¡Corazones inmutables! Hay un término en la cultura japonesa “Fudoushin” que hace referencia al dominio de uno mismo, mantener una mente sana y estable, un resistente estado interior de serenidad y calma, que permita ver las cosas que sucedan desde otro prisma y de ese modo reponerse apresuradamente, incluso ante las adversidades más duras de la vida; favoreciendo el propio bagaje de conocimientos, experiencia y madurez y mejorando el propio desarrollo personal y social. Un espíritu firme y abierto con el que surcar seguro el camino de las alturas. Al igual que las reglas del escondite siguen al pie del cañón más allá de la infancia, los riojanos Tierra Santa siguen revelando que en su pequeño universo no hay cabida para las composiciones menores, sin ser su noveno disco de estudio “Mi Nombre Será Leyenda” el más excelso sí que mantiene esa línea de trabajos de alta calidad, estilísticamente, continúa situándoles en esa finas líneas que separan o unen el heavy metal con el power metal o el hard rock pero como ya hicieran en su pasado, siempre buscando un camino por el que ir evolucionando, sin volverse predecibles, aburridos o la espontaneidad de antaño se esfume por arte de magia, una apertura de su abanico musical para darse algo de aire y de paso refrescar el sonido a fin de subir un peldaño o dos. Con demasiada facilidad menospreciamos la calidad de las bandas nacionales y lo curioso es que a menudo, inconscientemente, mientras pagamos precios desorbitados por acudir a un concierto por ejemplo de Iron Maiden, Judas Priest, no valorando como es debido el talento creativo de bandas hispanas como Warcry, Saratoga, Santelmo, Zenobia, Dünedain y cómo no, nuestros protagonistas de esa noche, los riojanos Tierra Santa quienes deberían estar llenado estadios, puesto que continúan desentrañando un estimulante ejercicio de imaginación a través una serie de elementos definitorios con los que siempre sacan un máximo partido y es que aquello que diferencia a las buenas formaciones de las mediocres es la capacidad para crear un universo propio, no se trata ni siquiera de sonar distinto, sino de crear la percepción de haber creado un espacio que nadie más había ocupado antes de ti y nadie ocupará cuando no estés, la música de estos riojanos es un cielo inmutable con sus estrellas fijas, un sentimiento real consistente y profundo que emerge del corazón y que solo es comprendido por aquellos que sabemos lo que es y significa el heavy metal. |
|
|
|
La noche olía a mágica desde el principio, el retraso de casi diez minutos incrementó la expectación (Como bien dice un amigo mío, los grandes conciertos nunca deben empezar puntuales) y el comienzo con “Mi Nombre Será Leyenda” supuso un gran estallido de euforia en un sala con algo más de 3/4 del aforo, el público estaba predispuesto a disfrutar, y el repertorio que nos tenían reservado podía incluso sacar del coma profundo a cualquier persona que estuviera en esa situación a causa de un grave accidente. Sin dar en ningún instante una sensación de haberse quedados estancados en el tiempo, más bien, lo contrario una reconfiguración integral de su propia identidad, un mero acto demostrativo de como su rotundidad sigue manteniéndose casi intacta hasta la fecha, vinculado a un alto grado de profesionalidad, se explayaron a gusto con un sonido de altos vuelos, bases rítmicas galopantes, muy marcadas que constantemente huyeron de lo corriente, buscando su propia vereda, sin comprometerse con nada que fuese una fértil y compleja instrumentación y teniendo en la figura de su vocalista Ángel, el vehículo perfecto para adquirir la pertinente vida propia, dado que profundiza en lo espiritual a nivel lírico, embarcando al espectador en un viaje de placer por el tiempo hacia olvidados pliegues de su juventud con canciones cuyas letras siguen pegándose a nuestra piel “Alas de Fuego”, “Sangre de Reyes”, “Indomable”, “La Sombra De La Bestia”, “Pegaso”, “Rumbo A Las Estrellas”, “Tierras De leyenda” o “Reina De Egipto”, recursos todos ellos, a favor de ciertas concesiones de exclusividad con el público, secundados y realzados por su incontestable fuerza interpretativa y eclipsados por el increíble despliegue de talento artístico de la banda, en particular su batería David Carrica, quien imprimía elevada belleza en sus inverosímiles pegadas. Las previsiones de opulencia sonora llegaban en forma de salpicaduras de agua, cortes profusos en detalles y extraordinarias secuencias melódicas, por citar alguno el actual single “Héroe” y “Hoy Vivo Por Ti”. |
|
|
|
Evidentemente, hay temas que por una y mil veces que las hayas escuchado en vivo, siempre despiertan el entusiasmo y contribuyen a generar alegría en los corazones de aquellos como yo, no les importa un carajo las etiquetas y saben apreciar la música elaborada de forma artesanal y puesta en ella todo el alma, interpretadas bajo un halo de romanticismo, justicia y una libertad tan infinita que da vértigo, “Libre”, “Nerón”, “Un Grito En El Aire” o “La Canción Del Pirata”, el popular poema escrito por José de Espronceda, causando que nuestro subconsciente empezase a revolotear en busca de su ser divino, más allá de los sueños, descubriendo una tierra de felicidad permanente, aislada del mundo exterior, parecido a ese valle oculto de Kun Lun donde viven seres inmortales. ¡Un formidable legado musical que siguen labrando con letras de oro! – Mi Nombre Será Leyenda |
|
|





























