Calle Atocha, cinco minutos antes de la apertura de puertas de Independance. Grupo de cincuenta personas pasando mientras van cantando “La vida es un carnaval” de Celia Cruz. Una vez dentro suenan nombres tan relevantes de la música como Kamikazes, Marisol, Boikot o Nino Bravo. No se puede pedir más. Ambiente perfecto para ver a XpresidentX. Una vez más me tocó encontrarme con ellos, y van muchas. Un grupo que tengo muy trillado y del que no me cansó. Además, un disco como “Garrote Vil” tenía que escucharlo en directo sí o sí. Pasadas las 21:00 aparecieron, como siempre con sus máscaras de políticos y dictadores varios, y dieron comienzo con “Nada que celebrar”, haciéndose patentes varias cosas que fueron una constante durante toda su actuación: las luces brillarían por su ausencia, el sonido sería bastante malo, sin acoples pero con mucha dificultad para entender las letras, con una batería sobre todo, y ellos iban a dejarse la piel en cada momento. Y es que esa fue tal cual la tónica toda la velada: movimiento constante, interacción con el público, bajándose del escenario en alguna ocasión para hacer pogos con él y algo de crowdsurfing, de alguno del público y de los propios XpresidentX, mezclado con un escenario medio a oscuras e Independance lejos de escucharse como otros días. |
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¿Importaba? Por lo menos por dónde me situaba diría que no. Todo fue un caos, pero un caos en un buen sentido, ya que los mosh pits no paraban. Sería injusto incidir mucho en el tema de las luces ya que, con mucha probabilidad, era un tema que nos importaba a los que hemos hecho fotos. Además contaron con Lucy de, valga la redundancia, LUCY, para “Drogoindependiente”, aunque con su voz pasó lo mismo que con la del resto. Sin embargo, me encantaría dejarlo aquí, diciendo que a pesar de los problemas fue un concierto entretenido. Ojalá se hubiese quedado ahí. El bajo de Irene dejó de querer sonar, y no parecía tener fácil arreglo. Mientras se intentaba solventar, se vivió una situación inclasificable como fue la de uno subiendo al escenario a contar un chiste (sí, en serio, eso pasó) y Samuel y Lasyra cantando “Obrero de derechas” de manera improvisada. Aún así quedaron huecos muertos. Aunque eso sí, ni ella ni sus compañeros querían parar. De hecho, como solución improvisada llegó a tocar durante un tema una guitarra como si fuese un bajo. Lo acabaron salvando, tocando unas cuantas piezas más, con todo lo mencionado actualmente, y la verdad, parecía que la gente salía contenta. Ahora bien, mirándolo con los ojos más objetivos posibles, la noche fue un desastre por todo lo expuesto. Ya sólo el no poder disfrutar de sus letras fue una lástima. Pero es que su público es como ellos, lo da absolutamente todo. Y yo quiero remar a favor. Por un lado, la situación surrealista con el grupo que pasó cantando Celia Cruz ya metía en ambiente. Por otro, las canciones elegidas como previo fueron un acierto. Ellos quizá han tenido alguna noche más floja sobre las tablas, pero han contado con sonido infinitamente mejor. La conclusión a la que puedo llegar es la siguiente: tanto si te gustó este concierto como si no, tienes que volver a verlos, pueden ser mucho mejores. |
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