COLABORACIONES
 Crónica
 
Rock In Rio 2.012 - Parte II
  07/07/2012     
  Mikel García     
  Karlos García
  Ciudad del Rock, Arganda del Rey, Madrid
  
www.insonoro.com

En esta vida en la que nos ha tocado vivir es imposible contentar a todo el mundo, a veces sin proponerlo uno acierta y todo el mundo feliz pero otras veces por mucho empeño que pongas siempre tendrás a alguien disgustado. Si las dos anteriores ediciones del Rock in Rio fueron excelentes en lo referente al aspecto musical para la amplia mayoría, esta tercera no lo iba ser tanto, básicamente a que brillo en menor intensidad su carácter eminentemente elitista en defensa del rock, debido a su arriesgada apertura a otro tipo de público, a un sector de público popero y amante de los sonidos electrónicos y vanguardistas. Quien con gustos rockeros se hubiera atrevido a asistir tanto a su segunda como tercera jornada hubiese sufrido en sus propias carnes un auténtico calvario.  Menos mal, que el último día de festival no contaba en su programación con ninguna banda de pop anodino y comercial, aproximándose más al planteamiento de origen del festival.

Ya nos lo formulaba el pensador griego Aristóteles en su tarea como educador. Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.

  
Ambiente
 

Empezar la jornada con el punk gitano de los neoyorquinos Gogol Bordello era tener ya un nivel muy alto de salida y un desgaste de energía considerable si uno era fuertemente atraído por la corriente que fluye de su alocada mezcla musical entre sonidos folclóricos del sureste europeo y un punk desenfrenado con todo el corazón y la actitud puesto en ello. Desde los primeros acordes quedó clara la capacidad musical de la banda, una fornida y esplendida complementación de todos los músicos, mucha teatralidad, fogosidad, riqueza rítmica e increíble refinamiento en la ejecución de sus exuberantes matices, todo ello sazonado con suficiente personalidad para merecer toda la atención.

Saben a lo que juegan y sus directos tienen muy pocas fisuras, Eugene Hutz es la clase de frontman que toda banda necesita, con solamente gesticular tiene al público comiendo de su mano e incluso supo salir airoso cuando reivindicó, con botella de vino tinto en la mano, amparo para la inmigración y redes personales de apoyo en una salvaje  “Immigraniada” (“Estamos en absoluto y completo apoyo a la inmigración de todo el mundo y todos necesitamos un digno hogar y trabajo").

La esencia de la fiesta balcánica, energéticos y embriagadores beats balcánicos, un cóctel vibrante de sonidos embaucadores (sonidos de acordeón y violín) que recuerdan a Emir Kusturica y The Non-Smoking Band en cortes como “Sally”, “Break to Spell” o “My Companjera”, sumado a ritmos zíngaros que invitan al baile al baile, fiesta y jolgorio, de la talla de “Tribal Connection” o “Wonderlust King” fueron conformando un espectáculo frenético y de lo más entretenido. Una verdadera oda al sincretismo musical. ¡Pura dinamita!

- Ultimate
- Sally
- Not a Crime
- Wonderlust King
- Tribal Connection
- My Companjera
- Trans- Continental Hustle
- Immigraniada
- Break the Spell
- Jealous Sister
- Pala Tute
- Start Wearing Purple

  
Gogol Bordello
 

Los norteamericanos Incubus siempre ofrecen buenos conciertos y el de esa noche no iba ser la excepción, rock de altos vuelos sin perder en ningún momento la consistencia de su sonido potente y sentimental a la vez, un concierto de deslumbrante fuerza natural pese a que los músicos dieran en determinados compases una imagen de estar tocando sin grandes desgastes de energía.

Un carrusel de sentimientos puros e incandescentes, causando al espectador una liberación de emociones poderosas, de esas que te dejan sin fuerzas. Las canciones se fueron sucediendo como las palabras suceden a las letras. Cada esperada nota llenaba los espacios de contagiada agitación. La engatusadora “Privilege” nos anunciaba el principio del despegue hacia un estado parecido al de la ensoñación mental, en el que el espacio pierde todo su significado habitual y se convierte en un universo loco de pasión ardiente y mágica danza.  La portentosa voz del idolatrado Brandon Boyd iba dando fe en hits como “Megalomaniac”, “Adolescents” o “Pardon Me”, lo que algunos consideramos como producto no terrenal, aquel que sólo obtienen unos cuantos elegidos en la cuna, ese don del más allá.

No obstante, tuvieron que ingeniárselas más de la cuenta para agradar y desatar una contagiosa locura, recurriendo a recetas que nunca fallan como tomar prestado alguna canción emblemática de un grupo estrella, el pegadizo y machacón estribillo de “Seven Nation Army”, canción de la banda de rock alternativo estadounidense The White Stripes o un artilugio escénico para que el público se mease de risa, unas gafas de culo de botella que el propio Brandon lució con estilo en una lánguida “Are you in?”.

  
Incubus
 

Pasionales, entregados y convincentes, los californianos no desaprovecharon ni un solo minuto de una actuación que se disfrutó al máximo, practicando un repertorio repleto de clásicos, por citar “Drive”, “Anna Molly”, “Nice to Know You”, “Sick Sad Little World”... y teniendo como principal sustento la firmeza musical de todas ellas, que nacen con una melodía adictiva que poco a poco va creciendo en rabia hasta llegar al estribillo explosivo y en las que uno se queda completamente absorto, perdiendo la noción del resto de las cosas, y con un centro de gravedad permanentemente fijado en la voz inmaculada y dominante de Brandon Bopd que siempre en primer plano aporta esa dosis de calidad, idónea para marcar la diferencia. Un dominio absoluto de los escenarios grandes como si se hubiesen pasado toda la vida en ellos. Unos músicos que demostraron que, si quieren, aún les queda cuerda para mucho

- Privilege
- Megalomaniac
- Adolescents 
- Pardon Me
- Made For TV Movie
- Circles
- Are You In?
- A Kiss to Send Us Off
- In the Company of Wolves
- Drive
- Anna Molly
- Talk Shows on Mute
- Love Hurts
- Nice to Know You
- Sick Sad Little World

  
Incubus
 

Detractores y defensores del nuevo rumbo que ha tomado los inconmensurables Red Hot Chili Peppers confluimos frente a un escenario que explosionó ante un repertorio en el que los temas más novedosos se vieron eclipsados por enormes clásicos como “Around The World”, “Can´t Stop”, “Californication”, “Under The Bridge” o “Give It Away”. Sonrientes como siempre, en especial su bajista quien estuvo constantemente interactuando con el público (“Venimos a hacerles felices, vamos a pasar un gran noche juntos”) y recomendando atraer el amor y todo lo que deseamos a nuestras vidas ya que con ello se va creando un mundo lleno de cariño y afecto, un mundo donde los niños sean libres de temor y no exista la guerra, y aventurándose, antes de iniciar la tanda de bises, a cruzar el escenario haciendo el pino; realizaban una actuación que no pasó de ser correcta.

Y es que a pesar de intentarlo, no estuvieron tan brillantes como en otras ocasiones, un recital demasiado calculado y previsible; con quizás demasiadas insípidas jam sessions entre las canciones que en algunos casos en vez de aportar un cierto cariz de improvisación, resultaban infumables y aburridas, provocando que la intensidad del concierto fuese bajando paulatinamente. Aún así, lo que es innegable que su directo es de primer orden, porque con sus giros estilísticos lo que al final ha conseguido el cuarteto californiano es crear un repertorio lo suficientemente heterogéneo y colorista para que la dinámica musical del show se convierta en algo realmente convincente, bastaba con dejarse llevar por la hiperactividad de Anthony Kiedis, desconocedor de la palabra quietud, imprimiendo a la actuación su particular ritmo con sus bailes y piruetas y manteniendo siempre altos los niveles de vigor y energía en un apasionado escenario, o quedarse maravillado ante el despliegue sumamente original de proyecciones futuristas, destacar los botes de píldoras en “Californication” y ese montaje de imágenes con fragmentos de los rostros de sus componentes, en una salvaje “Give it away”...

Con diez minutos de retraso, una buena cantidad de adolescentes atendidas por la Cruz Roja debido principalmente a lipotimias, arrancaban el espectáculo los californianos, desbocados y con la esperanza e ilusión de no morir en el intento, alcanzar la proeza de salir triunfantes por la puerta grande; recurriendo desde bien temprano a una de sus suculentas últimas creaciones “Monarchy of Roses”. La explosión de “Around The World” ya daba señales de que el recinto se iba a convertir en un hervidero, había muchas ganas de verlos como bien quedo demostrado en el vuelco del respetable a cada momento. Los temas de su último disco “I'm With You” (“Look Around”, “The Adventures of Raindance Maggie”, “Factory of Faith”) no desentonaron mucho con los de su famoso álbum “Californication”, que siguen siendo un soplo de creatividad, aunque en donde  hirvió la ira y pura sangre fue cuando rescataron algunos de sus trallazos atemporales como “Suck my Kiss”, “Under the Bridge” o “Give it Away”, remisiones al disco que marcó tendencia, dejando una huella imborrable en toda una generación, me refiero a “Blood Sugar Sex Magik”, considerado para muchos el máximo esplendor creativo de la banda hasta el momento.

  
Red Hot Chili Peppers
 

Tras una alucinógena “Parallel Universe” , los músicos rompen con la buena tónica hasta entonces, comenzando a sumergirse cada vez más en un sonido hipnótico y experimental, afín al que le caracteriza actualmente a la banda, olvidándose de los temas más conocidos y permitiéndose el lujo y el relax de ahondar en piezas de un cierto matiz de funk rock ambiental como “Right on Time”, mirándose y sonriéndose, entre ellos y destacando un Josh Klinghoffer que fue capaz con su arrebato hacernos olvidar por un instante cualquier recuerdo indeleble de John Frusciante, aunque hemos de apuntar que si bien hace gala de unas óptimas maneras no le llega ni a la suela de los zapatos.

La insipidez emocional intrínseca de “Throw Away your TV” y “Factory of Faith” disperso y allano todo lo bien logrado hasta entonces, llevándonos a una fase menos brillante y francamente más aburrida que ya hasta el final solo se reanimó intermitentemente con algunas piezas entrañables como “By The Way”, “Suck My Kiss” y “Give It Away” y la chispa de su baterista Chad Smith, al salir ataviado en los bises, con la camiseta de la selección española. Un espectáculo a la altura del grupo, dejando constancia de lo bien que pueden salir las cosas cuando los momentos y el lugar se funden para dejar paso a la oportunidad, aunque se desarrolló a lo más parecido a una serpiente cuando lentamente acecha a la víctima, una actuación correcta a muchos niveles, tanto sonora, visual como musicalmente, aunque mejorable en otros aspectos, demasiados previsibles y una música que empieza a caer en la auto-complacencia.

- Monarchy of Roses
- Around the World
- Show
- Can’t Stop
- Californication
- Look Around
- Hard to Concentrate
- The adventures of Raindance Maggie
- Right on time
- Throw Away your TV
- Factory of Faith
- Under the Bridge
- By the way
- Suck my Kiss
- Ethiopia
- Give it Away

  
Red Hot Chili Peppers
  
 
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