Hay conciertos que uno va a ver por primera vez. Y hay conciertos a los que uno vuelve. Con décadas de por medio, con cámara al hombro y la misma ilusión intacta. El de Gwendal en Aranda de Duero era de los segundos. Para mí, lleva siéndolo desde hace cuarenta años.
Esta vez el escenario era los Jardines de Don Diego, en el marco del EnveroFest 2026, la fiesta musical que acompaña cada año a los Premios Envero, la gran cata ciega de vinos de la Ribera del Duero. Llegué invitado por Marcos Valles, de Actos Management, que lleva representando al grupo desde hace dos décadas. Ese acceso —foso, escenario, camerinos— lo valoro, sobre todo, por lo que significa estar cerca de algo que conoces bien y que, sin embargo, cada noche te sigue sorprendiendo en algún detalle. [ crónica ]










































