Hay emociones que no se pueden transmitir con palabras o describir con una exactitud aceptable. Cuando una banda desempeña, sobre un escenario, un exquisito y grandioso despliegue sónico mediante una carisma, imaginación y calidad desbordante, resulta imposible contarlo con todo detalle sobre un papel, por lo que quizás la mejor forma de tener la misma percepción de esa realidad es tener la oportunidad de vivirlo y cuanto antes mucho mejor. El concierto que ofrecieron los madrileños Eldorado en el Rock School Barbey (Burdeos) es uno de esos ejemplos, inexplicable mediante palabras. Un pasmoso torrente de melodías, intensidad y emociones desenfrenadas. Hard Rock añejo, denso, repleto de estribillos y riffs que parecen provenir directamente de alguna banda olvidada los años 70. Todo ello, realizado con una refinada técnica. Un gusto por lo exquisito, sonidos zeppelianos, purplerianos o sabbáticos. Dos horas y media, de carretera, fue el precio que tuve que pagar por tener el privilegio de asistir a tal majestuoso recital . Un viaje del todo insignificante, tras contemplar la antológica demostración musical expuesta. No me extraña la devoción que por ellos sienten sus hasta ahora escasos fans. Conscientes de la repercusión que podía tener esta segunda descarga en territorio frances, la primera con total éxito en la Fnac de Toulouse, ostentaron una mayor valía tanto interpretativa como expresiva, recayendo casi todo ese peso en la figura de Jesús Trujillo, que en esa ocasión tuvo que defender los temas en ingles y, claro esta, sin dejar de lado cierta vistosidad escénica, necesaria para transmitir ese rock como se hacía antaño. Señalar que algunos de ellos ganan aún en potencia y fuerza, gracias a la acertada entonación y rítmica por parte de éste. Desde el primer instante le supieron coger el pulso al concierto, desgranando los temas más raudos y enérgicos, “Tarot Tv” y “Free (A Chain Reaction)”, en los cuales su batería Javi dejó muestras de una calidad apabullante, un dominio magistral del ritmo en base a una contundente pegada, la cual precisa de una cierta técnica; Y colocando entre medias los cortes con menor fuerza, “Falling, Falling” y “Atlantico”. Aunque ambos sean prácticamente medios tiempos la riqueza de sus matices les hace maravillosos, extraordinarios sonidos de teclado, a cargo del polivalente Jesús, que lograron llegar a niveles más profundos en el corazón de los oyentes. |
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Lo cierto es que el público quedó entusiasmado desde el primer momento, naciendo al instante una complicidad abierta y dando paso posteriormente a una mutua diversión. La jugada iba teniendo efecto, las canciones iban siendo tocadas de un modo muy sólido y con una sobresaliente precisión, como si fueran una banda totalmente consagrada y llevarán muchos años en el mundillo. Sinceramente ello me llamó mucho la atención. “The Rocket Song” fue atacada de manera salvaje, mucha garra y magnitud. Era impresionante la dureza con la que Jesús pegaba la pandereta, continuando con esas buenas sensaciones, al igual que la recta final en la que nos sacaron de cuajo el espíritu más rebelde con la frenética “The House Of The 7 Smokestacks”, un tema vibrante con el que nadie fue capaz de permanecer serenado. La versión de Ray Charles ”I Don´t Need No Doctor” fue la que reservaron para el final, dando todo de si, redondeando una actuación espléndida y de lo más convincente. ¡Maestros! Sin duda alguna, una de las razones de la gran ascensión de la banda en estos últimos meses, son las tremendas cualidades que sus músicos regentan y la pulcritud en la puesta en acción. El que hayan sido los vencedores de mejor disco y mejor canción de Hard Rock en los premios independientes de la música en USA este año, lo dice todo. ¡No ha sido un mero golpe de suerte! Esperemos que el lanzamiento de este disco en Estados Unidos les brinde unas superiores portunidades de desarrollo. No como en nuestro país, que pasan totalmente desapercibidos, puesto que lo único que gusta es lo comercial y vulgar, y ellos son fieles a un estilo, no queriendo entrar en ese juego. Haber cuando la mayoría de la gente se quita la venda de los ojos y se da cuenta que lo que realmente vale es el rock hecho con el corazón y el sentimiento. Eldorado, son cuatro tíos que han llevado a cabo su sueño, hacer hard rock fresco y personal con total humildad y sin pretender metas imposibles. ¡Así son las verdaderas estrellas! ¡Tiempo al tiempo! Set List -Tarot Tv |
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Los estadounidenses The General Store también fueron recibidos con respeto y calor aunque su estilo musical fuera el más flojillo en intensidad. Supuran country por los cuatro costados, combinando destreza rockera con la ternura del pop, siendo el resultado altamente gratificante. Se atreven a explorar terrenos que van mucho más allá del simple estilo en los que se les puede catalogar a priori. Canciones repletas de matices, con subidas y bajadas, guiadas prácticamente a través de unos extraordinarios sonidos de Hamnond. En la actualidad la multiculturalidad y el mestizaje forma parte de la vida diaria y ello afecta directamente a la música. Los australianos Koritni son otra de las numerosas bandas que se han decantado en fraguar un sonido, por medio de la mezcla de diversas corrientes, rock, blues y metal. Salieron a prender fuego, desplegando una actitud provista de seductores fundamentos, una arrolladora personalidad, desparramando entrega y pasión por el rock. Eso se contagió a un público impaciente de dosis más roqueras. Impecables en lo musical, condensando en cada nota una emoción indescriptible y revelando a Lex Koritni como uno de los grandes cantantes de esta última generación, inconmensurable en sus dotes vocales, manteniendo toda la belleza y fuerza melódica Una orgía sonora de cristalinas reminiscencias a AC/DC o Buckcherry, que sorprendió a propios y extraños. Capaces de borrar de un plumazo a la gran mayoría de bandas de rock que gozan de la popularidad que a ellos les falta. |
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