El sábado presentó un cartel distinto, aunque el funcionamiento del festival era prácticamente el mismo, y esta vez, desde la apertura, la afluencia del publico fue bastante mayor, eso sí, todos apretaditos al borde del escarnio en todo lo que daba de si la sombra, menudo calor. Serko abrió la tarde y Mafalda Cardenal fue ganando público a medida que avanzaban las horas, ambos tienen su público ya, y se notó por como coreaban sus temas los más jovencitos del recinto, para un servidor, eran totalmente desconocidos, la impresión, bueno, consiguieron el propósito de entretener al personal, bajo mi punto de vista, lo mejor de todo es que aun tiene un amplio margen de mejora para poder seguir ofreciendo su talento en plenitud, lo mismo que le sucede a Inazio que contó con la colaboración de Hey Kid, algo que fue una algarabía para los presentes. |
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Nos adentramos en la parte más adulta del día, Marlon llegó con “Hipersensible”, un disco relativamente reciente que ya no sonaba tan nuevo cuando el público empezó a cantar sus letras, concierto que se llego a hacer corto, y eso dice mucho de estos chavales y mas teniendo en cuenta que ya teníamos a nuestras espaldas unas cuantas horas de fiesta, sol y música. Taburete reunió a una de las mayores concentraciones de gente de la jornada, no me esperaba lo contrario, y es que con echar un vistazo a la gente que paseaba por el recinto estaban claras las preferencias del día. El grupo tiene una relación especialmente reconocible con este festival y volvió a encontrarse con un público que conocía de sobra sus canciones. La aparición de Pavlenha añadió uno de esos momentos que no estaban necesariamente en el recorrido que cada asistente llevaba preparado, una grata sorpresa. Había actuado antes en el Bosque Ahorramas y terminó compartiendo escenario con Taburete, sin duda todo un premio. |
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Después, Viva Suecia llevó el sábado hacia un terreno más intenso, se acabaron las bromas, a tomar por culo el ajedrez, se acabaron las bromas, “a papa le van a enseñar a hacer hijos”. Los de Murcia aprovecharon que estaba nen terreno universitario para dar una master class gratis a todos sus precedentes, al menos a los que quisieron tomar nota de lo que se debe, y como se deben, hacer las cosas para ser muy grandes. La banda tiene canciones que crecen especialmente bien cuando hay miles de personas delante y eso se notó en Cantarranas, el volumen aumentó, las guitarras ocuparon buena parte del espacio y el público respondió a un repertorio, el más adulto, que ya tiene dimensión de festival. Son enormes y además tienen detalles de esos que te hacen ver que estas delante de unos elegidos, de esos tocados por una varita mágica, quien si no es capaz de tirar dardos como “que hacemos aquí que no estamos viendo a Shakira” y poco rato después salir a toda prisa a por la encargada de las imágenes situada a la izquierda del escenario, la gran profesional Iratxe, al grito de “hay una chica que debe estar pasándoselo muy bien esta noche por que lleva todo el concierto llorando”, y a la vez haciendo espectacularmente su trabajo, allí que fue Rafa a darla un besazo y cantar un poco a su lado. Aunque sea una frase manida ¡Que Viva Suecia joder! |
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Dorian fue el encargado de cerrar el escenario principal, sus veinte años de trayectoria estaban presentes, pero el concierto no se limitó a repasarlos como quien abre un álbum de fotografías. Las canciones funcionan como el mecanismo de un reloj de precisión, por sí mismas, con los sintetizadores y las guitarras ocupando el centro del escenario y una parte importante del público cantando hasta el final. Fue un gran y bonito broche al festival. El Bosque Ahorramas mantuvo durante el sábado su propia programación. Alex Wall, Javi Chapela, y Yarea, fueron los que tuvimos la oportunidad de disfrutar al menos un rato ya que el retraso y los horarios hizo que se nos solaparan conciertos. De estos tres solo podemos decir cosas buenas, cada uno en su estilo consiguieron congregar a un buen numero de espectadores, y eso hablando de robar minutos a otras mas grandes dice mucho a su favor, quien sabe, quizás a alguno le veamos “entre los mayores”. Después de siete ediciones, Jardín de las Delicias ha encontrado una fórmula reconocible, grandes nombres capaces de reunir a miles de personas, artistas que todavía están construyendo su camino y una segunda programación que permite alargar la jornada cuando los conciertos principales han terminado. Este año, además, hubo una mezcla especialmente clara entre canciones conocidas desde hace años y otras que todavía están buscando su sitio. El Jardin de las Delicias 2026 nos dejó una bonita colección de recuerdos para terminar el verano, una canción de Despistaos, los pogos de Sexy Zebras, la noche de Dani Martín, Nil Moliner pasada la una, Taburete cantado a pleno pulmón, Viva Suecia subiendo estratosféricamente el nivel de todo y Dorian cerrando dos días de conciertos. No hace falta encontrar una gran frase para explicar lo que ocurrió, fueron dos días de música en Madrid, justo cuando el verano está dando los últimos coletazos, aunque un poco menos de calor no hubiera estad mal tampoco, todo sea dicho. |
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