No hace falta ser un entendido en la materia para darse cuenta que el mundo del rock es cruel y leonino, grupos que merecerían ser adorados por todo buen aficionado son en muchas ocasiones ignorados y despreciados por un público acostumbrado a quedarse con los grandes nombres, sin atreverse en ir un poco más allá ni tampoco en apoyar la proliferación de un relevo generacional indispensable para mantener este movimiento cultural vigente, el cual emergió como un movimiento contestatario y cuestionador de las instituciones tradicionales.
El pasado 17 de marzo fuimos testigos, una vez más, del poco interés por parte de los jóvenes vascos en los nuevos baluartes del rock nacional. Un jarro de agua fría en la cara y ardientes ilusiones de los miembros de Malos Ratos, Debruces y Kaxta. Evidentemente si le preguntáramos a cualquier joven de este país sobre cual es su banda de rock favorita, citaría sin pensárselo mucho a Barricada, Marea, Extremoduro, Reincidentes, Porretas, Los Suaves..., habría quien seguramente se atrevería a decir alguna formación no tan legendaria como Memoria De Pez, Poncho-k o Benito Kamelas pero me juego el cuello a que pocos se atreverían a colocar a Kaxta entre sus favoritos.
Gran error porque sin duda ellos son una de las bandas más interesantes y especiales que ha salido en estos últimos años, una frescura virginal afrontando el reglamento establecido con una capacidad de sorpresa proporcionada de su desparpajo, talento y saber estar en el escenario. Abrieron la noche los bilbainos Malos Ratos, dueños de un caudal creativo sustancial dado que no son uno de esos grupos de tres acordes. Saben lo que se traen entre manos, espíritu rock, rebelde actitud y dejarse los cojones tocando, con un vocalista que sabe como apañárselas para hacer relucir buenas melodías entre esa maraña de guitarras, defendiendo con uñas y dientes lo que es el rock urbano a fecha de hoy, canciones que hablan de juergas, de resacas, de buenos momentos y malos ratos. Por el contrario los madrileños Debruces, banda compuesta por músicos procedentes de formaciones como Ke+Dá, Delito y Medio, Malos Pensamientos y Atake Urbano, se sostuvieron en un estilo de rock reivindicativo a la usanza de Reincidentes, sobrecogiendo al personal con la potencia, la energía y las garras con las que tocaron, destacando de su aplastante repertorio el cariñoso homenaje que le rindieron al inigualable Rober de Porretas con"Barrio Bajero", la versión de Segismundo Toxicómano "12 Años" y un cierre final con "Una y Nos Vamos" con la compañía de algunos miembros de Kaxta y Malos Ratos, totalmente desatados.
Cerraron la velada por todo lo alto los extremeños Kaxta, un universo sonoro interminable de sensaciones, a cada cual más increíble,uno de esos placeres que creo que sólo están destinados a los verdaderos amantes de la música, exteriorizando una libertad creativa sin límites.


























