenía en el aire a golpe de manotazo. Weikath se despidió con un “Thank you Barça” al que solo hay una respuesta evidente, “Thank you too”. |
|
|
|
La noche ya ha tomado el control, el calor aún se resiste a partir y este saco de huesos empieza a quejarse. En escena Sabaton, tanque hipertrofiado incluido, el fuego y las explosiones se abrieron paso sin ningún tipo de piedad. A lomos de ese mastodóntico carro de combate, Hannes Van Dahl castigaba la batería mientras Ghost Division atronaba en Can Zam. Su puesta en escena es de todo menos anodina. Todo ese despliegue logístico deja claro en qué liga juegan. Gran detalle de Joakim Brodén al parlar en català, el único que tuvo esa deferencia en ese día con la ciudad que los acogía. Aunque no es un estilo que rellene mis emociones, sería injusto negar su demoledora eficacia. Temas como Great War, Stormtroopers, Night Witches o Bismarck desplegaron todo su poderío con ese inconfundible ritmo marcial que tanto conectó con un público intenso y entregado, que no había huido tras la actuación de Helloween. Podemos decir que Sabaton hizo un concierto muy combativo, lleno de una energía que se dispersó por toda la explanada del Rock Fest y que finiquitaron con el metal-folk de To Hell and Back. Con ese eco rebotando entre las sienes mi alma pedía más cielo, pero mi cuerpo pedía tierra así que pusimos tierra de por medio, dando por finiquitado el día y dejando el resto de la noche para los más atrevidos prestos para más, de la mano de T.N.T. |
|
|

































