Amigos, hoy vamos a hablar de la palabra SPAM. SPAM:
Si vuestras ávidas mentes han intuido que ya lo sabían todo sobre el SPAM, se equivocan, puesto que hoy vamos a otorgarle un nuevo significado que, al menos, debería ir constando ya en la Wikipedia.
Una vez en situación, comencemos: El pasado día 23 de noviembre, esta carismática formación ofreció la que fue su última actuación antes de entrar al estudio para grabar su primer trabajo. Reunidos con sus más acérrimos fans, descubrimos la razón de esa extraña relación nombre/banda. Cerca de las 22:30 comenzó el concierto. Es cierto que la iluminación de la sala Cabaret brilla por su ausencia y que su escenario es proclive a las contracturas de cuello. Sin embargo y pese a todas esas adversidades, el resultado fue tremendamente satisfactorio. No solo en la interpretación, sino en el comportamiento de la banda que demostró una madurez soberbia que falta sobre muchos de los más curtidos escenarios. Con su sonido directo, nos deleitaron con temas como “This is the last time”, “Automatízate”, “Submarine” o “Clark”, canciones que además de arrancar su directo, dejaron ver la muchas y atractivas posibilidades con las que puede contar su disco. |
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Es preciso reiterar sobre el comportamiento del quinteto. Por un lado mencionaremos que aunque en conjunto comenzaron algo tímidos, poco a poco fueron soltándose hasta llegar al punto en el que se notaron cómodos en la actuación. Remarcable fue la energía que transmitían Gonzalo Corrales (voz) y a Jonathan Sánchez (bajo), que rápidamente se tornaron el centro de atención sobre los guitarristas Sergio Salcedo y Javier García que optaron por dar prioridad a una correcta ejecución sobre sus complejas tablaturas. Rafa García, al mando de las baquetas y a quien ya conocimos durante su periodo en Mercurio, fue quizás el elemento estructurador del conjunto con unos ritmos muy marcados que colocaban a cada instrumento en su sitio. Perfecto ejemplo de funcionamiento de un conjunto bien compenetrado. Los fallos ocurren en el 99,9% de los directos. Lo que diferencia a los curtidos de los que están verdes como una lechuga es la manera de afrontarlos. ¿Que el bajo dice hasta aquí hemos llegado? Bien podemos optar por un silencio incómodo mientras se solventa el asunto, o decantarnos por la opción S.P.A.M.: Marcarse unos chistes para entretener al público (fue justo aquí donde me hice fan). En su repertorio estaban incluidos otros cortes como “Love is a Lie”, “Don´t walk away” y “Sequence of tears”, canciones que mientras nos acercaban al final de su actuación nos brindaban detalles muy convincentes del potencial del grupo. Entre esos detalles, el juego de voz de Gonzalo Corrales. Para finalizar reservaron “Come into my fire”, tema que deja a su paso la sensación de ser realmente un cierre con buen sabor de boca. Aunque inicialmente acudimos con escepticismo y reconozcámoslo, ciertamente asustados por lo que podríamos encontrar dado el nombre del grupo, la sensación final fue realmente de sorpresa ante su esencia. No solo son muy recomendables, sino que si juegan bien su mano, pueden darle un nuevo y buen significado al famoso término S.P.A.M. Quedamos a la espera de su disco. |
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