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Muchas
han sido las ideas que se me han pasado por la cabeza
a la hora de hacer esta crónica; como también
han sido muchos los momentos que recuerdo ahora,
sentado en una silla cómodamente, después
de haber hecho una cura de sueño considerable
y, desgraciadamente, habiendo vuelto a la rutina.
Atrás quedan 3 días de continuo buen
rollo, una edición más del Viña
Rock (y ya van ocho) que ha roto todos los
pronósticos previos.
Y es que cerca
de 60 mil personas nos hemos dado cita este año
en Villarobledo con
motivo del festival masivo por excelencia a nivel
estatal aunque los medios de comunicación
“masivos” no se hayan hecho eco del
mismo. Atrás quedan litros
de bebida, decenas de amigos que solo vemos una
vez al año, horas y horas de risas y sobre
todo mucha música. Conciertos
que podríamos calificar de sublimes como
el que dio La Polla
en el escenario Matarile el Viernes por la noche,
o el de Soziedad Alkoholika
el sábado por la tarde.
Otros
muy buenos como el de El Ultimo Ke Zierre, Fe de
Ratas, Desechos...y otro, algo decepcionantes como
por ejemplo La linea de atake. La verdad que un
festival no es el mejor sitio para ver conciertos:
los grupos apenas tocan una hora, pocos prueban
sonido, el cansancio hace estragos a última
hora de la noche....aún así, ahí
va un resumen de lo que fue la edición del
Viña Rock 2003. |