Hay quien dice que tres son multitud, pero desde luego esa afirmación no se aplica cuando hablamos de grandes eventos musicales. Y menos aún si dos de esos elementos son Wargasm y Bury Tomorrow, y el tercero Electric Callboy. Dentro de su actual gira, y apenas veinticuatro horas después de haber conquistado Barcelona, las tres formaciones reunieron a varios miles de seguidores en el Movistar Arena de Madrid, agotando todas las entradas disponibles. Los encargados de abrir la velada fueron los londinenses Wargasm, un dúo que podría encuadrarse dentro del electro punk, aunque con claros matices de nu metal. Su propuesta se apoyó en un esquema tan sencillo como efectivo y en una escenografía sobria en la que destacaba la frase Angry Songs for Sad People, toda una declaración de intenciones. Durante algo más de treinta minutos, los británicos ofrecieron un repaso rápido y frenético a su todavía corta —pero muy prolífica— trayectoria. Arrancaron con “Bad Seed”, cara B del sencillo “Circle Pit” (2024), y fue precisamente un multitudinario circle pit el que se orquestó durante su segunda canción, “Vigilantes”, sumergiendo por completo al público en la experiencia. Con “Pyro Pyro” se alcanzó el ecuador de un show que había elevado notablemente la temperatura del antiguo Palacio de los Deportes, y que siguió creciendo con “D.R.I.I.D.O.” y “Spit” antes de cerrar por todo lo alto con “Do It So Good”. La ovación final se prolongó durante varios minutos. |
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De Londres viajamos a Southampton de la mano de Bury Tomorrow, banda de metalcore con dos décadas de trayectoria y ocho álbumes de estudio a sus espaldas. El concierto arrancó con “Choke”, del disco Cannibal (2020), poniendo al público en marcha desde el primer momento. Nadie dejó de saltar ni de cantar durante temas como “Death”, “Cannibal” o “Bolt Cutter”, y la respuesta fue especialmente contundente tras el alegato antirracista, anti-LGTBfóbico y antisionista que Daniel pronunció instantes antes de encarar la recta final del set. “Black Flame” y “Abandon Us” fueron los temas elegidos para cerrar una actuación marcada por la intensidad y por un altísimo nivel de exigencia física para un público que lo dio todo desde el primer baquetazo hasta el último acorde… y que, nada más terminar, ya parecía ansiar un nuevo reencuentro. |
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Llegó entonces el turno de los anfitriones de la noche, los alemanes Electric Callboy, que desplegaron una propuesta tan potente como divertida, a medio camino entre el metalcore y la electrónica. Todo ello acompañado de una cuidada y compleja escenografía en la que no faltaron columnas de humo, confeti ni fuego. El show comenzó con “Tanzleid” y continuó con dieciocho temas más que demostraron funcionar de maravilla en directo. No hubo un solo segundo de respiro para las cerca de siete mil personas que abarrotaban tanto la pista como la grada trasera, llevadas al límite por la energía desbordante del grupo. La estrategia pasó por combinar temas recientes como “Still Waiting” o “Revery” con clásicos de la banda como “Hypa Hypa” o “MC Thunder”, además de alguna versión de referencia, como “All the Small Things” de Blink-182. Hubo también espacio para un espectacular solo de batería que habría hecho sentirse pequeño a cualquier virtuoso de las baquetas. Poco más se puede añadir a una actuación en la que absolutamente todo salió a pedir de boca. Cuando “Spaceman” y “We Got the Moves” anunciaron el final, los miles de asistentes parecían competir por quién aplaudía con más fuerza y quién lucía la sonrisa más grande. Sonrisas y caras de satisfacción que, con toda seguridad, a más de uno le durarán todavía unos cuantos días. |
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