Siempre es grato reencontrarse en los directos con los sevillanos Ofunkillo, una vez más visitaban una de las distintas fiestas veraniegas de Bizkaia, semanas atrás ya lo hicieron en Zamudio y hoy (viernes 21 de junio) tocaba Leioa. Compartían cartel con los madrileños We All Fall, ganadores de la pasada edición del concurso musical que se realiza anualmente en dicha localidad, y los también madrileños Alamedadosoulna.
A We All Fall nos los perdimos por estar en otras historias, llegamos justos para escuchar los primeros acordes de Ofunkillo. Menos mal que el concierto estaba cubierto porque la lluvia posiblemente hubiera suspendido las actuaciones.
Como siempre, una actuación que nos anima a bailar y a levantar los cuernos arriba, y como no, gritar la popular frase de "esos cuernos quillo!!". Banda que en los últimos meses ha crecido con la incorporación de Rafa Kas a la guitarra, lleva con ellos unos cuantos meses pero hasta que no les vimos en el Viña Rock no disfrutamos de la renovada formación. El asturiano hace una pareja perfecta con Pepe Bao, dos líderes en sus respectivos instrumentos, el primero a la guitarra y el segundo al bajo, dos musicazos que nos hicieron vibrar durante toda la actuación, arrancándose en improvisaciones y con cierto protagonismo en los momentos clave.
Andreas no se queda al margen, es un ciclón huracanado sobre un escenario, sus grandes saltos y su desparpajo son marca de la casa, desprende buen rollo, eso sin duda. También vimos a Alba Molina de la desaparecida banda Las Niñas, que les acompaña en esta gira para meter coros y romper con sus bulerías andaluzas. "Rulando", "Nos Vamos Pal Keli" o "Fiesta, Siesta" son algunos de los temas que revolucionaron al personal.
Alamedadosoulna cerraron la noche, diez músicos uniformados que traían al norte su fusión instrumental, son pura magia, improvisaciones varias y teatro, se les ve compaginados y la química entre ellos es bestial, mantienen al público en vilo, como si los hipnotizan. Un concierto donde todo puede pasar, ideal para evadirnos de la realidad y sumergirnos en una fiesta privada de buen rollo.


























