En una noche fría en la capital hispalense, el público rockero buscaba entrar en calor en una sala Custom en la que se había colgado el ‘sold out’, a pesar de que ese mismo día había otras citas bastante interesantes que bien podrían haber sido una buena opción, pero ver sobre el escenario a Enrique Villarreal, alías El Drogas, es sinónimo de acierto y de disfrute. Por fortuna, hemos tenido la ocasión de disfrutar de su presencia en nuestra ciudad en más de una ocasión y aunque fuésemos conscientes del buen hacer del ex de Barricada, no deja de ser gratificante confirmar que sigue estando a un nivel que debe posicionarlo entre los mejores dentro del panorama rockero nacional. Pasados cinco minutos de la hora prevista y con un telón negro que ocultaba el escenario, surgía la voz de El Drogas, aún sin dejarse ver, entonando los primeros compases de “La Tarde Jeringuilla” de su álbum “La Venganza de la Abuela”, sorprendiéndonos a todos, al aparecer de entre un telón lateral al escenario que conectaba directamente al foso y acceder, mientras que seguía interpretando la canción, al escenario subiendo unas pequeñas escaleras. Después de estos primeros compases, se dejaba caer el telón para dejar ver y sentir a la formación al completo y desde el inicio destacó una ejecución brillante y un sonido que cautivaría al respetable. |
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Tras este primer tema, de su etapa en solitario, disfrutaríamos de un buen puñado de temas solapados entre sí entre los que apenas se dieron un respiro, pertenecientes a todas sus etapas. “Objetivo a rendir” del primer disco de Barricada “Pasión por el ruido” (1989) y “Problemas” del álbum “La Araña” (1994) nos dejaron ya algunos momentos en los que Txus Maraví (guitarra) y El Flako (bajo) destacarían por su excelencia a las cuerdas. El Drogas siguió recorriéndose el escenario de la sala sevillana mientras interpretaban temas como “Mientras arde tu país” de su trabajo “Solo Quiero Brujas en Esta Noche Sin Compañía” (2019) o “Come Elefantes” de su trabajo “Demasiado Tonto en La Corteza” (2013), dejando ver su genuina, excéntrica y elegante indumentaria en la que predominaban los tonos morados y rosas, a la par que vertía con rabia la rebeldía de las letras de ambos temas de su etapa en solitario. Sentado sobre la escalera que daba acceso al foso y por la que había subido al inicio del espectáculo, comenzó la interpretación de “Nos Queda Poco Tiempo” de Txarrena. Pronto y en mitad de sus aproximaciones constantes al público subiéndose sobre los altavoces del foso de la sala, se desprendería de su chaqueta negra dejando ver una camisa burdeos. Seguirían con “Salvaje mirar” también de Txarrena, para posteriormente dar paso a “Peineta y Mantilla” y “Mañana Será Igual” (para la que se acompañó de una pandereta de medialuna). De nuevo de su época en solitario y de su trabajo “Demasiado Tonto en La Corteza”, separadas por “Así”, de Txarrena, y “Tentando a la Suerte” de Barricada en la que jugaría con dos bastones que haría girar en un alarde de habilidad. Con esta última, cerraron este primer tramo del concierto, de más de 30 minutos, en los que no hicieron ni una sola pausa y en el que predominó una iluminación en tonos azulados que se transformaba en las brevísimas pausas entre tema y tema en luces fijas blancas proyectadas hacia el público creando un espectacular juego de sombras. |
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Fue entonces cuando escondido tras sus gafas de sol y ataviado con su característico pañuelo en la cabeza se dirigió por primera vez al público sevillano con un ‘habéis aguantado’ seguido de ‘Buenas noches, Sevilla’. Y tras dejar claro que quedaban unas 20 canciones más y un carismático ‘a gusto’, introdujo los dos temas más pausados y tristes de la noche “Collar Abandonado” y “Cordones de Mimbre”, dedicados a la terrible enfermedad del Alzheimer y para los que se acompañó de su guitarra acústica, ambos de su álbum “Demasiado Tonto en la Corteza”, terminando su interpretación con un emotivo y demoledor ‘las canciones son lo último que olvidan”. Con una iluminación configurada ahora en tonos más dorados, siguieron con “Todo Lo Enamora” y “Puede Ser”, ambas de la formación actual liderada por Enrique. Si no nos equivocamos en el intento de contarlos, fueron 36 los temas que interpretaron a lo largo de la noche y, como es lógico, estuvieron bien acompañados de una cuidada presentación de la mano del vocalista, quien no mostró el más mínimo atisbo de cansancio a lo largo del espectáculo y quien no dejaría de insistir al terminar ciertas canciones con su cariñoso y afectuoso ‘a gusto’. |
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Entre otros temas, llegó el turno “Los Maestros”, tema dedicado a los maestros y maestras de la República del álbum de Barricada “La Tierra Está Sorda” (2009), mostrando una vez más el compromiso social de la banda de Hard Rock. El ritmo marcado por Nahia Ojeta, actual batería de la formación, estuvo bien presente en temas como “Deja Que Esto No Acabe Nunca”, también de Barricada, y con el que todos disfrutamos al máximo, así como con “Ya No Anochece Igual” o “Al Salir La Luz” de su etapa en solitario con la banda actual. Los temas se seguían sucediendo mientras que Enrique se apoyaba para algunos de ellos en sus guitarras eléctrica o acústica. “Fue 24 D..¿y Qué?” nos mostró su lado más rebelde, apoyándose en este caso en Txus, a quien vimos esbozar más de una sonrisa de satisfacción. Le siguió otro tema de Txarrena, en esta ocasión, “Empujo Pa’kí” y tras 27 temas, enfilaron los primeros pasos hacia el final del show con la coreada “Frío” y los temas de Barricada “Okupación” del álbum “No Hay Tregua” (1986), en el que el vocalista cedió en varias ocasiones la posición más próxima al público del escenario a El Flako y a Txus, quienes brindaron su calidad incuestionable a todos los presentes, y “La Hora del Carnaval” de “Rojo” (1988). En medio de este ambiente tan ochentero, sonó “Azulejo Frío” de Txarrena. El Drogas aprovechó el tema para presentar a la banda y tras sus palabras ‘salud y que nos dure, Sevilla` abandonaron el escenario de la Custom. |
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Tres minutos después, salía de nuevo al escenario la formación española para cerrar un concierto en el que el público se mostró bastante comedido y respetuoso con los artistas, pero a la vez plenamente satisfechos y felices del gran repertorio elegido por la formación, pues, como estamos contando, no faltaron temas de ninguna de sus etapas y dejaron, para el final de este, cinco temas más de Barricada que serían los más coreados y cantados de la noche. El primero de ellos fue “No Sé Que Hacer Contigo”, siendo este la antesala del desenfreno mostrado en “Todos Mirando” en el que nos fijamos en la medida y sincronizada gestualidad del vocalista. Llegaba el turno para “Oveja Negra” de “Balas Blancas”(1992), que terminaría con su característico y reivindicativo ‘Siempre oveja negra’. Se despidieron con la interpretación de “No Hay Tregua” del álbum del mismo nombre y de “En Blanco Y Negro” del álbum de Barricada “Por Instinto” (1989), durante el que vimos de nuevo gestos de complicidad tanto con el batería Ojeta, como con El Flako y Txus, y como no, con el público plenamente entregado y consciente de que era el último tema de la noche. Repetiría para despedirse del público hispalense las mismas palabras: ‘Salud y que nos dure’ y también un último ‘A gusto’ y, con su permiso, pasados quince minutos de las doce, así nos marchamos a casa, a gusto y satisfechos después de un concierto que no defraudó a nadie y que contó con un magnífico sonido en todo momento. Por más noches de rock: salud y que nos dure a todos. |
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