El mes de marzo nos brindaba la doble oportunidad, en dos fechas diferentes, de ver en nuestra ciudad a la banda bilbaína liderada por Adolfo Cabrales, Fito, y en nuestro caso, pudimos hacerlo en la primera de ellas, en la jornada del viernes 20 de marzo. Pasados 20 minutos las 6 de la tarde y cuando nos aproximábamos a las inmediaciones de la explanada junto al Estadio de la Cartuja, donde iba a tener lugar el concierto, escuchamos las pruebas de sonido de la banda de Vizcaya. Las nubes cubrían el cielo sevillano y de vez en cuando caían algunas gotas que generaban cierta incertidumbre en lo que respecta a la climatología, pues desconocíamos como estaba preparado el recinto donde habían montado el escenario, ya que este estaba en el exterior. Como viene siendo habitual, los accesos de grada y pista estaban diferenciados y separados, aunque una vez que se accedía al recinto, el acceso a grada se hiciera desde la propia pista. Por frente al escenario, los técnicos de sonidos contaban con un gran espacio bien delimitado para hacer sus labores y a ambos lados de dicho espacio, se ubicaban dos pequeñas gradas y junto a estas, a cada lado, los dos puestos de merchand, seguidos de dos largas barras para el avituallamiento. Estas no eran las únicas barras, pues había otras dos, de menor tamaño, a ambos lados del escenario, más los barriles ambulantes cargados de cerveza que circularon sin parar entre el público. Gran parte del recinto estaba techado, aunque, precisamente, el público ubicado en las primeras filas, sí tuvieron que abrir sus paraguas durante la espera. Por fortuna, la lluvia no fue constante casi en ningún momento. A ambos lados del escenario hay dos pantallas rectangulares en las que, durante la espera, aparecieron parte de los artículos vendidos en los dos stands del reciento. |
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Rondando la hora de inicio prevista para el concierto subieron un gran telón de color negro con el nombre de la formación en letras blancas y que dejarían caer, creemos que antes de tiempo porque el escenario apareció vacío de músicos, dejando ver el escenario con la batería situada en el centro con una discreta elevación en altura sobre el resto de tan solo dos peldaños y una gran pantalla rectangular que abarcaba prácticamente todo el escenario teniendo dos pequeñas extensiones a ambos lados. Con una pista y unas gradas abarrotadas, a las 21:11 subieron al escenario los miembros de la banda para dar comienzo a un concierto que muchos quisieron grabar con sus teléfonos móviles en alto, mientras que gran parte del público también vitoreaba “Fito, Fito, Fito”. Una voz grabada nos daba las buenas noches y daba paso a los compases del primero de los temas “A Contraluz” de su último álbum “El Monte de los Aullidos” (2025) y protagonista de la actual gira de la banda de Blues Rock y haciendo honor al nombre del tema comenzó con la silueta delgada de Fito a contraluz, mientras que en las pantallas laterales se dejaban ver imágenes de los músicos. El sonido fue limpio desde el primer momento, muy equilibrado y destacando por igual cada uno de los instrumentos. Con el escenario coronado en la pantalla con el nombre de la banda en blanco sobre negro y con una llamativa iluminación vertical a la altura de los músicos en tonos rojos y blancos, Fito saluda con un “hola, Sevilla” antes de terminar este primer tema. |
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Las luces del escenario se tornan azuladas para dar paso a “Un Buen Castigo” de su trabajo “Vivo Para Contarlo” (2004), durante el que escuchamos al vocalista gritar “apriétale, Carlos” antes del solo de guitarra del gran Carlos Raya. El público se animaba a cantar el tema, acompañando a la imparable voz de Fito, del que nos gustaría destacar su ejecución vocálica constante en todos los temas, a pesar del gran acompañamiento por parte del público en muchos de ellos. Cerrarían el tema todos los músicos pegados en el centro del escenario. De nuevo, el vocalista nos saludaba con un “Buenas noches, Sevilla” seguido de “la madre que nos parió, la de tiempo que no veníamos por aquí, con lo bueno que hace aquí siempre” bromeando y riendo, pues en esos compases del concierto llovía en la ciudad hispalense. Llegó el turno de “Por la Boca Vive el Pez” de su disco del mismo nombre del año 2006, al que le seguiría “Me Equivocaría Otra Vez” del mismo trabajo. Tomaron protagonismo los solos de saxofón de Javi Alzola y los solos de guitarra de nuevo de Carlos Raya, quienes se situaron en los extremos del escenario de forma muy próxima al público en parte de sus interpretaciones, así como las proyecciones en pantalla de un pez en versión Fito, con camiseta de rayas y boina, y la aparición progresiva de un gran sol anaranjado. Tras estos dos temas, sonó de nuevo uno de su último álbum “Los Cuervos Se lo Pasan Bien”, bajo la atenta mirada del dibujo que fue protagonista de la pantalla de un cuervo que pestañeaba de vez en cuando. Aunque predominaron los temas del álbum que da nombre a la gira, en los siguientes compases del espectáculo disfrutamos de “Entre la Espada y la Pared” de “Huyendo Conmigo Sin Mí” (2014) y “A Quemarropa” de “Cada Vez Cadáver” (2021), que estuvieron acompañados con las proyecciones en una pantalla dividida en múltiples pantallas de la ejecución de los temas de cada uno de los músicos y de la gran complicidad de Fito con el batería, natural de Fuengirola, Coki Giménez. |
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Volviendo a “El Monte de los Aullidos”, sonaron el tema que da nombre al trabajo y “Volverá el Espanto”, dominando en el primero de ellos las tonalidades azules de las luces y en el segundo la proyección de una ciudad completamente arrasada por la guerra en blanco y negro, mientras que, en las pantallas situadas a ambos lados del escenario, el protagonismo fue para el vocalista en su cuidada interpretación (también en blanco y negro). Termina el tema con el sonido de una alerta área por bombardeo y en la pantalla el rastro de humo en el cielo. Pasado el ecuador del concierto, llegaba el turno de “Cielo Hermético” de nuevo de “Cada Vez Cadáver”, con emocionantes partes instrumentales en las que destacaron la maestría y calidad de los músicos que acompañan a Fito y que terminaría con la proyección de un primer plano de las manos de Carlos Raya, el guitarra, para dar paso a “Cada Vez Cadáver” en la que el público se animaba a tocar las palmas para acompañar a la banda de Rock y en la que Fito se situaría al final de este junto al batería para cederle el protagonismo a Alzola y Raya, saxo y guitarra. Tras preguntar al público que si quería bailar, sonó “Whisky Barato” de nuevo de “Vivo Para Contarlo”, en la que gran parte del protagonismo estuvo en el violín de Diego Galaz y en el acordeón de Jorge Arribas. Aprovechando la entrega del público, Fito aprovechó para contarnos que en esta gira estaba recuperando una vieja costumbre que era “barrer el escenario”. Tras esa broma, nos contaba como, en cada ciudad en la que actúan, graban un saludo para la siguiente ciudad en la que van a tocar. Así que tras la proyección del saludo Santa Cruz de Tenerife, grabamos un saludo para Sevilla, entre bromas de “de Sevilla 1 a Sevilla 2”. |
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Nos aproximábamos poco a poco al final del concierto con “Como Un Ataúd” de su último trabajo, en la que contamos con luces anaranjadas y la proyección en pantalla del lobo en versión Fito con su característica boina. Tras este tema, “Acabo de llegar” de nuevo de “Por la Boca Vive el Pez”, que terminarían saxo y guitarra con un ‘cómico’ intercambio de respuestas musicales entre ambos para terminar el tema finalmente a la par. Este fue el momento que aprovecho Fito para presentar de forma afectuosa a su banda, al bajista valenciano, Boli Climent, y a los citados previamente Diego Galaz (guitarra, barítono, violín), Javi Alzola (saxo), Coki Giménez (batería), Jorge Arribas (órgano, piano,acordeón) y Carlos Raya (guitarra), cerrando la presentación con “Y desde Bilbao, yo os quiero a todos”. Los temas elegidos antes de abandonar el escenario temporalmente fueron “La Casa Por el Tejado” de “Vivo Para Contarlo” (2004) y “Soldadito Marinero” de “Lo Más Lejos a Tu Lado” (2003), con la proyección del nombre de la banda sobre un intenso azul turquesa e imágenes del propio concierto en la primera en las que se percibía la emoción de los asistentes. Las proyecciones intercaladas del concierto y del público continuaron en la larga interpretación de “Soldadito Marinero”, usando el blanco y negro en todo momento. Fue inevitable cantarla a pesar de querer seguir con el deleite de escuchar a Fito cantarla en directo. |
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Tan solo dos minutos después de abandonar el escenario, salía de nuevo la formación para interpretar un tema algo lento y poco conocido para el momento del concierto “La Noche Más Perfecta” de su último trabajo, pero que si nos escuchar la voz limpia de Fito a quien habían iluminado en mitad del escenario. Le acompañaría la impresionante proyección de un cielo estrellado. Y ahora sí, tocaron un tema de la extinta “Platero y Tú”. El tema elegido fue “Entre Dos Mares” del álbum “Correos” (2000) y vimos a Fito moverse de extremo a extremo del escenario para cantar desde estos algunos fragmentos de esta, mientras que ondeaba proyectada una bandera pirata. Nos llevamos a nuestro cajón del recuerdo la emoción irradiada por el vocalista al interpretar el tema y sus palabras de agradecimiento: “Sois todos, una puta maravilla. Una bendición es lo que sois” “Antes de Que Cuente Diez”, de su álbum del mismo nombre publicado en 2009, fue el tema elegido para cerrar el concierto, en el que nos quedamos fascinados con la brillante ejecución de cada nota por parte de cada uno de los miembros de la banda española. Pasados los 20 minutos de las 11 de la noche, terminaba un gran concierto en el que no hubo grandes sorpresas, pues ya sabíamos que son músicos de una talla sinigual y que disfrutan sobre el escenario como si fuese su primer o su último día sobre este. A sabiendas de que no será la última vez que los veamos, ya sea en Sevilla o en cualquier ciudad de España, desde aquí aplaudimos y nos sumamos al aullido de los Fito y Fitipaldis y aprovechamos para animar a todo el mundo a disfrutarlos en directo, pues hay emociones que no se pueden imaginar, por más que te las describan, hasta que no se viven. |
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