A finales de 2025 asistimos en Madrid a la presentación de Tiro al Plato, el último trabajo de Carmesí. Faltaba comprobar cómo respiraban esas canciones fuera del estudio, sobre un escenario y frente a un público dispuesto a hacerlas suyas. La oportunidad llegó el pasado 16 de abril en la sala Vesta, donde la artista rozó el lleno en una noche de jueves, quedándose a apenas dos entradas del cartel de completo. Un detalle que no solo habla del crecimiento de su proyecto, sino también de la fidelidad de un público que empieza a consolidarse alrededor de su propuesta. Desde antes de empezar ya se percibía un ambiente distinto: menos expectación superficial y más sensación de reencuentro. Sonrisas, conversaciones cruzadas y esa intuición compartida de que algo importante estaba a punto de ocurrir. |
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“Tiro al Plato”, tema que da nombre al disco, fue también el elegido para abrir el concierto. Una decisión lógica y eficaz, porque desde esa primera canción quedó clara la evolución respecto a trabajos anteriores: arreglos más ambiciosos, letras más expuestas y una forma de cantar que parece menos preocupada por gustar y más decidida a decir. Ese crecimiento suele venir acompañado de una duda inevitable: cómo recibirá el público esa nueva versión del artista. En este caso, la respuesta fue inmediata. No hubo distancia, sino una complicidad visible desde los primeros compases. “El Accidente” —una de esas canciones que siguen resonando días después—, “Tu Virtud” y “Baby, Cool” consolidaron ese primer bloque, antes de recuperar “Satélite”, del EP Refugio (2022), momento en el que una audiencia inicialmente más contenida terminó por soltarse y cantar sin reservas. Con “Día Triste” y “Entre Tú y Yo” se alcanzó el ecuador del concierto con la sensación de que todo estaba funcionando exactamente como debía: una banda cómoda sobre el escenario, una artista visiblemente emocionada y un público completamente dentro. |
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Hubo también espacio para un breve pasaje acústico que sirvió como pausa y contraste antes de encarar la recta final con “La Postal” y “Vuelta a Casa”, dos temas que prepararon el terreno para el cierre. “Tan Fácil”, probablemente la canción más identificable de su trayectoria, y “Modo No Molestar” pusieron el punto final a una noche que confirmó algo importante: Carmesí no está simplemente presentando un disco nuevo, sino consolidando una identidad artística cada vez más reconocible. Más allá del repertorio, quedó la sensación de haber asistido a uno de esos conciertos pequeños que terminan siendo decisivos. No por su tamaño, sino porque permiten ver con claridad cuándo un proyecto deja de prometer y empieza, de verdad, a pertenecer. |
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