Koma, o lo que es lo mismo, un fiestón de los que te dejan los oídos sangrando. No creo que hubiera un mejor momento para dejar grabado lo que son Koma en directo que este, la vuelta de la banda hace un par de años con “Una Ligera Mejoría Antes De La Muerte” ha devuelto al presente a estos navarricos que, aunque no se prodigue tanto como nos gustaría, siempre está en la memoria colectiva de los que tenemos ese puntito radicalmente inconformista con el mundo que nos ha tocado vivir. Y si todo tiene que volar por aires, pues que vuele. Como suele pasar en los eventos del estilo, la gente entraba con cuentagotas hasta poco antes de comenzar el concierto, momento en el cual les entran las prisas y caso con las birras en la mano del bar de al lado entran corriendo como para apagar un fuego, fuego que ya se encargaron Koma de encender y propagar por toda la sala a las primeras de cambio, segundo uno y…”Dinamítalos”- Sin calentamiento ni hostias, los de Iruña pisaron las tablas como si El Tio Sam” hubiera pulsado el famoso y temido botón rojo. Primeros temas y La Riviera echaba más humo que una fiesta privada de Bob Marley. Era tal el nivel de mala ostia que casi no daba tiempo al respetable a coger el móvil para tocar las narices al resto de la sala, era mejor disfrutar, banderas al viento y colegas a los hombros, como antes. aquí se venía a sudar y gritar, punto. |
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El bueno de Brigi iba en modo bestia parda, ni charlas, ni rollos, solo gestos, miradas de loco y moviéndose como si tuviera un resorte en el culo que no le dejara parar delante del micro durante mucho tiempo. Los de abajo, los de las fotos, asimilando que era imposible no perderse algún gesto, algún guiño, alguna expresión de esas que gustan por distintas y cómplices. Mientras tanto, el resto del grupo funcionando como un bloque de hormigón, con una solidez y una cómplice base rítmica que solo lo da el tiempo juntos en un grupo, y es que anda que no es importante mantener las formaciones, aunque a veces somos conscientes de que resulta imposible, ni las familias se aguantan, pero es que estos Koma no necesitan mirarse porque ya saben por dónde va a tirar el otro. Cuando le tocaba a Rafa ponerse a las voces no había problema, se toman las riendas y punto, “´palante”. “Sakeo”!!!! Si hasta se lanzó Natxo a rompernos los tímpanos un poco por la invitación de Brigi de “!Cántate algo¡! El repertorio era un paseo por toda su historia, pero sin inventos extraños, lo que la peña quería, básicamente, más alguna sorpresilla más bien visual que sonora, como la aparición de un tipo de charanga que les ayudo y acompaño durante un par de temas esa noche. Cada clásico que caía era como echar gasolina al fuego, a gente cantando a pleno pulmón, empujones sanos, colegas abrazándose como si no hubiera mañana niños, y no tan niños, en los hombros de los más fornidos, esto ya no era público, era una cuadrilla gigante liándola juntos, una noche por el centro de Navarra. |
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En la recta final, más caña todavía, como si quedara energía infinita, incluido el típico amago de despedida que no se cree nadie, y menos si lo que falta por sonar es “Mi Jefe”, quien se iba a ir de allí sin escuchar, cantar y gritar esa tonadilla que todos tenemos en la cabeza en algún momento de nuestra jornada laboral. El tema es lo más parecido a un himno de estadio que puedas escuchar en una sala mediana, porque aunque esa noche Koma no consiguieron llenar La Riviera, el estruendo era como si lo estuviera, había que compensar los huecos vacíos como le pasa a un equipo de futbol cuando se queda con diez, que hay que gritar por dos, para eso está la cuadrilla, ahí va la ostia tu. |
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Pero lo mejor vino después. En vez de irse a lo típico, bajaron del escenario con percusiones y colegas incluidos, montando una especie de conga punkarra entre la gente. Ya no había separación ni nada, músicos y público mezclados en medio del jaleo, avanzando hacia atrás mientras seguían tocando, un caos bonito, de esos que al planificarlos seguro que sacarían más de una sonrisa y expectación entre bambalinas. Al final se fueron por donde habían venido dejando la sensación de que Madrid se quemaba, y encima, lo tenían todo grabado, cabrones. Vamos, que cuando saquen ese directo va a ser como volver a meterse en esa noche una y otra vez. |
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