Cobardes convierte su regreso a Madrid en un vibrante reencuentro con su público. El pasado día 17, los navarros Cobardes dieron el pistoletazo de salida a la gira de presentación de Balance de Daños en el Teatro Eslava de Madrid, diecisiete meses después de su última visita. Tiempo suficiente para que la expectación se transformara en ganas reales de reencuentro. Y eso fue exactamente lo que se vivió. Una hora y media antes de la apertura de puertas ya se acumulaban en la entrada caras habituales de sus conciertos, mezcladas con otras que parecían llegar por primera vez. Dos tipos de público que, con el paso de los minutos, terminarían formando uno solo. |
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Desconocemos el número final de entradas vendidas, pero sí podemos asegurar que el teatro se veía y se sentía lleno; y que en su interior se respiraba un ambiente de entusiasmo y comunidad. Con la puntualidad habitual y tras una breve cuenta atrás marcada por unos latidos, la banda apareció en escena con “Ni Conmigo Ni Sin Mí”. La reacción fue inmediata. No había que calentar nada: el concierto empezó en marcha. “Vino y Besos” y “Quinientas mil mañanas” confirmaron esa sensación inicial. No se trataba solo de presentar un disco nuevo, sino de recuperar un vínculo que, lejos de enfriarse durante la ausencia, parecía haberse reforzado. Cuando llegó el momento de hablar, la banda agradeció la respuesta del público y el recorrido de un trabajo que, en apenas una semana, ya estaba superando sus propias expectativas. Pero más allá de cifras, lo que importaba estaba ocurriendo en la sala. |
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Canciones como “Allá Donde Nunca Hay Flores” o “Mi Sueño Dorado” convivieron con otras como “Vuela” o “Caminos de Algodón”, en la que el público terminó de soltarse por completo, cantando cada verso como si llevara años formando parte de su vida. A partir de ahí, el concierto dejó de tener fases claras. Se convirtió en una especie de intercambio constante entre escenario y pista. “Rodeada de Idiotas” elevó la temperatura hasta un punto en el que ya no parecía haber distancia entre músicos y asistentes. Ese pulso se mantuvo durante todo el tramo central, combinando temas del nuevo disco como “Bala Perdida” o “En Estado de Coma” con canciones ya asentadas en su repertorio como “En Llamas” o “Un Beso y Hasta Siempre”. El cierre, con “Maldito Abril”, “Princesa en Paro” y “Romeo y Julieta”, no hizo más que confirmar la sensación que había recorrido toda la noche: que Cobardes no estaban simplemente retomando la actividad, sino volviendo a ocupar un espacio que sigue siendo suyo. Si esto es solo el inicio de la gira, lo interesante no será comprobar si funciona, sino hasta dónde puede llegar. |
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