Sin duda ha sido uno de los conciertos que más apetecía de este mes. No solo por su frescura encima del escenario, sino por ser una banda nacional de las que moviliza a la gente dentro y fuera de nuestras fronteras. Bajo esta premisa acudieron los seguidores del “thrash metal” más extremo el día 27 de octubre a la sala RockKitchen de Madrid. Como parte de la gira “Calling Spain”, tour de presentación de su último trabajo de estudio “The Call”, Angelus Apatrida hizo una demostración de 2 horas de música explosiva. No hay que dejarse llevar por el tamaño de la sala. Aunque RockKitchen no se encuentre entre las más grandes, es incuestionable el lleno absoluto que causó la banda. Algunos de los puntos positivos del recinto, son sin duda la proximidad al escenario, la amplia zona central (perfecta para desahogarse) y algo que gustará a los menos altos: las diferentes alturas dentro de la sala. La banda manchega entró rápido a escena. Con un sonido duro y directo enseñaron cual es la actitud de su nuevo disco. No hacen falta muchas palabras para encender a una masa deseosa de estallar. Tan solo un par de riffs. Aunque la iluminación fue óptima, no lo fue tanto el sonido. El volumen fue excesivo de tal forma que la voz del cantante era apenas inteligible. Incluso entre canciones. Por suerte, los técnicos de sonido fueron conscientes del problema y lo solventaron. Al público sin embargo no pareció importarle demasiado su salud auditiva. Se encontraban allí para darlo todo. Y así fue. A los pocos minutos del inicio ya se pudo vivir el primer circle pit. |
|
|
|
Para quienes gusten de “The Call”, la banda hace una completa puesta en escena del último disco a falta de dos canciones. “You are Next”, “At the gates of Hell”, “Its Rising” y “Violent Dawn” son las encargadas de prender la mecha. Junto a ellas, la banda hizo una selección en consonancia de sus antiguos temas. Todos ellos elegidos para no dar tregua al oyente. “Of Men and Tyrants”, “Never Forget” o “Fuck You” entre otras. Si ya de por si el publico estaba excitado con la descarga de adrenalina. Con “Blood on The Snow”, extraído de “The Call”, se puedo apreciar un especial entusiasmo. Lo dicho anteriormente sobre la sala no es palabrería. Ya que la peculiaridad de su escenario da pie a un disfrute completamente diferente del concierto. No se trata solamente de estar tan cerca como para tocar a los artistas. En tres ocasiones, los más osados se atrevieron a subir al escenario para lanzarse al público. Diversión y espectáculo aparte. ¿Cuántos grupos permiten esto? Sin duda, esta clase de cosas hacen ver a la banda mucho más cercana a su público. La madurez que muestra la banda sobre el escenario es evidente. Esa experiencia mezclada con un ciclón de energía, llevó al público a donde querían. A un suma y sigue de pogos y ovaciones. Encima del escenario, la banda se mostró correcta. Muy sincronizada y especialmente agresiva. Algo que podía apreciarse en su forma de moverse y tocar. Las individualidades que mostraron, aunque bien realizadas y encajadas en la actuación, se vieron castigadas por el elevado sonido que hizo que tuvieran menor impacto del que merecían. Pero como ya hemos comentado, era lo de menos puesto que lo que los asistentes buscaban era descargar adrenalina. “Clockwork”, “Corruption”, “Hereditary Genius”, “Give´em War”, “The Thornmaker”, “The Misanthropist”, “Flesh Pleasure”, “Killer Instinct”. Fueron las culpables de los sucesivos circle pit y pogos que se formaron en la sala. Una bofetada sonora que no podía acabar en otra cosa que no fuese un “Wall of Death”. |
|
|
|
No faltaron las palabras con el público. Frases de agradecimiento y de rabia y preocupación por la actual situación en la que nos encontramos. Tampoco podía faltar el homenaje a los grandes. Con “Be Quick or be Dead”, el cuarteto de Albacete versionó a los británicos Iron Maiden con su peculiar estilo. “In the Heart of Nations”, “Blast Off”, “Free your Soul”, “Legally Brainwashed”, “Versus the World”, “Vomitive”, y como despedida, “Thrash Attack”, fueron el broche final al concierto. Como a quien le cuesta despedirse cuando disfruta de un buen rato. A Angelus Apatrida le ocurrió algo parecido. Incapaces de bajar el telón por aquella noche, hicieron participes a la sala de su plan nocturno para ganar adeptos. Para quienes busquen dar un paso más allá hacia el metal extremo, esta es sin duda una banda a tener en cuenta. No solo por su calidad, sino por la energía que desprenden. No apto para quien quiera un concierto tranquilo. |
|
|






























