Si envejecer haciendo auténtico rock es harto difícil, más me lo parece haciendo puro metal. ¿Cómo conservar esa energía juvenil intrínseca cuando en lugar de granos te están saliendo canas y comienzan aparecer algunas arrugas en la cara?. Pocos referentes tenemos en nuestro país de grupos de metal que hayan llegado a la madurez, en cuanto a edad, dentro del género y sigan en activo. Quizás los madrileños Hamlet sean los más preparados, para no morir en ese intento, pero estimó que tampoco les preocupa sobremanera como hacer evolucionar ese espíritu revolucionario de “Revolución 12.111”, más allá de los cincuenta. En realidad la receta que emplean para mantenerse siempre en la cresta de la ola, habita en no pensar en que tienen que sonar o componer de una determinada manera para ser Hamlet, sino hagan lo que hagan va seguir siendo Hamlet. En ese sentido “Amnesia” es el álbum más contundente, variado y agresivo que hayan hecho nunca, un nuevo compendio exploratorio que trata de desmarcarse de un posible reflejo de saturación y enrevesamiento de ideas y conceptos musicales. Con esto no estoy diciendo que los nuevos temas huyan de la asfixia y de las letras comprometidas y valientes que siempre han caracterizado al grupo. Todo lo contrario, manifiestan que su límite sigue teniendo un horizonte muy lejano y que tanto su actitud inconformista como su ilusión de comerse el mundo continúan imperturbables. Lanzarse a una piscina llena de pirañas hambrientas debió ser algo similar a lo que sintieron los músicos en su arranque de gira en la sala Jimmy Jazz de Gasteiz, ante el desorbitado recibimiento brindado por los cientos de seguidores, deseosos de ser los primeros en escuchar como suenan en directo esas nuevas canciones. No sé que tienen los arranques de gira que a todos los fans nos apasiona, quizás por ese valor añadido de encontrarse a unos músicos más entusiasmados de lo normal y con una elevada fuerza hercúlea; aunque hubiera una posibilidad, entre mil, de que estuvieran aún con una transparente falta de rodaje. Pero si de algo no se les puede rebatir a estos madrileños es su intensidad, entrega y honestidad a la hora de tocar una música que llevan en las venas y en la que creen ciegamente. Ciertamente sudaron sangre desde el inicio con una portentosa “La Fuerza Del Momento” que fue algo semejante a una llamarada de gran magnitud que intentaba golpear fuertemente la magnetosfera de nuestro planeta, y en la que pudimos ya verificar que la grandeza del poderoso quinteto sigue siendo demoledora, saliendo a matar para dar a sus sedientos fans todo lo que pedían a gritos, tralla, tralla y más tralla. ¡Y vaya que si nos lo dieron! |
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Todavía sin abrasar del todo, su olla a presión ya empezaba a hervir como consecuencia del fuego alto imprimido en los temas siguientes “Limítate”, “Mi Soledad” y la más que convincente “Entre La Niebla”, reafirmándose al sonar embriagadora y libidinosa y en donde contundencia y melodía, fuerza y emotividad se fusionaron con efectividad. Estaba siendo de lo más impresionante el óptimo funcionamiento de la banda al completo a la hora de encarar los nuevos temas como sucedió en cortes como “Deja-Vu” y “La Sombra Del Pasado”, sin despistes ni resquicios, demostrando el gran grupo que es, parecido a cuando el Barcelona supera con una absoluta claridad a su rival, goleando al ritmo de Messi pero en su caso con un Molly apabullando a los espectadores y dejándose la piel en cada tema. Y es que Hamlet es de otra galaxia, está en un peldaño por encima de todas las bandas de metal nacional (Que me perdonen los Soziedad Alkoholika), tienen claro como se escribe una buena canción, de la importancia de una buena melodía como elemento vertebrador de una composición memorable y sobre todo del poder de la concesión. Pero además consigue una accesibilidad inmediata sin necesidad de estudiar a fondo el arte de hacer un buen estribillo que puedas tararear, sin caer en topicazos y sin sonar a refrito de todas esas influencias del otro lado del Atlántico que tan bien han sabido absorber. Comentar que el set list de esta gira está estructurado en dos partes bien visibles, una primera con sus temas más recientes y otra con una colección de sus grandes himnos en el que incluyen alguna más de Amnesia y en el que ya el volumen de decibelios es de lo más ensordecedor, un recreación calcada de aquella brutal devastación que ocasionó el último terremoto y Tsunami en Japón. Imposible resistirse a la fuerza y energía de la ola gigante llamada Luis Tárraga que nos embestía por todos los lados con una lluvia de golpes mortíferos y saltos espectaculares. Bajo esas idóneas vibraciones sonaron con contundencia fuera de serie “7 Historias Diferentes”, la única remisión a su anterior trabajo “La Puta Y El Diablo” , tema de crítica al racismo “Jodido Facha”, su encendida defensa y reivindicación a que cada uno libremente opine y se manifieste “Mi Nombre Es Yo”, canción que rescataron en la pasada gira de sus tres discos de oro y una inesperada "Serenarme”, un regalo del cielo y en la que la banda se serenó tal como dice la canción en su soledad, aislándose en sus líneas melódicas, para fortalecerse y afrontar el resto de la actuación de una manera más espiritual y rebelde, combinando la vena íntima y desgarradora de los últimos tiempos y atacando himnos bien lejanos en el tiempo pero no en el corazón de sus seguidores, “Egoísmo” e “Irracional” en la que Molly incitó al público con una de sus frases recurrentes “Ésto empieza a ser Gasteiz” y que provocó lo que totalmente pretendía unas reacciones aún más ardientes y salvajes entre la parroquia. |
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Precisas y emotivas fueron las palabras de éste a la vuelta de un pequeño descanso alcanzando una total cercanía y respeto con la gente, ese aire especial que hace que adores aún más a la banda, con ojitos de luna de verano y literalmente experimentando lo que están sintiendo los músicos en ese mismo momento sobre el escenario. “Gracias ha sido un día espectacular, todavía queda algo, pero para nosotros el primer día es algo muy importante, es lo que va a marcar, yo creo, que desde aquí en adelante lo que va ser la gira del grupo. Está claro que es como la pre-temporada pero hoy lo hemos pasado de puta madre en vitoria, simplemente agradecer a todos esta noche, que sigáis teniendo esa confianza en Hamlet para nosotros es muy importante no hemos sacado nuestra primera maqueta hace un mes, por eso lo digo. Gracias, Eskerrik Asko” Si ese primer bis “Imagine” fue de los mejores momentos, certificando que “Syberia” contenía mejores canciones de las que muchos siguen sin admitir, la llegada de “Un Mundo en Pausa” fue como estar bajando al mismísimo infierno, una capacidad de provocación alta, de crudeza infinita y un deseo del despertar de la conciencia, que salga por fin el animal que llevamos dentro. “¡Gracias por hacernos disfrutar de esto. Después de tanto tiempo, gracias por hacernos sentir como un niño con zapatos nuevos o un nuevo juguete, que se llama Amnesia. Espero que dure mucho, gracias por disfrutar de él y hacernos disfrutar. Eskerrik Asko Gasteiz!” fueron las últimas palabras de un emocionado Molly al que a punto estuvo de caerse alguna lagrimilla de felicidad y que sirvieron para destrozar el último tema de la noche “Vivir es una ilusión”, haciéndonos rejuvenecer unos años de golpe, ante la catarsis de luces y fuegos en sus almas, algo así como las fallas de valencia pero en miniatura. Inolvidable, al final de esta gira se van a llevar las mejores notas de su clase. Cuando hacer algo tan difícil parece que sea lo más fácil del mundo, es que talento y creatividad no faltan. ¡Larga vida a los reyes nacionales! - La Fuerza Del Momento |
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