Ya pasaron dos años y pocos dÃas desde la última visita de los de Albacete por Asturias, y se notaba que habÃa muchas ganas. En esta ocasión, la ovetense Sala Tribeca casi se queda pequeña para recibir al combo manchego, a pesar, una vez más, de la saturación de bolos de nuestra querida escena. Algunos se empeñan en perder pasta; vicios raros que tienen los promotores de nuestra tierrina.
Esto no fue óbice para otro paso triunfador de unos Angelus Apatrida que, en cada concierto, confirman que lo suyo no es casualidad: están ahà por méritos propios, saben lo que hacen y lo hacen a las mil maravillas, para disfrute de los presentes. Presentes que, en buen número, rebajaban la media de edad habitual de los eventos asturianos. Otro punto para Guillermo y los suyos, que no solo traspasan nuestras fronteras, sino que están llegando a un público más joven con un estilo muy lejos de los cánones comerciales. [ crónica ]








































