La noche en la que Vega cantó con el corazón en la mano El último capítulo de la gira de “Ignis” dejó mucho más que música en La Riviera. Entre confesiones, lágrimas, invitados inesperados y una conexión constante con su público, Vega firmó una despedida cargada de verdad, de esas que permanecen mucho tiempo en la memoria de los seguidores/amigos de la artista cordobesa. Más de veinte años lleva la cordobesa Vega dando guerra por los escenarios de todo el país, desde que adquiriera popularidad gracias a la segunda edición de Operación Triunfo en 2002, lo que propició su fichaje por la discográfica del programa, Vale Music. Desde aquel “India”, su pistoletazo de salida y un disco por el que hoy quien quiera hacerse con una copia física tendrá que rascarse bien el bolsillo, los precios rondan los 300 euros en plataformas de segunda mano, hasta su más reciente “Ignis”, Vega no ha dejado de crecer profesionalmente, haciéndose un nombre muy codiciado no solo como cantautora, sino también como compositora. |
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“Ignis” no da más de sí, y Vega finalizó su gira en La Riviera de Madrid, una fecha muy emotiva, a tenor de todo lo sucedido, para la cantante. No recuerdo haberme visto en otra situación similar. Esperando en las inmediaciones de la sala para que nos dieran acceso al recinto, nos enteramos de que el concierto tenía una invitada previa. Más tarde pude confirmar que se trataba de la australiana Gordi, quien tiene con Vega una colaboración en el tema “Unconditional”, pero es más curioso cómo se desarrolló el resto. Nos dieron acceso a la sala y al foso cuando la artista terminaba su último tema al teclado y rompía a llorar, momento en el cual apareció Vega en el escenario para abrazarla y despedirla. Lejos de irse del escenario, Vega pidió una acústica y, sin más, y visiblemente emocionada, deleitó a su público con un tema para ir caldeando el ambiente. No tuvimos que esperar mucho para que el show, ahora sí en plenitud de circunstancias, diera comienzo con toda la banda. bandaza, más bien capitaneada a la dirección musical por Ricky Falkner, incluyendo a Txarli Arancegui, que tuvo que aprenderse todo el bolo en tiempo récord para ponerse a la batería. Esta vez, Vega apareció muy elegante con un traje negro en el que los flecos aportaban un aspecto visual muy bonito cuando las luces del escenario nos permitían apreciarlos. Vega estaba muy locuaz y no paraba de charlar con un público al que trataba como amigos, algo que se antojaba recíproco. La artista no pudo contener las lágrimas al contarnos la historia de un seguidor de la cordobesa que está sufriendo la pesadilla del cáncer y que le enviaba mensajes para informarla de cómo iba su tratamiento , “Lo único que me decía es que quería llegar vivo al 29 de mayo, y le acabo de ver en primera fila». |
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La toalla no daba abasto para limpiar las lágrimas de su rostro. Y esto sucedió inmediatamente antes de que llegara el momentazo de la noche. No había invitados anunciados en un principio. “Voy a invitar a una persona que jamás se ha subido a un escenario y está un poco nervioso. Esto no estaba preparado, así que quiero que lo recibáis con un fuerte aplauso”. Y entonces apareció Manu Carrasco para interpretar “Contigo”, provocando uno de esos momentos que justifican por sí solos una noche de concierto. “Alguien en un momento llamó a una de mis canciones la canción anticrisis. Manda huevos, el país sufriendo, devastado, y llaman la canción anticrisis a mi puta canción”. Y así presentó “Réquiem”, por poneros un ejemplo de la cercanía y haceros partícipes de lo que parecía una fiesta privada con amigos de Vega. Y fue algo recurrente durante toda la noche, hasta el punto de que una caja voló hasta el escenario, “No es mi cumpleaños, que lo sepáis”, al abrirla, apareció una preciosa chaqueta de cuero que, «a pesar del calor que hace aquí arriba», no pudo evitar enfundarse para interpretar “Dónde Estabas Tú”, uno de los temas más conocidos de Vega. Dos horas más tarde, era el momento de abandonar la sala, con la misma calma, pero con el corazón mucho más lleno de felicidad, emoción y sensibilidad de lo que estaba antes de cruzar las puertas de la icónica sala madrileña. |
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