Jornada de viernes, segunda del Z, y ante otro día con un sol de justicia. Siempre se habla de la ingrata labor de abrir la jornada de cualquier festival, en este caso, dicha labor corrió a cargo de Salduie, que en vez de amilanarse salieron con toda la actitud del mundo. No solo se comieron el escenario, sino que llevaron su espectáculo de Folk Metal histórico y festivo al prao, como se dice en mi tierra, haciendo a los presentes partícipes de su show. Cortes como “Numancia” o “Hidromiel”, ya clásicos en su repertorio, hicieron de los maños una actuación sobresaliente. |
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De sobresaliente a sobresaliente, es la única manera de calificar la descarga de Injector. Lo suyo es un Thrash Metal clásico, pero con una energía contagiosa, sumado a una perfecta ejecución instrumental, destacando a su bajista Jose Ángel “Mafi”, la reencarnación de Steve Harris en su versión más thrashera. Y es que los de Cartagena se marcaron un señor bolo, demostrando ir sobrados de técnica y calidad, refrendado en temas como “Opressive Force” o “Feed the Monster”. |
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Si algo es destacable del Zlive, es siempre su variedad musical. En este caso, turno para el Metal Industrial de Morphium, banda de Girona, que nos deleitó con la mezcla de bases contundentes con otras partes más melódicas, poniendo a prueba el firme del terreno del IFEZA, a pesar de los deseos de Alex Bace, su cantante, que nos instaba a hacer un “boquete en el suelo”, animándonos con “cariñosos calificativos”. Él mismo bajó varias veces del escenario para darse un buen baño de masas, bien merecido. |
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Otro giro, esta vez el Black Metal de Noctem, quizás un poco deslucidos por tocar a plena luz del sol y por unos pequeños problemas técnicos que sufrieron al inicio, pero que no sirvió de excusa para que Beleth y los suyos descargaran una buena dosis intensa de sonidos extremos, para disfrute de los más fieles. |
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Y si seguimos hablando de intensidad y de disfrute de sus fieles, Angelus Apatrida. Los de Albacete no saben hacer conciertos malos ni regulares, nos han malacostumbrado a que cada bolo suyo sea memorable, y en esas siguen. Da igual el setlist que toquen, cuánto toquen, lo suyo es dar cera sin paliativos. Personalmente, ya son varias veces que escribo sobre ellos, y me quedo sin palabras para definir todo lo bueno que hacen Guillermo y compañía. Ya no es solo que un 10 se quede corto, es que termina su actuación y ya estás mirando dónde poder volver a verles. Inmensos. |
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De giros musicales sigue el tema, turno para los festivos Alestorm. No hay festival donde vayan que no la líen, en el buen sentido de la frase. Con sus ya emblemáticos patitos en el escenario, lo suyo es pura diversión a ritmo de Metal Pirata en su versión más canalla, y claro, pocos fueron los que no se rindieron a sus ritmos pegadizos. Los escoceses se han hecho un hueco en todos los festivales a base de buen rollo y una música que, si no te hace mover los pies, es que no te llega la sangre a ellos. Canciones como “Mexico”, “P.A.R.T.Y.” o “Drink” dan buena cuenta de ello, dejando al personal con una sonrisa de oreja a oreja. Objetivo cumplido. |
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Turno para una institución del Heavy Metal, los alemanes Accept, con Wolf Hoffmann a la cabeza. Sobriedad alemana, va todo por su cauce, sin sorpresas, lo suyo es tirar de clásicos uno tras otro con un carismático Mark Tornillo que, quizás como pega, podía sonar un poco más alto, pero es una simple apreciación personal. Nada que desluciera su actuación, y menos con un final apoteósico para aquellos que crecimos con los riffs de los germanos: “Balls to the Wall”, “Fast as a Shark” y una extendida, y enormemente disfrutada por los que allí estábamos, “I’m a Rebel”, que sirvió de colofón final y con la sensación de que nos quedan Accept para un rato todavía. Que así sea. |
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Vuelta al Copper Stage para ver a una de las bandas más aclamadas de nuestra escena estatal, Saurom, con el incentivo de venir con nuevo trabajo bajo el brazo: “El Principito”, corte con el que dieron comienzo ante muy buen número de gente que quiso disfrutar del Juglar Metal de los gaditanos. “Irai Dei”, del disco “Maryam” de 2010, y “No seré yo”, de su “Pájaro Fantasma” de 2023, prosiguieron con el repaso de su ya dilatada discografía, y donde vemos unos Saurom maduros y exquisitos en ejecución, sabedores de que lo suyo no es casualidad y está construido a base de mucho trabajo y, lo más principal, buenas canciones que han conectado con la gente durante todos estos años. Como reflejo: “El Lazarillo de Tormes” o “La taberna”, que sirvió para cerrar su paso por tierras zamoranas. |
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Y ya para el final, no fueron pocos los que se quedaron para disfrutar de Lujuria, con su carismático y últimamente muy polémico Óscar Sancho. Lo suyo no tiene trampa ni cartón, ya tienen unos cuantos himnos en sus 35 años de carrera y te los van lanzando con un Óscar siempre generoso en esfuerzo. “Joda a quien joda” o “Viejo rockero” son claros ejemplos de ello. Sobria actuación de los segovianos como guinda del pastel de una gran jornada. |
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