“Convenio colectivo del bailoteo” Chiquita Movida inaugura la única oficina donde el jefe te despide… a ritmo de Britney Spears La noche del 27 de febrero en la Sala Villanos se vivió algo histórico, la primera oficina donde el absentismo consistía en no saltar lo suficiente. Chiquita Movida presentó su disco debut convirtiendo el escenario en el IEEIE (Instituto para el Estudio de la Energía Inútil, la última E sobra, pero el presupuesto no daba para más letras) y demostró que los únicos gastos de gestión aceptables son los que incluyen sintetizadores, visitas al despacho del jefe y un sampler de Britney colándose en mitad de la reunión. Si el mercado laboral fuera así, nadie actualizaría LinkedIn jamás. Expediente nº 001: Caso “Chiquita Movida y la oficina donde nadie quiere salir” |
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El ascensor se abrió y, de pronto, ya no estaba en Madrid, o sí, pero en su versión más absurda. La entrada de la Sala Villanos daba la bienvenida al IEEIE – Instituto para el Estudio de la Energía Inútil (la última E sobra), nadie me pidió el DNI, pero sí que fichara. Dentro, la supuesta oficina estaba instalada y el ambiente olía a viernes por la tarde, aunque era cualquier otro día laboral, en el escenario, los funcionarios del caos: Chiquita Movida. El jefe aún no había salido de su despacho cuando empezó la jornada con “Gastos de gestión”, primer aviso, aquí los números no cuadran, pero el ritmo sí. “Olas en el mar” sonó como ese correo optimista y aun sin abrir, que te llega a las 9:01 y te hace pensar “bueno, igual hoy no es tan terrible”, spoiler, no lo fue. |
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De repente, Skiz7 pidió permiso y entró al despacho del jefe, nadie sabía muy bien por qué, pero todos entendimos que aquello iba de justificar lo injustificable, a la vuelta, “Fotomatón para bodas fallidas” convirtió la oficina en una pista de baile con moqueta imaginaria, y “Autarquía emocional” nos recordó que no hay ERTE que pueda con un buen estribillo. Jona fue el siguiente en visitar al jefe, salió con cara de no haber sido despedido, así que celebramos, “Te Mayor”, como se celebran las pequeñas victorias laborales, al comenzar llega esa frase que se clava como un puñal con un Rayden levantando el dedo y la vista al cielo para soltar eso de “una canción de amor de Robe que nunca acabe”, ovación rápida, todos asentimos, incluso el jefe, desde su despacho, dejó de mirar Excel. |
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La oficina ya era oficialmente ingobernable cuando llegó “La nueva ilusión de…” y, sin previo aviso, el sistema informático colapsó, ¡el sampler de “Oops!… I Did It Again” de Britney Spears se coló en el expediente! nadie supo cómo, pero nadie quiso arreglarlo. Rayden volvió a entrar al despacho del jefe, pero esta vez salió con una sonrisa peligrosa y los pantalones en los tobillos. Acto seguido apareció “Despido procedente”, el tema inédito que debería sonar cada vez que alguien deja un trabajo con dignidad y ganas de fiesta, Chiquita Movida en estado puro, sarcasmo, Groove y ese deseo irrefrenable de escucharla ya en estudio mientras rellenas una baja voluntaria. Con “Voluntarismo”, “Post de Cultura Inquieta”, “Ciencia fricción” y “Sad Men Moustache”, la oficina dejó de fingir que trabajaba, Johnny y MediYama pasaron por el despacho del jefe, pero ya daba igual, el público era parte de la plantilla, y la plantilla había decidido montar una rave sindical. |
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La recta final fue un informe de gastos emocionales imposibles de justificar: “Entre Fiori di San Remo y San Isidro”, “Mirrorball”, “Fotos felices”, “Ojos Superocho” y “De la vocación también se sale” cerraron la jornada como se cierran los mejores trabajos, con abrazos, sudor y la sensación de haber sobrevivido juntos a algo importante, Al salir, devolví mi acreditación imaginaria y pensé que ojalá todas las oficinas fueran así. Que el jefe escuchara, que la energía inútil se bailara y que los despidos vinieran con sintetizadores, eso sí, para la próxima reunión empresarial lo tengo claro, SI LO SÉ ME TRAIGO LAS GAFAS DE LEJOS. |
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