Casi sin darnos cuenta, estábamos inmersos de lleno en otro sábado, otro aburrido sábado de la monotonía de este verano que cada vez más parece no acabarse nunca. Por suerte estábamos avisados de otro de estos festivales gratuitos que tanto nos gusta. Tanto calor quitaba nuestras ganas de levantarnos de la silla siquiera, pero con un poco de esfuerzo y motivación nos pusimos en marcha. En esta ocasión nos dirigíamos a Villa del Rio, pueblo cordobés que nos ofrecía la sexta edición del Aldea Rock, punk en estado puro. La primera observación al llegar al recinto fue que ni faltaba ni sobraba nadie, un ambiente no muy extenso pero bastante ambientado donde se respiraba buen rollo y un ansia de fiesta envidiable. Inauguraron la noche el grupo Desheredados, grupo con poco recorrido aun pero que dentro de lo que cabe, no lo hacen nada mal. Mucho punk revuelto con más de un ska y algún que otro reggae, música agresiva sin lugar a dudas, con la que la gente empezaba a animarse empujando sin descanso al compañero o compañera de al lado, si estabas dentro, estabas en el juego. Pero si hablamos de agresividad no podemos dejar de pronunciar el nombre del siguiente grupo en el cartel, A pelo 13. Criticas enfurecidas con distorsiones sucias, doble bombo a más no poder y mucho grito con algún desafine que se escapa por ahí. He de aclarar que aunque algunos de los grupos no fueron muy de nuestro agrado, la organización fue excelente. Precios muy baratos, más que en cualquier bar de la zona, buena atención la que nos prestaron al hacerles preguntas sobre el festival y grande la simpatía con la que los camareros atendían la barra a pesar de llevar muchas horas ya activos. |
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Una organización que al ser colectivo y no asociación, no reciben ayudas para afrontar los presupuesto que conlleva un acto así, incluso con algún que otro año en paro por culpa de políticos y ayuntamientos. Gran labor la de estos chavales que dedican su esfuerzo y entusiasmo a llevar la música en directo a nuestras vidas. Siguiendo con el evento, llegaba el grupo que más nos amenizó la noche, quizá fuese por nuestra debilidad hacia los ritmos jamaicanos. The Ferjad Band, desfundaban sus trompetas, trombones y saxofones para hacernos saltar, bailar y seguir empujándonos al son de versiones de Skatalites o The Specials. Kiziho ponía el broche a esta noche de sábado. Guturales y mas guturales hacían vibrar nuestras orejas juntos a distorsiones atronadoras que no daban a nuestro sistema auditivo ni un segundo de tregua. La primera conclusión que me viene a la mente al acabar esta crónica es que aquella noche, fue una noche diferente, sin duda alguna. |
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