Asi comienza nuestra crónica del Casla Rock "Atardecimos en el II Casla Rock, en un pueblecito pequeño de la sierra segoviana. Cartel del festival a la derecha y entrando por una Cañada Real (porque lo ponía allí, que si no yo más hubiera dicho “un camino de cabras”) llegamos directamente a la zona de acampada, un enebral (dícese del lugar poblado de enebros) un poco pedregoso pero lleno de unas maravillosas sombras para descanso del personal con contenedores de basura, urinarios (muy limpios y bien olorosos hasta el final del festival) y hasta una fuente de agua potable." y [ continúa aquí ]













