Gracias por este sin vivir
01/05/2.003 - Recinto - Villarrobledo (Albacete)
 

 Gracias por este sin vivir por Emma Moreno

  

Después de pasar unos días como los que hemos podido compartir con más de 60.000 personas, después de tragarnos polvo, colas, después de pasar calor, sed y de sufrir a todos nuestros amigos borrachos, sólo me queda hacer una cosa, dar las gracias, dar las gracias a toda esa gente que ha hecho posible que esta edición del Viña Rock se haya convertido en otra de esas fechas que no se olvidan, no sólo por las horas de música, por los conciertos y el ambiente de festival, sino por la gente que vamos encontrando de año en año, por las nuevas incorporaciones, por los que hemos conocido, por las risas, por los reencuentros y las despedidas.

Quiero empezar dando las gracias al conductor del autobús por las 9 horas de viaje escuchando heavy y hiphop (el Viña es más que Rock). Gracias a la organización que puso las acreditaciones al otro lado del recinto (gracias por acreditarnos), gracias por hacernos andar y aprovecho en dar las gracias en nombre de todos aquellos que esperaron esa interminable cola para recoger las pulseras.

Gracias por los cacheos, por los exhaustivos registros para que nadie metiera ni un botellín de agua, y por los papelitos cuya finalidad todavía no hemos llegado a comprender. Gracias a mis vecinos de tienda que con su chiringuito hicieron que a partir de las 7 de la mañana no cesara la música, no vaya q ser que pasáramos más de 5 minutos sin oír nada.

Gracias a los que se dedicaron a robar tiendas a su antojo, porque de entre las 20.000 que había no tocaron la mía. ¿Tanto hubiera costado tener controlada un poco más la zona de acampada?. Gracias al servicio de limpieza, al de los urinarios móviles, a los de las duchas (si, creo que había una especie de duchas en algún lado) y como no, gracias a la organización por poner “tantos” servicios y tan lejos. De camino y en las colas siempre se hacen muchos amigos.

Gracias a los bomberos de Villarrobledo, la fuente que improvisaron con un camión nos salvó la vida. Gracias a los de los bares del pueblo, al del super, a los de los chiringuitos de fuera, a los katxis (litros,macetas...) de 5 euros, a mis amigos que no permitían que se me quedase la garganta seca. Al servicio de ambulancias, a los camilleros, al médico de guardia (todo esto va relacionado).

Gracias a los que acamparon encima de mi tienda, al que deshincho mi colchoneta, al que no paró de gritar, a los que se lo montaron en la tienda de al lado, a mi compañera de tienda que no se despierta ni con una bomba (que envidia), al sol de la mañana, al viento, y a todos aquellos que dejaron que yo “descansara” tan bien. Dormir en un festival es uno de mis retos.

Gracias a los que me permitieron hacer mi trabajo, a los que me marearon en cada escenario, a los que entendieron que la Línea de Atake era más que un grupo, a los que hicieron que no llegara a tiempo a hacer algunas fotos, a las largas esperas por los retrasos en el escenario Sol, a los que no entendían o no querían entender, a los que se creían con poder por tener un color de pulsera especial.

A las pilas de mi cámara y a la tarjeta de 128 megas que se acaban en el momento más oportuno y sin avisar. Gracias a los que me recordaban que debía hacer fotos cuando yo más perdida iba. Gracias a vosotros si las habéis visto, tantas carreras y empujones valieron la pena si ahora alguien las está mirando.

Y por último, gracias a todos, a los cántabros, vascos, catalanes, valencianosssss, asturianos, andaluces, maños, riojanos... gracias por estar ahí, por hacer que el ViñaRock sea una cosa de todos. Es mucho más que un negocio como dicen algunos. Todos sabemos, que a pesar de todo, vamos a repetir, y como dicen unos amigos nuestros, “aun así valió la pena nos hemos llegado a conocer”.