El pasado 1 de diciembre volvimos al Kafe Antzoki, esta vez para ver al gran Mikel Erentxun que hacía pocos meses le vimos de refilón y alejados en el Sonorama, en la abarrotada plaza del Trigo como colofón a una de las mañanas musicales del festival arandino, un concierto sorpresa, sin anunciar, por cierto. Teníamos ganas de escuchar el nuevo reportorio del músico gipuzkoano para reencontrarnos con los nuevos temas de su reciente trabajo “El Hombre sin Sombra”, además con la banda al completo ya que las últimas veces que le hemos visto ha sido en formato semi acústico, como en el Satélite T de Bilbao. Nos disponíamos a entrar al Kafe Antzokia, en ese instante nos sorprendió como denegaron la entrada a un menor de 18 años que iba con acompañante, por lo visto la sala por norma no deja, se montó un poco de revuelto pero la gente fue entrando sin problemas aligerando la larga cola que se montó media hora antes de empezar la actuación. Poco más de media entrada, dispuestos a ver una buena actuación de Mikel Erentxun, que apareció en la penumbra ante un juego de luces muy pobre, más la molesta capa de humo que se suele condensar en el Kafe. |
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Veinte temas teníamos por delante, con una gran banda formada por Charly Arancegui a la batería (Rulo y La Contrabanda, Duncan Dhu…), buen gregario de Mikel, también Fernando Macaya (Los del Tonos) y Marina Iñesta (Repion) a los coros, guitarra y teclados, con un line up clásico. Repertorio centrado en la presentación del nuevo disco, un trabajo grabado y producido por Paco Loco en los estudios de El Puerto de Santa María, Cádiz, utilizando ocho pistas analógicas, contando con la gran colaboración de Maika Makosvki en el tema “Cicatrices”. Mikel apareció con un sombrero de cowboy, volcándose rápidamente hacia unos sonidos country y melancólicos, dueños de la nueva etapa del artista, cuyos éxitos de tantos años han sido renovados y pasados a su nuevo enfoque personal, con arreglos nuevos, pegada sutil y delicada. Arrancando con “El Hombre que hay en mí” y “Si te Vas”, pinceladas marcadas por unos textos cercanos y místicos, hablándonos de la vida entre otras cosas, una visión cercana a músicos como Tom Petty e incluso al clásico del rock and roll americano Jerry Lee Lewis o Little Richard, sin olvidarnos de Roy Orbison tirando ya hacia el final del concierto. |
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Concierto personal y rápido, tirando de buenos temas como “Mañana” o “Cartas de Amor”, supurando contrastes fríos continuando con “Héroe” o “Llamas de Hielo”, muy centrados en presentar las nuevas canciones, sin apenas hablar con el público, solamente gracias entre canción y canción, pero la cosa cambió cuando dijo que su equipo de toda la vida, la Real Sociedad, estaba por delante del equipo local, el Athletic Club de Bilbao, ambas aficiones todos sabemos que tienen cierta rivalidad. Continuó con “Y Sin Embargo te quiero”, lanzando un saludo a todos los equipos vascos, sin olvidarse del Eibar, Osasuna y Alavés. La recta final fue más íntima, con temas de dolor, de amor, “El Amor te muerde los labios al besar”, con Marina a los coros, participando con su dulce voz, y “El Mejor de mis días”, intensa y rasgada, depresiva tal vez, tipo Leonard Cohen. Continuando con “A un Minuto de Ti”, más los sonidos crudos del country rock con “Corazones”, y rápidamente pasar a “Nena”, himno que hizo conocido Miguel Bose. Y ya para el final, el single potencial de su nuevo disco y que sirvió como promoción del mismo, “Cicatrices”, poniendo la puntilla con “Veneno”, llevándose el aplauso final del respetable. Mikel es muy querido en Bilbao, aunque el legado de Duncan Dhu brilló por su ausencia, ahora está centrado en su proyecto en solitario que cabalga por terrenos íntimos y cercanos, con canciones que gran soledad, que quieren curar cicatrices, pero también expresan tristeza. |
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