Ya hemos comentado en ocasiones anteriores que todo lo que tiene un principio ha de, inexorablemente, tener un final; y ese final puede ser motivo de lamento, de celebración… o de ambas cosas. Así que cuando la formación sueca Refused anunció que el 29 de octubre daría su último concierto en España, bloqueamos al instante la fecha para poder ser testigos del momento. En el correo a través del cual Bring the Noise confirmaba la acreditación destacaba una frase que decía literalmente “¡No os perdáis a Ella la Rabia!”, y nosotros, que hemos sido siempre partidarios de ver a todas las bandas que actúan en un evento, no pudimos negarnos. Minutos después de las 18:30 y ante un público aún discreto (no olvidemos que era miércoles) Eduardo, Javier, Óscar y Pablo salieron al escenario de La Riviera, dando inicio a su concierto con “Al final del camino, al principio” octavo corte del álbum Canción de Cuna Oceánica, que vio la luz en 2022, entrando en las listas de mejores discos del año de los principales medios. |
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A quien se pregunte cómo suenan podemos decirle que ofrecen un desgarrador post hardcore con un muy característico tinte de folclore canario que le confiere un carácter único, como pudimos apreciar en “Valenta”, canción que puso en marcha al cada vez más numeroso grupo de espectadores que se iba formando al otro lado del foso. Uno de los principales problemas de ser los primeros en abrir un show de tres bandas es que, por lo general, se dispone de un tiempo muy ajustado y muy medido, por lo que hay que aprovecharlo al máximo para garantizar la mejor experiencia posible al asistente. Y eso fue exactamente lo que hicieron: sin adornos, sin discursos pretenciosos y sin detalles superfluos, Ella la Rabia exprimió hasta el último segundo disponible para defender en directo el segundo de sus álbumes, que interpretaron íntegro a falta de “Octubre, 2019”. La breve, pero muy intensa actuación cumplió a la perfección tres objetivos clave: satisfacer las exigencias de sus seguidores, engordar significativamente la lista de los mismos y dispararnos a todos el pulso para afrontar el resto de la velada, dejándonos con una gran sonrisa y con ganas de volver a verlos lo antes posible. |
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Tras el oportuno cambio de configuración del escenario fueron los tarraconenses Crim quienes tomaron el relevo para ofrecernos una buena dosis de hardcore punk en catalán, empezando por “Benvingut enemic” y “Una canço i una promesa” y provocando un estallido de euforia en toda la sala, que ya estaba cerca de llenarse. Podríamos pensar que una banda con tanto recorrido esconde ya pocas sorpresas, pero pasa con ellos algo parecido a lo que ocurre con la película Top Secret, aunque la hayas visto cien veces, cada una de esas veces parece la primera, o al menos así se siente. Una vez metidos en situación, continuamos con “Vam Riure Tant” y “Patrimoni Mundial”, del álbum Cançons de Mort (2023) para, seguidamente, dar un pequeño salto en el tiempo hasta 2016 con “Maneres de Viure”, extraído de Blau Sang, Vermell Cel. A estas alturas de partido, las pocas personas que, ajenas a Crim, habían llegado antes para coger un buen sitio para Refused, se habían integrado perfectamente entre los seguidores y las seguidoras de la formación catalana y, aunque no se percibía el nivel habitual de violencia (en el buen sentido de la palabra), el espacio entre las palmeras y el antiavalanchas era ya una verdadera fiesta. |
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Con “No Vull que Et Calmis” arrancamos la segunda mitad del concierto, a la que siguieron “Combats d´Autoesgrima” y “Res de Nou” pertenecientes a su último trabajo de estudio publicado este mismo año, que recibe el nombre de Futur Medieval. La recta final la conformaron “Hivern Etern”, “Vaixells de Paper” y “Veri Caducat” , para terminar con “Castells de Sorra” y “Pare Nostre que Esteu a L´Infern”, despidiéndose así de un público que, aunque quizá estuviera un poco más frío de lo habitual, agradeció en todo momento la entrega y el derroche de energía de sus anfitriones. Podemos asegurar, sin miedo a equivocarnos, que Crim venció y convenció; y que muchos de los asistentes, antes incluso de acabar la jornada, estaban ya buscando entradas para su próximo concierto. |
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Y así llegamos al combate de fondo, de la mano de Refused, grupo formado en Umea en 1991 y que, habiendo sido uno de los máximos exponentes del punk europeo, se encontraba ahora inmerso en su gira de despedida. Con una bandera palestina sobre uno de los amplificadores y unas tiras verde, blanca y roja envolviendo el micrófono (negro) del vocalista Dennis Lyxzén, los componentes de la banda tomaron posiciones en el escenario e iniciaron su adiós a ritmo de “Poetry Written in Gasoline”. No hizo falta calentamiento, ni asalto de tanteo, ni formalidad alguna. A los pocos segundos de canción, la totalidad de la sala se hallaba envuelta en una vorágine que no sólo se mantendría hasta el final, sino que crecería exponencialmente según iban cayendo temas como “The Shape of Punk to Come”, “The Refused Party Program” o “Rather Be Dead”. Contemplando el espectáculo desde la parte de atrás de la sala, recordaba inevitablemente aquella frase de Roy Batty en Blade Runner con la que afirmaba que “He visto cosas que vosotros no creériais”. Pocas veces antes había presenciado una sinergia igual entre artistas y público, entregándose unos a otros como dos amantes que se ven por última vez. No creo que exista en nuestro idioma forma alguna de describir la atmósfera que se había creado y de la cual éramos todos presos. |
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Y se fueron sucediendo los asaltos, y fueron cayendo canciones que, a lo largo de los años se habían ganado a pulso un lugar destacado en la pared de la fama del hardcore punk: “The Deadly Rhytm”, “Everlasting”, “Summerholidays vs Punkroutine”… aquello era una despiadada lucha sin descanso que tan sólo se interrumpió para denunciar el genocidio en Gaza y para agradecer a los presentes todo el cariño y el apoyo mostrado en la que sería su última noche en España como banda. “Elektra” nos avisó de que aquello se estaba acabando y de que, si alguien se estaba guardando algo, era ahora o nunca; y la temperatura subió así un grado más, aumentando la presión y provocando una detonación final con “Pump the Brakes” y “Coup d'etat”, tras la que el público de La Riviera despidió a Refused con una fuerte e interminable ovación agradeciéndoles estos 34 años de música. Yo, personalmente, agradezco haber podido verles tres veces este año. Hej då för sista gången |
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