Todos sabemos que el mundo del rock es cruel e injusto, grupos y artistas que merecerían ser adorados por todo buen aficionado son en muchas ocasiones ignorados y despreciados por un público acostumbrado a quedarse sólo con los grandes nombres de un estilo, sin atreverse (o molestarse) en ir un poco más allá, pero como siempre hasta que no lo ves o vives en tus propias carnes no sabes la gravedad del asunto. Una vez más fuimos testigos de esa triste desconsideración hacia los nuevos baluartes del mejor hard rock nacional, si en su día los madrileños Eldorado sufrieron un episodio afrentoso, un interés casi nulo del público vasco hacia su maravillosa música, en esta ocasión le tocó dicho premio gordo a los músicos de Dulce Neus. ¡Inmerecido! Algún día lloraremos y nos lamentaremos de porque las bandas no acuden a presentar sus trabajos en nuestra tierra pero lo tenemos muy bien merecido, no somos capaces de apreciar el precioso talento creativo de nuestros músicos. Os aseguro que no es en absoluto agradable pegarse una kilometrada de la hostia, para llevarte una terrible decepción como ésta. Os gustaría que no compareciese nadie en una fiesta sorpresa que le organizarais a vuestra hija por el día de su cumpleaños. Una mezcla de desanimo y tristeza es lo que sentí yo esa noche, no me quiero ni imaginar lo que les pasaría por la cabeza a los músicos, quizás ya estén acostumbrados a esos varapalos, no tener un masivo público, sin embargo, por lo menos, el fiel e imprescindible para seguir adelante, seguir buscando metas, seguir soñando. A veces, después de contemplar a una banda que desconoces te quedas con una sensación extraña, ni buena ni mala, difícil de definir, una impresión desconcertante precisamente a que no tienen del todo definido un estilo propio, fue el caso de la primera banda en actuar esa noche, los Bizkainos Kanbalatxe que podrían caminar solos sin tomar demasiado prestado de nadie, sin embargo siguen enriqueciendo su discurso con un constante balanceo de referencias, Extremoduro, Platero y Tú, La Cabra Mecánica... que solamente contribuyen a aliviar y enriquecer un discurso en el que el juicio a la originalidad se convierte en algo improductivo y donde el valor de la canciones se convierte en única moneda de cambio, y es que detrás de su efectividad e ilusión sobre el escenario en la interpretación de temas (“Sal A La Calle” , “Callejones”...) se esconde el vacío de una realidad supeditada en exceso a sus referentes más directos. Si su objetivo es básicamente la de hacer pasar un rato divertido a los espectadores creo que lo tienen bien dominado, seduciendo hasta acabar creando un hermoso romance entre ellos y los oyentes. Ni menos, ni más. |
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Analizando el potencial de una banda como Dulce Neus es difícil de comprender como la suerte aún se les resiste, no llegando a tener el éxito deseado, sobre todo habiendo hecha suya la complicada empresa de resultar atractivos y acertados, vendiéndonos una música que destapa buena dosis de rock atemporal con la mirada puesta en el presente y sin que se sienta en ningún momento que están forzando las cosas hacia un producto algo artificial. Si ya en sus discos los músicos deslumbran por su talento y capacidad técnica, no os podéis ni imaginar la emoción que desprenden cuando actúan sobre un escenario, conjugando un buen gusto musical con el alma y espíritu de unos Mr. Big y la energía de unos Stooges. Enseguida quedó patente lo compacto de la banda, con momentos de gran vitalidad y poderoso brío rítmico, “Viejos Sueños” y “Alicia En El País De Las Maravillas”, pasajes enérgicos y estribillos ganadores, eludiendo con suma habilidad y coherencia el mostrarse un simple calco de alguna de sus influencias y en donde su vocalista Nieves logró eclipsar en algunos momentos a sus compañeros transmitiendo una energía capaz de iluminar el mundo y un sentimiento personal que hizo que el público acabase vibrando con ella, y es que detrás de cada una de sus canciones se nota un gran trabajo de construcción, en las que cada pieza sería una influencia perfectamente encajada e intentando producir música cuyas modulaciones conmuevan el alma y eleven el espíritu al infinito Aunque ese arranque fuese de una manera portentosa, la actitud de la banda a pesar de estar muy por la labor era quizás algo reservada, contagiada por el desolador ambiente, la cual iría cambiando con el transcurso de la actuación, siendo cada vez más confortable y entregada. Notables mejoras las de una exposición que fue progresivamente aumentado de biorritmos, cortes de fuerte carga emocional que esconden un cierto sabor ochentero “Duele El Alma” y “Tu y Yo" que hicieron doblegarnos a causa de una línea vocal brillante y tan bien ligada; y espectaculares versiones de clásicos del rock, “Sweet Child On Mine” (Gun´s N´Roses), “Maneras De Vivir” (Leño), “Rock´n´Rol (Led Zeppelin)" y “Highway To Hell” (AC/DC) que conectaron estupendamente en lo musical y lo ideológico, logrando una mayor uniformidad y vistosidad, enriqueciendo en ricas especias ese cocine de su potaje sonoro, la fuerza y ritmo del rock, con la calidez de la voz de su vocalista; un fundido marchoso de melodías donde la afabilidad y el tono jovial se anudan entre las partes vocales, reforzadas por varios registros que habitualmente intervienen unidos, algunos parten desde atrás o van intercalando su orden de entrada impulsados por un ritmo beat que entra y sale, cuerdas que manejan unos compases inteligentes de revival ochentero. |
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Un set list impecable, centrado casi por completo en su reciente y maravillosa creación “Malabaristas Del Corazón” resultó una apabullante demostración de como se debe llevar un concierto, extender la música por el horizonte con todo su sentimiento y total sentido hasta alcanzar el cielo. Fue Creciendo a base de esas joyas que nos acercaron en primera persona a sus vidas “Malviviendo” o “En Mi Piel” y otras que sellan un total compromiso en la lucha por erradicar la desigualdad social “Las Olvidadas” abordando el tema de la prostitución con un sentimiento que desprende dolor y sufrimiento; e injusticias inadmisibles como “Charcos De Barro", denunciando el uso de niños como soldados. Llegó el primer final del concierto con el tema “Si Nos Volvemos A Ver”, y tras dos bises, la contundente y pegadiza “Nunca Seremos Estrellas Del Rock 'n' Roll”, ese tipo de canciones que con un poco de suerte podrían ser un éxito en las radios y que incluyó una presentación de los músicos que acabó por deslumbrar y convencer al más escéptico de la sala, y a golpe de AC/DC (Highway To Hell) se puso fin por todo lo alto a una gran descarga en que mostraron estar bien conjuntados, comodísimos con su estrenado material, el cual contiene canciones con maderas de clásicos, seguros de sus posibilidades y con una actitud cercana y amistosa. Dulce Neus nos invitan a pensar que todavía se puede tener fe en el rock nacional y que comprendamos que la música va más allá de estilos y normas, que es producto de una necesidad de expresar emociones tanto vitalistas e existenciales como sentimientos de frustración y esperanzas y no de un golpe de suerte como muchos lo creen. El futuro es suyo, no te los pierdas si desembarcan en tu puerta: estás avisado Set List - Viejos sueños |
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