No cabe duda que el papel que ha ido desarrollando los suecos Amon Amarth en el Death Metal ha tenido y tienen una gran importancia. Primero, por ser máximos responsables de un cambio en los preceptos musicales relacionado en todo lo que concierne a la música extrema, argumento que ha significado la apertura de puertas y descubrimiento de todo un nuevo territorio inexplorado para muchas otras bandas y segundo, claro está, por la imparable creatividad de sus músicos, en elaborar melodías muy curradas, en las que predominan distintos pasajes melódicos recreando magníficamente esa fuerte pasión de los músicos por la mitología nórdica, auténticas epopeyas cargadas de elementos míticos y legendarios comandadas por el sentimiento que aporta la poderosísima voz Johan Hegg, logrando que su directo no sea solamente un efectivo ejercicio puramente correcto sino sencillamente pura magia de verdad. Con tales premisas era extraño que su nueva visita por Euskadi fuera a ser pasada por alto por los seguidores del género, más teniendo el recuerdo imborrable de la sensación descarga de su anterior visita (sala Santana el 23 de enero del 2009). Aunque he de ser sincero que esta vez la descarga no fue tan bárbara como la que uno quizás espera y fundamentalmente por el inexplicable pobre sonido con el que contaron y es que apenas se escuchaba con fuerza el pedazo de vozarrón que posee su vocalista Johan e incluso las guitarras no sonaban con una gran nitidez para saborear gustosamente cada uno de los contornos y detalles compositivos. A pesar de ello, hicieron vibrar a más de uno, con su cercanía, el empleo de numerosas expresiones en vasco (Gabon Bilbao, On egin, antes de beber de su típico cuerno y Eskerrik Asko) y un repertorio que sacó la furia y los aplausos hasta de sus exigentes seguidores. |
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Francamente contaban con terreno favorable y es que antes de salir ya tenían el beneplácito del público. Igualmente “War Of The Gods” es un tema ideal para abrir un concierto de tales características y si luego le siguen “Runes To My Memory” y “Destroyer Of The Universe” es como si todo el pescado estuviera ya totalmente vendido, propiciando un caminar sobre seguro y absolutamente hechicero, una representación de la realidad de la leyenda, de la enorme figura de Surtur que cuando ilumine su espada en la Llama Eterna, tendrá el poder de arrasar los nueve mundos. Dentro de una alta regularidad, los mejores momentos vinieron cuando interpretaron sus demoledores y contundentes clásicos “Embrace The Endless Ocean”, “Asator” y una inesperada “Death In Fire” que son los con los que quizás consiguen llegar a niveles más profundos en el corazón de los oyentes. Cabría destacar la exquisitez de los recursos lumínicos desplegados a lo largo de la hora y media que duro el concierto. El set se plantó en su primer bis en apenas un suspiro para que los músicos volvieran a concluir su convincente descarga con un par de esas que quitan el hipo “Twilight Of The Thunder God”, esa mitología nórdica sobre Thor quien le ayudo a su padre a ganar muchas batallas con su sabiduría y su martillo mágico y en la que Johan bromeó diciéndonos que no le importaba que no entendiésemos la mitología de aquellos, la religión, creencias y leyendas de los pueblos escandinavos, puesto que su música es metal y es lo que realmente importa, reservándose para el cierre una apoteósica “Guardians Of Asgaard”, que pese a desatarme la euforia, no terminó de concretarme una sensación de haber asistido a un concierto glorioso y es que si el sonido no acompaña, como fue el caso, difícil es que se redondeé una noche perfecta, al menos, hubo una entrega total de los músicos, ese mérito sí que no se lo podemos negar. ¡Siempre serán bienvenidos! - War Of The Gods |
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