Pese a su estilo más que inconfundible, la renovación de estructuras e influencias que llega con cada disco de los de Bermeo supone siempre un verdadero hipnotismo magnético y una fascinación ciega. En "bOst" el cuarteto sigue manteniendo sus constantes más bien intactas empleándose a fondo en ese terreno a dos aguas que le ha unido desde siempre, el metal americano de los noventa y el thrash metal contemporáneo, aunque quizás ahora es cuando encontramos renovados matices que aportan una mayor oxigenación y vistosidad a sus composiciones.
Una suculenta combinatoria con la que refrescar su discurso y con la que demostrar que con mucha inquietud y un espíritu libre desligado de cualquier cliché se puede llegar a buen puerto, aún situándose en el dificultoso terreno huidizo del hit, dando continuidad a un interesante camino revisionista que une en ocasiones un metal de primera clase con planteamientos progresivos y en los que lo hipnótico juega un preponderante papel.
Un trabajo en donde han llegado más lejos que nunca, combinando materiales genéticos muy diferentes y certificando que son unos maestros en el arte de ejecutar un metal moderno y lo suficiente experimental para renacer la esperanza de que el metal vasco no ha perdido del todo su absoluta credibilidad.
A pesar de continuar empleando ritmos de alto octanaje, realmente contundentes y alocados por momentos, se han atrevido a asociarlos con sonidos lisérgicos y grandes dosis de experimentación que hagan sentir al oyente unas sensaciones que parezcan reales. Como ejemplo de todo ello solo hay que fijarse en la versatilidad musical y los sonidos tan crujientes que encontramos en el aplastante inicio del disco: "Lotería Beltza", "Ilargiarenak", "Errespetua", albergando thrash metal aleado con sonidos netamente progresivos, punteos rescatados del canon clásico (El influjo del metal de los 80) y esporádicos destellos de densidad extrema, que sin llegar a lograr algo excesivamente innovador contribuyen a que "bOst" sea visto con una mayor relevancia al estar lleno de un buen número de matices que otras bandas de su mismo talante son incapaces de aportar.
Además de percatarnos del gran talento de los cuatro músicos para manejar los arreglos y toda clase de pequeños detalles, nos encontramos con un Kapi pletórico, con absoluta paciencia para encontrar lo que busca y saberlo comunicar con entereza y una sensibilidad olímpica, por medio de un variado arsenal de registros vocales, sólo hace falta poner bien la oreja en ciertos pasajes, como la camaleónica "Nongoak?, la inmejorable versión del "Gure Lekukotasuna (Errobi) y la exquisitez sonora de "Kasualitatez", la cual parece nacida tras un buen atracón de hongos alucinógenos, en la que Izaskun Muruaga (Lights Of Eden) nos deja maravillados por la sutileza de su voz desnuda de adornos. Otros destacados podrían ser la andanada "Ostikada" y "Tentelak Garela" en donde recontextualizan esa obstinada aritmética a base de riffs empantanados en una amplísima papeleta de colores y texturas con tintes pasajistas y progresivos.
El disco en sí mismo constituye un desafío, así que ahí está para quien quiera atreverse. Espero que la próxima vez que escriba de ellos sea para anunciar grandes conquistas. Han hecho méritos de sobras para merecerlas.
¡Un ejercicio francamente oxigenante!
www.myspace.com/osttaldea















