Es difícil olvidar las primeras sensaciones que tienes cuando empiezas a escuchar música y a descubrir a nuevas bandas. Todavía recuerdo con cariño cuando no paraba de poner el “No quiero empates” de Poncho K, disco con el que conocí a este sevillano. En un primer momento tuvimos ciertas dudas sobre si iría mucha gente al concierto o no, tampoco sabíamos qué tipo de público nos íbamos a encontrar. Al final se animó bastante peña, y el ambiente fue estupendo, con más de 100 personas que tenían ganas de pasárselo bien y que lo dieron todo con los dos grupos. Los encargados de dar el pistoletazo de salida a la noche fueron Menos Lobos. Esta banda de Astillero a pesar de su juventud ya apunta maneras y se están ganando a pulso un nombre con un rock urbano muy fresco aderezado con un leve toque de punk. Los cuatro lobeznos mostraron una gran fuerza y rotundidad sobre el escenario siendo capaces de devorar al rebaño de asistentes con los temas de su primer trabajo grabado en 2008 y titulado, “Sin rumbo”, que presentaron sino fue al completo pues casi, que no estoy segura de si tocaron las seis canciones o una menos. |
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Empezaron con “Todo se acaba” y “Desolado”, para entre las dos dejarnos una estupenda versión del mítico tema de Mala Reputación, “Ansiedad”. Fuimos testigos de cómo en menos que canta un gallo Pablo, Rubén, Domper y Eloy fueron capaces de animar el cotarro y de poner al público en el punto justo para que luego saliese Poncho K. Aunque tal vez eso era lo de menos, porque este no es un grupo de esos de transición que sirven para dar el paso al siguiente y para entretener mientras llega la gran estrella de la noche. Menos Lobos brillaron con luz propia y supieron conquistar tanto a sus fieles seguidores, que por cierto no son pocos, como a los que iban a ver a Poncho K. Buena muestra de ello fue la entrega de un público que estuvo en primeras filas desde que hicieron sonar los primeros acordes y es que esta banda atrae con la fuerza de un imán. Con ese magnetismo que les caracteriza se marcaron dos nuevas canciones, que esperemos que graben pronto, “Luciérnagas” y “La fiesta”, y entre ambas un delicioso homenaje a Dikers con su canción “Lo que yo quiero”. Luego llegó otra que tampoco está en formato físico, “Tocando el cielo”. El grupo dio por concluida su estupenda actuación con “Caperucita”, muy aclamada y coreada por todo el mundo, y acabaron de enseñar sus patas llenas de harina para abrir la puerta de un plumazo con “Todos mirando” de Barricada y “Vino y rosas”. Desde luego vimos a una banda que pone toda la carne en el asador sin temor a quemarse y que solo necesita un poco de suerte. |
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Un ratillo después aparecieron poco a poco sobre las tablas los miembros de Poncho K, saliendo en último lugar como era de esperar el señor Caballero. La expectación fue máxima y el respetable estaba más que entregado, exultante, sin parar de corear y de moverse… Me sorprendió mucho que todo el mundo se supiese la mayoría de las canciones, más que nada porque abundaba la chavalería, y aún así los temas de aquel “No quiero empates” fueron de los más aclamados. Para abrir el bolo contaron con “Destrucción”, “Cuando dejé de vivir a la intemperie” y “¿Kolegas?”. Después Manolito, y entonces creíamos que seguirían con su último disco, pero no, nos deleitaron con “Te digo que no te quedes”, “Camino”, “Frontera”, “Borracho de la madrugá” y “Sopa de cariño”. Bien avanzado el concierto ya pudimos escuchar otro tema de los nuevos, que fue nada más y nada menos que “Estrépito”. Después de la sacudida “Er tío del saco” cedió el turno a otra novedad, “¿El tren de la rendición?”. Estábamos llegando al ecuador del concierto, y eso que yo pensaba que Poncho K estaba apuntito de acabar cuando entonaron “Duermes” y “Un perro como tú”, pero no, parecía que aquello acababa de empezar porque luego les quedaba repertorio para un buen rato. |
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Esa noche vimos a un grupo del que pocas cosas nuevas se pueden decir a estas alturas, el paso de los años les avalan. Pero para demostrar que no sólo de pan vive el hombre pudimos disfrutar de unos minutos acústicos. Sería de necios pensar que en esta banda el único protagonista es el sevillano, que si bien es un gran showman y comunicador, y si también es capaz como nadie de expresar sus sentimientos y emociones, el resto de los músicos también son imprescindibles. Dicho esto, siguieron desgranando “Cantes valientes”, que fue el disco en el que más se centraron junto con “Una historia con las manos”, para dejarnos “Al loro” y “Pescaítos”, entre medias vaporizaron una pequeña dosis de su más reciente perfume con “Amor a cuenta gotas”. Los últimos coletazos que vinieron precedidos por “Me das pena” y “Bla, bla, bla” para seguir con sus dos últimos discos aunque en orden inverso, así pudimos escuchar, el tema homónimo de su última criatura y “Un golpe por seguir vivo”, y remataron la faena “La cuenca” y “Corrientes demolientes”. Fue todo un lujo poder ver a Poncho K tan cerca de casa y disfrutar de un concierto más bien largo en el que la banda se lo curró y dejó muy buena impresión. Por otro lado, me alegro especialmente de que esa noche les acompañasen Menos Lobos, está bien claro que este grupo sabe aullar pero también se necesitan unos oídos dispuestos a escuchar, espero que este concierto y todos los que vayan dando les vayan abriendo las puertas. |
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