A veces te encuentras con la fortuna de no tener definido a que concierto ir y enterarte a última hora que una banda más que interesante, aunque desconocida, actúa cerca de ti. Ventajas de investigar y escuchar grupos nuevos. Tras saludarnos, siguieron con “Lick it (Like you like it)” de su anterior disco “Kill your friends” del 2014, para, sin pausa, atacarnos con “Deadbeat generation”, otra canción muy guapa y pegadiza perteneciente a su actual trabajo. Después de agradecernos nuestra presencia y vacilar sobre la poca presencia de mujeres, siguieron con “Who are you?”, de su anterior referencia, antes de regresar a su actual obra con la coreada “Naked or denim”. Era curioso que pese a que éramos 4 gatos, la gente estaba entregada y, si no me equivoco, había incluso gente de fuera de Cantabria. |
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Apenas había respiro entre tema y tema y sin dejar su nueva obra, siguieron con “Collateral damage”, antes volver a su anterior plástico con “Again, again & again”. Tras demostrarnos su conocimientos del castellano, era el momento de la rápida “High strung”, que daba nombre a su primera obra, un Ep editado en el 2009, para regresar a su actual disco con, quizás, su tema más comercial, el pegadizo “Girls girls boys boys”, que hizo a los presentes no parar de cantar su estribillo. Llego el momento por parte de la banda de tomar un chupito para brindar y seguir con “R'n'R idiot”, canción incluida en otro Split también con The Hip Priests, pero este del pasado año, antes de abordar una fantástica versión del “Where eagles dare” de los Misfits. Tras bromear con el micrófono del bajista que tenía forma de pene, siguieron con “Gimme a kiss”, ese pegadizo tema que estaba incluido en su anterior trabajo, para despedirse de todos con la canción que cierra su actual disco, la cañera “Techno is Dead”. Sin embargo, no se movieron del escenario y, tras tomar otra ronda de chupitos, siguieron con la coreable “R-Rated”, de su presente trabajo, antes de atacar con una versión de los Dead Kennedys, concretamente del “Too drunk to fuck”. La recta final del concierto llegó con la punkarra “Bullseye baby”, de su anterior disco, para terminar con ese himno atemporal que es el “Sonic reducer” de los Dead Boys. Así concluían estos escasos 70 minutos de concierto con que nos deleitaron los suizos, una gente a la que parece darle igual tocar delante de 20 o de 2000 personas, ya que se entregan de la misma manera, con mucha actitud sobre el escenario. Reconozco que se nos hizo muy corto, porque, cuando les estábamos cogiendo el punto y más metidos estábamos en el concierto, éste terminó, lo cual nos dejo con ganas de más. Corta pero intensa velada de rock and roll, con una banda que nos hizo pasarlo muy bien durante su actuación, y en la que, una vez más, volvió a fallar la asistencia de gente. |
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