Si se diese el caso que una fatal epidemia acabase con casi todas esas canciones que traspasan el pentagrama y viajan a través del tiempo sin arrugarse, quedando como únicas supervivientes “Scream Bloody Gore” y “Primitive Ways”, eso ya sería suficiente para tranquilizarnos y pensar que no todo está perdido, puesto que éstas fueron algunas que determinaron en su tiempo los parámetros musicales de ese nuevo subgénero extremo del heavy metal , el Death Metal, en su concepción más clásica y que pueden sernos útiles también para poder derivarse hacia otros estilos musicales. Hoy en día aún siguen siendo todo un referente en su estilo, tal como son las de Slayer o Metallica en la otra vertiente del metal, como es el trash metal. La tan temprana muerte de Chuck Schuldiner fue un auténtico mazazo para todos los que adoramos su música, un músico con una brillante capacidad creativa y que podía habernos dejado otras muchas grandísimas obras musicales, de calidad artística impresionante e inviable en aquellos tiempos. El pasado 10 de diciembre la mítica sala bilbaina “Bilborock” albergaba el segundo tributo al genial Chuck Schuldiner, registrando una muy buena entrada, y aunque en un principio le costó a la gente animarse, al final el buen rollo fiestero se contagió a todo el mundo. A ello contribuyó tanto la entrega y talento de las dos bandas invitadas, Odd Heathenish y Clockwork, como el sacrificio, virtuosismo y coraje de los músicos integrantes del tributo. Aunque estimó que lo que más le complació al público fue la constatación de lo mucho que se lo habían currado, que como en apenas unas semanas habían hecho suyos los temas, con una pavorosa facilidad y tremendo estudio. Bandas como Odd Heathenish sirven de perfecto ejemplo para ver la evolución que está tomando el death metal en la actualidad, una mezcolanza con la vieja escuela metalera o con el sonido del hardcore metálico, mejorando así en potencia y agresividad. Una casuística que busca el equilibrio entre el death metal y el trash metal, fusionando impunemente la ferocidad de unos Cannibal Copse y la fuerza y virtuosismo de unos Slayer, una aparente ecuanimidad que parece que encuentra su mayor acomodo en el hemisferio de los sonidos extremos. |
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“669” Y “Free Your Mind” fueron el punto de partida, una muestra de que la potencia y convulsión que estos dos géneros, de cada vez más difícil separación, pueden dar de si juntos y muy revueltos, impregnando el lugar de una atmósfera inhumana y tortuoria. Totalmente enfilados en demostrar ramalazos de death crispado, agresivo e hiperacelerado, a través de asombrosas interpretaciones gargantiles, exclusivamente por parte de su vocalista, encargado de echar a sus hombros casi toda la responsabilidad de tener que metamorfosear las composiciones para imprimirlas a cada cual un elemento distintivo.“Esan Eta Gin” y la versión a Bolt Thrower “For Victory”, en las que se sumó el barbaro Aritz Navarro (Numen, Darkness By Oath) definieron perfectamente la dirección hacia la que nos dirigíamos, a una devastación sonora que iba mucho más allá que la amplia mayoría de bandas vascas y un cierre pletórico con la satánica “Infernuko Txakurrak” para destapar aún más la caja de los truenos, elevado salvajismo para dejarnos totalmente exhaustos como si fuéramos unos zombies sin cerebro en busca de carne fresca. ¡Un jugoso aperitivo! Set List - 669 |
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Si señor, sorpresas como la de Clockwork, son las que a uno le gustaría llevarse más a menudo. Lo suyo es la acumulación de capas sonoras sobre unas bases en apariencia simples (cosa que no lo son), revestimientos con influencias que llegan del otro lado del charco, perfectamente asimiladas, que se van superponiendo hasta alcanzar la majestuosidad de una catedral pero sin perder la crudeza de un metal de alto octanaje ni parecer tampoco una copia exagerada de alguna. Abrieron como en el EP, con la inquietante intro “Hate Mantra”, seguida de una embrutecida “Everything Burns”, radiando el tipo de energía que te pone los pelos de punta y te hace rodar los ojos si estás lo suficientemente cerca. Solo hace falta poner bien la oreja para darse cuenta que son temas que nacen con una melodía adictiva que poco a poco va creciendo en rabia hasta llegar el estribillo explosivo gracias a la pasmosa fuerza vocal de su vocalista Rown Houland, jugando a dos voces y equilibrando ese paso de registros vocales melódicos a otros más guturales de un modo natural. Una sinergia brutal de virtuosismo y carisma interpretativa, mezclando técnica y velocidad sin ningún problema, es lo que constamos en los siguientes cortes “Mandatory”, “Evil Grin” y “Trial And Error”, nuevas señales que les mostraban más atrevidos a la vez que desconcertantes, un conjunto de músicos sin prejuicios musicales, capaces de aceptar las diferentes ideas de sus compañeros para cada tema y sin por ello se vean mermadas sus virtudes. Pese a lo justo del repertorio, basto que repasaran todo su Ep, juraría que no se dejaron una sola nota sin tocar, para que los allí presentes se rindieran ante la evidencia, ritmos rápidos a remolque de los dobles bombos y punteos de guitarra impresionantes que consiguieron elevarnos los niveles de adrenalina y dejarnos aparte de la típica sensación que son una auténtica maquina de matar, que es tal su seguridad que se entrevé que van a seguir adelante en su prometedora carrera, con más energía que nunca. Con su tema insignia “One Last Fight”, impusieron plenamente su sello al rojo vivo, marcándonoslo implacablemente sobre nuestra piel. Si tuviéramos que ponerles un símil cinematográfico mencionaríamos el cine de David Lynch, cuya exposición provoca fascinación y asombro en el espectador. ¡Explosivos! Set List - Hate Mantra/Everthing Burns |
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Si ya la anterior noche en Zarautz los músicos que rindieron el cariñoso tributo a Chuck Schuldiner estuvieron soberbios y totalmente amigables, dejando a todos los asistentes con un excelente sabor de boca, en Bilbao el recital fue aún más paradisíaco, dejaron del todo aparcados todos sus miedos en los vestuarios y entraron a la pista dispuestos a dejarse contagiar por el entusiasmo del público, logrando fluctuar unos niveles de intensidad fantásticos y que desatarán un delirio divino y un recuerdo imborrable en las mentes de los presentes. Más o menos fue una copia casi exacta de lo acontecido hacía 24 horas en territorio guipuzcoano pero elevado, en cuanto entrega, a la enésima potencia, lo que quizás más me impresionó fue contemplar a músicos como Javi (Ost), Dani (The Brutal) y en particular un bestial Ina (Montaña) que acabó con el torso al desnudo y volando por encima de las cabezas de sus compañeros, totalmente entregados a la labor y como si llevarán algunos de ellos varios años juntos, tocando. Hubo numerosos momentos de emoción y de sorpresa pero quizás lo más memorables fuesen aquellos en donde tuvimos la suerte de ver sobre un mismo escenario y compartiendo un semejante protagonismo, al mismo tiempo, a guitarristas de la talla de Javi García (Clockwork) y Alberto Marín (Hamlet) en “Left To Die” y “The Philosopher” en esta última dejando el incansable Ina su puesto al demoledor Rown Houland (Clockwork) que supo derrochar todo su magnetismo y energía de forma desmedida, como si de un huracán se tratara . Aunque lo mejor estaba por llegar una fiesta descerebrada con todos los músicos, absolutamente desbocados sobre el escenario y unidos por el metal, ejecutando nuevamente ese clasicazo y sonoridad devastadora “Left To Die”. ¡Comunión perfecta! Set List - Spiritual Healing - Left To Die |
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