Si tuviera que elaborar una lista de los cinco artistas que más veces he tenido al otro lado de la cámara a lo largo de los años, uno de los nombres sería, sin necesidad de contar dos veces, el de Enrique Villarreal. Pero, de alguna forma, cada vez que se le ve sobre un escenario, es una primera vez. Prueba de ello es que el pasado 16 de mayo y apenas veinticuatro horas después de haber incendiado La Riviera, volvió a salir a su escenario, donde algo más de dos mil personas le esperaban con una mezcla de expectación y entusiasmo. Con la rigurosa puntualidad que caracteriza sus conciertos, y tras la melodía circense que antecede a “Sean Bienvenidos”, el telón negro que tan sólo dejaba ver siluetas cayó al suelo marcando el inicio de un espectáculo que pondría a prueba la capacidad y la entrega tanto de El Drogas y su banda como del leal público que tantísimos años lleva abarrotando sus conciertos. |
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“Esperando en un Billar” y “Problemas” hicieron que no tardase en alcanzarse una temperatura cercana al punto de ebullición y que empezase a percibirse un alto nivel de emoción contenida que más temprano que tarde terminaría por estallar. Durante algo más de dos horas, El Drogas, Txus, Flako y Nahia fueron intercalando clásicos de Barricada como “Víctima” o “Esto es una Noche de Rock and Roll”, con temas de la etapa más reciente, como puedan ser “Mientras Arde Tu País” o “Come Elefantes”. Tras un primer bloque frenético, llegó el primer a gusto y el momento de bajar un poco las revoluciones con “Cordones de Mimbre”, tema que aborda los crueles estragos del Alzheimer; seguido de la exigencia de una solución para el Sahara, que arrastra ya cincuenta años de olvido y abandono y una solemne reivindicación de la educación pública a través de “Los Maestros”, perteneciente al disco conceptual La Tierra Está Sorda. |
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A continuación volvemos a pisar el acelerador con una interpretación de “Animal Caliente” en la que El Drogas cedió todo el protagonismo a un público que se dejó la voz cantándola a coro, creándose una atmósfera que rozaba lo mágico. “La Hora del Carnaval”, y “Empujo Pa´ki” nos condujeron a la primera versión de la noche, que fue el inmortal himno de Cicatriz “Enemigo Público nº1” y que sirvió para recordar al fallecido Natxo Etxebarrieta, de la misma manera que “Frío” supuso un emotivo homenaje a Manolo Tena. Hubo tiempo también ocasión de recuperar “Fue 24D… ¿y qué?” del proyecto La Venganza de la Abuela y que surge de una carta escrita por un recluso de Nanclares de Oca. |
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Correspondientes a la etapa de Txarrena, pudimos disfrutar de temas como “Así” o “Azulejo Frío”, canción utilizada habitualmente para presentar a los miembros de la banda. Tras un breve parón, llegó el bloque de bises, compuesto por “Barrio Conflictivo”, “Esta Noche No Es Para Andar Por Estas Calles”, y “No Hay Tregua” justo antes de acabar poniendo la sala patas arriba con el imprescindible “En Blanco y Negro”. La contienda entre músicos y público fue tal que resulta imposible determinar un ganador. Quizá porque, después de tantos años, en los conciertos de El Drogas hace tiempo que ambas partes dejaron de ocupar bandos distintos. |
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