¡Ay ilusos de nosotros, que creíamos que los dinosaurios del rock hacía décadas que habían desaparecido de la faz de la tierra! Siempre me ha maravillado el proceso mediante el cual la arena sílica fusionada a alta temperatura con el carbonato de sodio y calcáreos; y enfriada con relativa rapidez da como resultado un material inorgánico duro y amorfo, el vidrio; y en particular como la utilización de otros materiales, el óxido de hierro o de cromo le atribuye una diferente coloración. En el mundo de la música ocurre algo similar, la grandeza de una propuesta reside en la inteligencia de saber encajar todos los elementos y no ser en absoluto un dogmático y egocéntrico, echando pestes a otros estilos y pensando que uno es el puto amo, puesto que todo ello suele venirse mayormente en contra de uno mismo. Y en esto de la alquimia musical los navarros Marea son unos genios, saben salir airosos y victoriosos donde otros han naufragado, Kutxi Romero con su afilada pluma sabe dibujar con apenas cuatro palabras, envueltas en dulce poesía, sensaciones que nos hacen ver la vida de otra manera y valorar lo que de verdad merece la pena. Un rock que no entiende de modas ni otras estupideces, que está por encima de todo eso, honesto y con principios, guitarrero y con vida propia, una enseñanza de que el rock es un sentimiento incontrolable y tan pasional que si uno no nace siendo rockero no va a poder sentir con total plenitud en su corazón los sentimientos que se expresan a través de este tipo de música. Marea son uno de esos grupos queridos y amados por todo el mundo, de esos que resulta imposible que no te guste alguno de sus temas, así que no es de extrañar que estén arrasando allá por donde pasan. En Bilbao lo volvieron a hacer, colgar el cartel de “No Hay Entradas” y hacer soñar a mucha gente, un vendaval incontrolado de sentimientos, dejándonos cientos de motivos para seguir viviendo en este apestoso mundo, como que la locura y la razón de uno son quizás las maneras más idóneas para ello y encarnando esa luz a la que uno se aferra para creer en la esperanza del rock & roll. Siguiendo el sabio consejo de uno de los grandes poetas de la lengua castellana, Antonio Machado por boca de Juan de Mairena “Sin Leyenda No Se Pasa A La Historia” fueron a por todas aunque tuvieran que echar mano esa noche de una mayor dosis de garra de lo habitual debida a la concurrencia de dos factores desfavorables y totalmente casuales, como el no poder disponer de la ayuda de una banda telonera y no contar, por las condiciones del recinto, con sus dos pantallas para que así los que los de las gradas pudieran haber seguido más placenteramente y con todo detalle el desarrollo de su actuación. No obstante el recinto ardió en llamas, nada más empezar, desde el primer riff de “Bienvenido Al Secadero” se respiró el hambre que había por los navarros, muchos hincándoles, de inmediato, el diente por los cuatro años que han estado ausentes de sus vidas; sonando conjuntados y potentes, y quizás lo más importante, disfrutando a cada momento de lo que hacían, dándole a los temas de su reciente disco “En Mi Hambre Mando Yo”, como el que siguió después también, “La Majada”, justo lo que creo que necesitan en vivo, más empaque y energía, como si se tratará de una tala de árboles, clavando el hacha sobre el estribillo. |
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“Duerme Conmigo” y “En tu agujero” definieron perfectamente la dirección hacía la cual nos dirigíamos, un salvaje recital de rock y en donde indudablemente nos invitarían a lanzarnos con ellos cuesta abajo, sin frenos ni el miedo a descarrilar en una de las curvas que conducirían al final del trayecto. La brava actitud y su nobleza por defender con clase, viveza y honestidad las nuevas creaciones como “Canaleros” y “Ojala Me Quieras Libre” no hizo más que proporcionarles una garantía más que amplía a la hora de conducir el curso de la actuación con dominio, sin perder el ritmo y reclamando un sonido que únicamente les pertenece a ellos. Fantásticas las ejecuciones de las clásicas “Que Se Joda El Viento” y “Corazón de Mimbre”, en esta última no rehúsaron a pedir la colaboración del público, poniendo como excusa, que en el DVD en directo incluido en su anterior trabajo “Las aceras están llenas de piojos’” había quedado de lo más chulo y haber si lo podíamos superar. El timbre vocal y el arrebato insurgente de Kutxi, los punteos de David Díaz (Kolibrí), la elegancia de César Ramallo, la expresividad de los movimientos del Piñas a la hora de golpear el bajo y el ritmo trepidante con el que Alén Ayerdi golpeaba la batería uniformemente iban proporcionando un compacto y potente sonido a un contagioso show que lograba que se te olvidase el tener que mirar al reloj. Un ensamblaje de impúdica crudeza guiada por una voz grave y afilada disparando rimas que debido a los acontecimientos tristemente ocurridos en nuestro país en estos últimos años cobran una extraordinaria vigencia La única pega que se les puede achacar es quizás un punto de excesiva profesionalidad, de seguir un recorrido perfectamente marcado al milímetro de antemano, sin apartarse del guión en ningún momento, acaba un tema y sin coger aire ya empieza el siguiente, pero ello es correctamente contrarrestado con concretas intervenciones alegatorias por parte de Kutxi como sucedió en una inmejorable “Las Ultimas Habitaciones”, soltando uno de sus comentarios chulescos:“Que contentos estáis, ha ganado el Bilbao alguna de esas vírgenes que tanto os gustan que gane, a mi me la suda que gane el Barsa, el Bilbao, haber si se mueren todos, el fútbol me la suda sobremanera, el baloncesto también , y el balonmano, el ciclismo y el golf, tengo los huevos sudados desde que me levanto hasta que me acuesto” o esos dardos envenenados con la clara intención de incitar a leer a la juventud, intentando reflejar a través de ellos una verdad absoluta “Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción” . Hay cosas que nunca cambian ya en los directos de estos navarros, como ese momento en el que Piñas demuestra sus buenas y trabajadas dotes vocales, en las habituales “Alfileres” y “Trasegando” y una más que se ha sumado al carro “Con La Camisa Rota”, ejecutadas como marcan los cánones estilísticos, con crudeza en el sentimiento y la misma fiereza que tienen asentado los roqueros de verdad en su corazón. Aunque el grupo siga yendo a piñón fijo, sin refinamiento ni evolución en cada disco, en directo es donde se aprecia su evolución como grupo, un sonido mucho más trabajado y una total confianza los unos con los otros, cada cual manteniéndose al margen de los demás con propia identidad pero sin renunciar a la compenetración y al juego de equipo y garantizar que su rock callejero sigue teniendo los rasgos de siempre y esa esencia y arte que tanto nos atrapa a nosotros, quedando los peros y las pegas en un segundo plano por su arrolladora personalidad, tal como fueron interpretadas “Sobran Bueyes” y “Pedimento", con un sonido que se revuelve y no se ablanda. |
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Fue todo un lujo ver como Kutxi volvía a sentir la magia de esos temas que tantas veces ha cantado “Ciudad De Los Gitanos”, “Barniz” y a un Kolibrí reproduciendo esos endiablados punteos que embellecen con más personalidad unas melodías ya de por si sublimes emotivas y cargadas de emoción, “La Rueca”, “Como Los Trileros” en la que se echo de menos la colaboración de Martín Romero y “Romance de José Etxailarena”, que fue precedida de un pequeño juego cuya finalidad consistía en que el público mediante aplausos y cada vez que era presentado un miembro de la banda, se ganase el derecho a que la banda tocase dos o tres temas más. Bajo una contundencia fuera de serie y una precisión matemática sonaron “El Perro Verde” en la que el bandolero dejó el escenario para bajar al foso y que fuera algunos de las primeras filas quien la cantasen, denotando un respeto y cariño absoluto por su público, seguidas de “Como El Viento De Poniente” y la gran despedida con “Marea” en las que dejaron claro a quien estábamos viendo, a la mejor banda de rock nacional actual. Esta gira les debe de servir para situarse en el lugar que se merecen en la cima de los grandes dinosaurios. El buen rollo, fiereza y firmeza que muestran sobre el escenario deja las cosas bien claras, dignos del universo rockero, cobrando más sentido que nunca el tópico que el rock es un estilo de vida que todos deberíamos aspirar a alcanzar. SET LIST: Bienvenido al secadero |
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