Durante los últimos años las fechas navideñas, en la Asociación Cultural Octubre de Sierrapando, han estado unidas a conciertos de Wet Cactus, ya que, si el 2023 le despedíamos con una actuación del cuarteto cántabro junto a los asturianos Sombra, este 2025 le iniciábamos con el citado grupo, acompañados, en esta ocasión, por la gente de Rodeo, desde Zestoa. Y así, solamente una semana después de haber estado en este local en el último concierto del 2024, regresaba a mi querida nave, para inaugurar, musicalmente hablando, este año, en un recinto que tuvo una muy buena acogida de gente, sobre todo a medida que la jornada iba trascurriendo. Diez años en activo son los que ha cumplido en este 2025 Rodeo, un grupo compuesto por Mikel Illarramendi, guitarra y voz, Ortzi Alberdi, guitarra y coros, Beñat Subinas, bajo y coros, y Oroitz Urbieta, batería, y que cuentan con los trabajos “Rodeo”, del 2017, “Dilmun”, de 2018, “Ezherrian”, de 2020, “Moira”, del 2022, “Hibris”, de 2022, y “X”, que editarían unas semanas después de este concierto. |
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Se abrieron las cortinas que separaran las dos estancias con las que cuenta este local y comenzó a oírse un sonido distorsionado, que dio paso a “Tiamat”, de su obra de hace 7 años, un corte machacón y poderoso, con mucha fuerza e intensidad, que se relajó, aunque manteniendo ese ritmo constante, siendo unido, mientras nos daban las gracias, con su compañera “Dilmun”, una pieza que tuvo un ritmo quedón y pegadizo, contando con unos bueno coros, volviéndose más lenta, pero con un buen sonido guitarra, antes de recuperar la energía previa y acabar con mucha distorsión. Después de mostrase encantados de estar allí y de presentarse, continuaron con “Yaw”, un tema instrumental que arrancó de manera calmada y sosegada, pero que fue, poco a poco, cogiendo intensidad y fuerza, hasta volverse un corte muy contundente y explosivo, que fue unido con “Sugeak”, de su segundo trabajo, una pieza que comenzó con un sonido juguetón y animado, tomando más velocidad y potencia, siendo una canción pegadiza y muy poderosa, que se relajó para que el bajo tuviese más presencia, antes de retomar la energía previa. Sin casi pausa llegaba “Kgz”, según ponía en el setlist, un tema muy cañero y potente, además de movido y con fuerza, contando con un estribillo pegadizo, antes de que el corte cogiese velocidad y se volvieses más rápido, con un aire más sicodélico y crudo, para continuar con “Flamen”, una pieza que comenzó de golpe y con contundencia, muy poderosa y parando en seco para recuperar la intensidad y la energía precedente, jugando con esos contrastes, antes de acelerarse y acabar de manera calmada. |
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Nos volvieron a dar las gracias por estar allí, así como a sus compañeros de cartel, para, tras afinar, seguir con “22Kua”, un tema que empezó calmado y con un marcado bajo, para luego ir cogiendo fuerza e intensidad, siendo un corte muy poderoso y cañero, pero con un estribillo quedón, calmándose, levemente, para recuperar la energía y potencia previa, endureciéndose más y con el bajo muy presente. Turno para “Atlas”, una canción recogida en la primera de las dos obras que publicaron hace 3 años, que tuvo un inicio juguetón y calmado, dando paso a esa importante presencia del bajo, antes de meter más fuerza, con una guitarra muy potente, una pieza muy poderosa y con una parte más explosiva, relajándose levemente, para recuperar la energía previa y acabar de manera muy machacona. Avisaron de que estaban llegando al final, siendo el siguiente tema “Lur xurgatuak”, de su obra de hace 7 años, que empezaron calmado y con distorsión, para ir, poco a poco, cogiendo fuerza, hasta pararse y recuperar la misma, un corte con mucha velocidad e intensidad, arengando en la parte que se relaja, y que tuvo un buen solo de guitarra, retomando la contundencia previa y siendo, además, muy pegadizo. |
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Unida con el anterior llegaba la canción que abría ese mismo disco, “Hegan”, con Ortzi Alberdi tocando el txistu al comienzo, contando con un inicio potente y luego, cogiendo luego más fuerza, siendo una pieza cañera e intensa, a la vez que pegadiza y quedona, que se paró y recuperó la energía de manera lenta y machacona, antes de concluir con ese sonido de distorsión. De esta manera y tras estar sobre las tablas una hora, concluía este concierto de Rodeo, muy enérgico y poderoso, con una banda que nos sorprendió a todos los que no los habíamos visto en directo con su propuesta escénica y su intensidad, metiéndonos rápidamente en su actuación y no soltándonos hasta que ésta acabó, demostrando ser una de esas formaciones que saben crear grandes canciones y que éstas te atrapen a la primera escucha. No había seguido muy de cerca la trayectoria de los gipuzkoanos, pero por algo se empieza y espero volver a tenerlos por aquí en no mucho tiempo, ya que son una banda que han de dar mucho que hablar en poco tiempo; pégales una escucha, si no los conoces, y vete a verlos en directo, que te gustaran seguro. www.facebook.com/rodeostoner |
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El local seguía llenándose y llegaba el momento de la actuación de Wet Cactus, a los que había visto por última vez un año antes en ese mismo lugar, un cuarteto que se funda en el 2013 y que está integrado por Daniel Pascual, bajo y voz, Ernesto Diez, guitarra, Oscar Marcano, guitarra y coros, y Jaime Pérez, batería, los cuales han editado ya los discos “Wet cactus”, del 2015, “Dust, hunger & gloom”, del 2018, y “Magma Tres”, del 2023. Subieron al escenario saludándonos y animándonos a disfrutar, para comenzar su andadura con “The road”, de su ópera prima, iniciándose con el sonido de la batería, un tema muy intenso, con partes rápidas y poderosas y esa franja central más machacona y constante, siendo un corte que tuvo un pegadizo estribillo. Unido con éste llegaba la canción que abre su actual vinilo, “Barren landscape”, una pieza que tuvo un comienzo potente y poderoso, logrando trasmitir esa intensidad de su música a un público muy entregado, contando la pieza con un buen solo de guitarra y ese sonido juguetón tan característico. Después de unos ajustes de sonido llegaba el turno para el corte que abría su segundo disco, “So long”, un tema tranquilo, con la voz en primer plano y que fue muy cantado, para luego coger fuerza y velocidad, mostrándonos un corte con mucha intensidad, volviéndose más lento y pesado, antes de acelerarse en su parte final. |
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Volvieron a su primer trabajo con “Ride the way for free”, una canción que fue unida al anterior, la cual empezó con fuerza, siendo muy celebrada en cuanto fue reconocida, ya que es una pieza muy popular entre sus seguidores, contando con partes más y menos aceleradas, con la gente coreándola, y que contó con un poderoso y explosivo final. Tras algún ajuste más de sonido llegaba el corte que daba nombre a su segundo disco, “Dust, hunger & gloom”, el cual empezó tranquilo y con el bajo muy marcado, para ir endureciéndose y cogiendo mucha fuerza, un tema en el que combinaron partes más relajados y otras más intensas, antes de volverse más machacón, acelerándose y cogiendo mucha velocidad en su parte final. Sin pausa alguna regresaban a su ópera prima con “Damned rope”, una pieza que empezó calmada y que luego fue cogiendo fuerza, mostrándonos una canción muy poderosa e intensa, pero con esa parte en que se relaja levemente, antes de recuperar ese sonido potente y quedón, además de contar con un cierto aire psicodélico. Turno para agradecer a la asociación, a los técnicos y a sus compañeros de cartel el que esta noche hubiera sido posible, regresando a su más reciente plástico con “Profound dream”, un tema que comenzó con mucha fuerza, para luego relajarse, pero sin perder esa intensidad, cogiendo más energía el corte y volviéndose machacón, combinando partes más aceleradas y con potencia, con otras más calmadas y pesadas. |
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No querían que aquello se enfriará y llegaba el turno de “Full moon over my head”, una pieza muy esperada de su segundo trabajo, que sonó muy pesada y cañera, que fue cogiendo más velocidad y que provocó el pogo del público, concluyendo esta canción de manera intensa y potente. Unido con la anterior llegaba el tema que abría su disco debut, “Jim´s song”, el cual empezó calmado, para luego tener ese momento en que rompe y se acelera, convirtiéndose en un corte más machacón, pero alternando con partes más veloces y dejándonos un potentísimo y rápido final. Se subió Luis, bajista en Voltaje Cadáver, entre otros grupos, para cantar mano a mano con Daniel, que cedió su bajo a Ernesto, la versión de “Serpientes”, de la banda de hip hop cántabra Chinatown, una canción que empezó con el sonido del bajo y en el que Luis tuvo algún problema con su micro, cogiendo luego más fuerza esta animada pieza. Recuperando su formación habitual, era el momento de “Million tears”, de su actual disco, un corte que empezó calmado y que fue cogiendo fuerza progresivamente, hasta acelerarse y convertirse en un tema muy potente, el cual tuvo un sonido pegadizo y animado, además de bailable, volviéndose luego más machacón. Sin abandonar ese mismo trabajo, prosiguieron con la pieza que sucede en éste al anterior, “Self bitten snake”, pidiéndonos que nos moviésemos, y es que era una canción muy rápida y poderosa, relajándose levemente, para volver a acelerarse, girando hasta una parte más lenta y machacona, aunque volvió a coger velocidad en esa parte final tan intensa. Nos invitaron a seguir la fiesta con “Mirage”, compañero de la anterior en ese disco, un tema que tuvo un inicio tranquilo, pero hipnótico, con un sonido quedón y que luego fue ganando más fuerza e intensidad progresivamente, con la guitarra de Ernesto acelerándose de golpe, siendo un corte muy poderoso, que fue cogiendo más y más velocidad, antes de dejarnos un explosivo final. |
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Anunciaron que iban a tocar un par de piezas nuevas, siendo la primera “Brother me”, la cual todavía no tenía partes vocales, y que empezó calmada, pero que luego fue endureciéndose y cogiendo más intensidad, una canción que se aceleró y se volvió muy rápida y poderosa, dejándonos una gran composición, muy disfrutada, constante y machacona, aunque terminó de manera sosegada. El otro tema nuevo no tenía aún nombre y fue iniciado por el sonido del bajo, para luego endurecerse, un corte que fue cogiendo mucha fuerza y velocidad, y que tampoco tenía letra, aunque nos anticiparon que la tendrá, el cual resultó muy potente y cañero y que sonó de manera brutal. Y llegaba el final de su actuación y lo iban a hacer con esa maravilla que es “My gaze is fixed ahead”, de su actual trabajo, una pieza que cuenta con ese sonido inicial tan logrado, siendo una canción muy potente y pegadiza, intensificándose más a medida que ésta avanzaba. De esta manera concluía, tras una hora y media sobre las tablas, un gran concierto de Wet Cactus, una banda que no deja de crecer y para muestra los dos temas nuevos que nos ofrecieron esta noche y que no tienen nada que envidiar a los ya recogidos en sus discos, todo ello unido a su impactante directo, algo que ya me impresionó la primera vez que los vi en vico en un Rockablanca en Suances allá por el 2014. Wet Cactus es, ahora mismo, la banda más internacional de la escena local, y eso se debe a esa convicción que tienen de ir a por todas, sin olvidar las extraordinarias dotes como músicos que poseen los cuatro, junto a la rotundo de sus temas, verdaderos himnos, que son muy festejados por sus seguidores; un grupo imprescindible para entender lo que se cuece por Cantabria. www.wetcactusband.com Así, con el recuerdo de esta gran velada que disfrutamos, gracias a Rodeo y Wet Cactus, me fui de la Asociación Cultural Octubre, donde, una vez más, me sentí como en casa, pudiendo saborear dos grandes actuaciones, las primeras de este 2025, en un ambiente familiar y con la sala prácticamente llena; muchas gracias a ambos grupos y a la gente de la asociación por hacerlo posible. |
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