Rick Astley demostró en Madrid la evolución de un artista con mayúsculas Las Noches del Botánico, le dejo el escenario perfecto al británico para convertir la nostalgia en presente, pasando de lleno por temas clásicos y manidos para llegar a ofrecer su versión actual, soul y toques de un rock que le hacen reclamar un puesto serio mas allá de sus himnos juveniles. Rick Astley pisaba un escenario en la capital ocho años después de su última visita, y lo hizo esta vez dentro del ciclo Noches del Botánico, un escaparate inmejorable que no pasó desapercibido para este sesentón británico que sigue manteniendo intacta la voz y el buen humor. Y, aun así, durante noventa minutos, consiguiendo que el desenlace importara menos que el trayecto. El público, entrado en años como el artista, tenía claro lo que quería ver y escuchar, no se iba a dejar llevar por unas redes que tienen al artista como un fan boy, han evolucionado y crecido al ritmo de su trayectoria, y sin tener porque ruborizarse por esos éxitos mundiales, los disfrutan tanto como las nuevas joyas de un artista venido a más. |
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Rick Astley demostró desde el primer momento su sentido del humor, no entendimos que sucedía cuando salió corriendo por el escenario al inicio del tercer tema hasta que vimos aparecer un pipa por el lado contrario con el ofrecimiento de una guitarra, primera carcajada general. Y es que ese es el bueno de Rick, un tipo que disfruta como su público de su concierto, y que hay mejor de que disfrutar con tu trabajo. Y el truco está en no dejarse llevar por la nostalgia poner la mano para hacer caja, es ofrecer lo que es ahora su música y mezclarla con su pasado de tal forma que todos tengamos un maravilloso viaje en el tiempo. El inicio con “Lights Out” sirvió para, cual perrillo en el parque, marcar su territorio, nos mostro que aquello iba a ser un espectáculo con una grandísima banda, y unas voces negras (ojo, hablo de estilo) capaces de elevar sin limite la calidad de cualquier canción. Rápidamente también dejo claro que no reniega para nada de su pasado, ese que le ha puesto en el escenario del Botánico en pleno dos mil veintiséis, y no tendría por qué hacerlo, así que rápidamente soltó un “Together Forever” que quito de un plumazo casi treinta años a todos los que estábamos allí, venditos finales de los ochenta, que joyas nos dejaron. No había vergüenzas, sabíamos a lo que habíamos venido así que si tocaba bailar, pues se bailaba y punto. |
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Un traje completamente blanco siempre es signo de elegancia, pero un traje a estas temperaturas también es signo de morirse de calor, y con un “too hot!” que le salió de adentro Astley comenzó a pareces el típico guiri británico que te encuentras en Benidorm con la cara como un tomate, lo que le daba un toque muy gracioso a su, todavía hoy en día, cara con gesto aniñado. Estuvo todo el show bromeando y, como a el le gusta porque “yo jamás quise estar aquí cantando mi sitio era aquel, sentado en la batería, era lo que me gustaba” pues agarro en un par de ocasiones las baquetas para demostrar que talento no le faltaba ni mucho menos, el “Highway to Hell” de AC/DC que se marcó así lo certifica. Pero no fue la única versión, no se si en broma o en serio, comento que le propusieron, a el y a muchos otros, hacer el “Pretty Woman” para la película de Richard Gere y Julia Roberts, algo que todos rechazaron pero que nos enseñó como le hubiera quedado su version, y le quedo de lujo, su tono de vo encaja perfectamente en el tema. |
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Lo normal es que mezclar en un set list “Never Gonna Give You Up”, “Pretty Woman” y “Highway to Hell” puede resultar cómico o, como en este caso, toda una demostración de calidad y muestra que indica que la música solo tiene un lenguaje. Resulto muy cómico cuando el bueno de Rick Astely comento que era el momento de “Never Gonna…” y sin terminar el publico comenzó a venirse arriba “No, no, no, no es ese “Never Gonna…” es otro, aun queda concierto, si hago os empezáis a ir y me quedo solo, esa vendrá mas tarde, mucho mas tarde”, y menos mal porque lo que llego fueron dos temas actuales “Never Gonna Stop” de su ultimo lanzamiento y la tremenda “Keep Singing” que, se la recomiendo a todo aquel que sigue haciendo chistes sobre el artista por que se quedo en mil novecientos ochenta y siete. Tenia que llegar, y llego, no había remedio, hay temas de artistas que tienen que sonar si o si, y bueno, sonó, momento “Never Gonna Give You Up”, y dicho sin ironía, fue un momento top, un seísmo pop de primera magnitud. La audiencia la bailo, la grito, la canto, la grabo con sus móviles para enviarla a sus amigos y no verla nunca más, en otras palabras, la vivió como un clásico inmortal, pese a quien le pese, que es lo que es. Era el final del concierto y a nadie le importo no tener ese momento “bis” que se recibe siempre con algarabía, ya habían escuchado lo que habían ido a oír, y de “regalo” se llevaron muchas otras que les dejaron claro que Rick Astley no es un “One Hit Wonder”, ni muchísimo menos. |
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Lo de Rick Astley en Madrid no fue la presentación de un madurito viviendo de las rentas, es la representación de un artista que ha sabido sobrevivir a un facilon éxito ochentero. No va guay, ni de haberse quedado estancado en el pasado, y ahí es donde reside su actual éxito, llenando el Jadin Botanico de la Complutense, en ofrecer lo que su publico quiere oír y a la vez demostrar la madurez de un pedazo de musico. Rick Astley nos regaló un concierto honesto, maduro con una clase desmesurada y además estuvo acompañado de una banda y coros capaces de ponerte los pelos como escarpias en más de una ocasión, todo ello sin perder una simpatía y cercanía que le engrandecen todavía más. No sé por qué me da en la nariz que le volveremos a ver sobre ese mismo escenario en los próximos años. |
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