No se requiere una inteligencia atroz para cerciorarse que la constancia es la clave del éxito, cuántas veces hemos visto que no siempre vence el mejor preparado, ni siquiera el más apto o experimentado sino el que jamás se amilana, el que persiste y no arroja la toalla al primer obstáculo e inconveniencia que se cruza en su camino. Todo esfuerzo y sacrificio tiene su recompensa, tarde o temprano.
Probablemente uno de los mejores dechados de perseverancia y pasión en la música de nuestro paÃs lo encontremos en los gasteiztarrak Soziedad Alkoholika, firmes y tenaces en sus pretensiones, poner toda la carne en el asador cuando se disponen a corresponder y complacer a sus seguidores de todas las edades sobre un escenario, una mentalidad espartante, desafiando la ley de la gravitación universal, efectuando, compactos y seguros de sà mismos, una musicalidad que aturda los sentidos y haga que la piel del espectador se encienda en llamas.
El tiempo pasa pero su sonido sigue integro e indemne, una agresividad que impacta en primera instancia, resultado del afán por seguir creciendo musicalmente, de intentar parecer lo más moderno posible pero conservando toda esa corpórea magnitud sonora con el que se han convertido en una maquina destructiva que avanza sin cerebro, un ataque frontal a las actitudes de los que mandan, en forma de alegato musical, repudiando la fuerte desigualdad entre ricos y pobres, combatiendo el gran negocio del militarismo y vigorizando al decaÃdo para que eché el valor suficiente con el que hacer frente al virus del poder autoritario, encarrilando hacia un veredicto tajante y de una certeza absoluta, músicos que sienten lo que tocan y una música como expresión de lo que son, desentrañando un estimulante ejercicio de imaginación resuelto con quizás un mÃnimo de elementos con los que sacan máximo partido, una brutal factorÃa metálica, conformado por despiadadas batallas sonoras, dobles bombos absolutamente demenciales y un blindaje de guitarras asesinas para enfatizar la fuerza vocal y expresiva de su vocalista, sacando a relucir su lado más criminal cuando incide de lleno en los ocho pecados mortales de la humanidad civilizada, sobre los males humanos, desviaciones, injusticias y taras de nuestro mundo, una sociedad a la que muchos la siguen considerando de avanzada y culturizada, no viendo la más pura realidad, una marcha atrás y sin freno a su destrucción.
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