Este fin de semana hemos estado cubriendo en Mérida el Extremúsika y nos hemos traído un sabor de boca bastante amargo. Hasta tal punto de tomar una decisión tan drástica como es la de nunca volver a dicho evento, ni como prensa ni como público.
La organización fue vergonzosa y nefasta. Hacía tiempo que no estábamos en un festival tan mal organizado y eso que se supone que teníamos la lección aprendida del año pasado. Hasta los festivales pequeños lo montan mejor.
Señores, todo el mundo sabía que iba a llover. No cuesta nada poner unas carpas al lado de las barras de los escenarios principales, adecuar la zona de acampada y parking de los coches, echar paja en vez de arena….
Muchas han sido las razones de tomar dicha decisión pero la más dura es el trato discriminatorio que hemos sufrido unos cuantos medios, en el que nos incluimos nosotros. Hasta las ocho de la tarde del primer día, después de hacer unas llamadas, no pudimos desempeñar nuestro trabajo tal y como nos hubiera gustado, poniendo a veces en peligro nuestro equipo fotográfico a causa de las tormentas que cayeron. Aún tenemos una cámara con condensación.
Suponemos que si la organización nos concede las acreditaciones, será en igualdad de condiciones que el resto de medios, seamos o no un medio importante, y digo importante por estas palabras, cito textualmente, que nos deleitó la organización "Que os pensáis, que soís importantes". Nosotros hacemos ésto por amor a la música y no ganamos nada, solo la satisfacción de un trabajo bien hecho. Después del desahogo os ponemos un adelanto de lo que será nuestro reportaje, una colección de fotos y unos videos de los mejores momentos del festival.


















































































