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 Crónica
 
Megadeth + Angelus Apatrida + Crisix
  29/05/2026     
  José Ramón Adán     
  Jesús Ribera
  BEC, Barakaldo, Bizkaia
www.insonoro.com

El 29 de mayo fue la fecha elegida por Megadeth para despedirse para siempre de los escenarios españoles. Tras otros dos shows más por la península, el BEC de Barakaldo fue el encargado de recibir a la banda. Hacía ya unos años que no los había visto; si mal no recuerdo, creo que fue en aquel mítico Monsters of Rock de Zaragoza, en el que andaban por allí los de Caiga Quien Caiga, con aquellas imágenes del público enloquecido, aquella chica morena a hombros dándolo todo y el gran Ozzy de cabeza de cartel.

Pero esta vez eran ellos los cabezas de este cartel. No venían solos; dos bandas, quizás las más grandes que actualmente hay en este país, como son los catalanes Crisix y los albaceteños Angelus Apatrida, fueron los encargados de abrir para los americanos. Hubo quien se quejó por la inclusión de estas dos bandas, puesto que hubieran preferido nombres internacionales. Voces que, sin duda, fueron silenciadas, selladas y cementadas.

Máxima expectación había en los alrededores del BEC, que, aunque no estaba lleno, gozó de muy buena entrada.

La marea negra, una vez más, tomaba las inmediaciones del recinto. Una vez dentro, pudimos comprobar que en esta ocasión la gente joven ocupaba un gran protagonismo entre el público que poblaba la pista. También comprobamos la gran asistencia de muchas personas que venían de otras provincias como Burgos, La Rioja, Extremadura o Madrid y, otro dato, muchísima gente del otro lado del charco: colombianos, argentinos, ecuatorianos, bolivianos, etc. ¡Dios, ¡cómo lo vive esta gente!

  
Crisix
 

Con bastante puntualidad, las luces se apagaron y, como en un combate de boxeo, tras sonar la campana, saltaban Crisix. Ya no había vuelta atrás; como si de un interruptor de energía se tratara, todo voló por los aires. “The Many Licit Paths” sirvióde entrada para dinamitarlo todo, dando paso a “Leech Breeder”.

Y “Bring 'em to the Pit” ponía las cosas en su sitio y, como no podía ser de otra manera, los primeros pogos de la noche se sucedían para el desquicio del personal de seguridad, que durante toda la velada tuvo mucho trabajo. Juli nos saludaba con un “Kaixo Bilbo” y, con un grito desgarrador, anunciaba “Full HD”. No iban ni por el tercer tema y aquello ya era una locura total. El sonido no les terminaba de acompañar, lo que hizo que, lejos de amedrentarse, se propusieran reventarlo todo.

“Get Out of My Head” y “Perseverance” ponían en relieve por qué son tan grandes estos chicos. La base rítmica, con la batería de Carry y el bajo de Pla, es acojonante, y los otros dos perturbados, como son Busi y Requena, son de otro planeta; si es que en este grupo son todos, absolutamente todos, grandes protagonistas.

Ya íbamos por la mitad del bolo de los de Igualada cuando nos mandaban agacharnos para saltar más tarde al ritmo de “G.M.M. (The Great Metal Motherfucker)”. No había nada que hacer: Crisix había tomado el control.

  
Crisix
 

Todo el descontrol que se puede tener en un concierto de metal estaba sucediendo, y no íbamos más que por la primera banda de la noche. Circle pits, mosh pits, hasta un wall of death que ocupó absolutamente toda la pista del BEC, como ya sucedió en la pasada edición del Euskal Metalheads Festival en Miribilla, en la que también participaron Crisix, aunque en esta ocasión impresionaba aún más.

Su nuevo tema, “Fast Music”, fue el siguiente en caer, un tema del que se ha hablado mucho en las últimas semanas y que, bueno, quizás no sea el estilo típico de la banda, pero es que sinceramente yo todavía sigo sin saber cuál es su estilo realmente, porque otra cosa no tendrá estos chicos, pero hacer lo que les sale podría definir su estilo, y eso es lo que hacen: lo que les sale y punto. Que quieren meter maquina, pues la meten; que quieren hacer punk hardcore, pues te hacen un bolo entero de versiones punk, rock. Así son Crisix: lo coges o lo dejas.

A mí personalmente no me desagrada el tema y, en directo, creo que encaja con la locura de sus actuaciones. Cierto que a los más puristas que se encontraban allí no les hizo mucha gracia; en fin, hay para todos.

  
Crisix
 

En este punto, llegados al descontrol absoluto, la banda se intercambió los roles: nuestro querido Carri cogió la guitarra, Juli el bajo, Requena la guitarra y Busi el micrófono para interpretar su famoso medley de "Fight (for Your Right) / Walk / Antisocial", en el que el público se divirtió de lo lindo.

Desde luego, esta gente sabe cómo animar a su público. Pero el reloj marcaba la hora y los catalanes tenían que acabar, aunque dejaron dos trallazos más para el final: "Conspiranoia" y la todopoderosa "Ultra Thrash", que dejó totalmente destrozadas y empapadas en sudor a todas las primeras filas.

Sin duda, la banda en cada bolo sube y sube, ya no un peldaño más, sino una escalera más. Profesionalidad brutal, carisma arrollador y un directo demoledor son sus cualidades y su carta de presentación. Y que nos duren muchísimos años más.

Muy, muy grandes Crisix.

  
Crisix
 

Tras la actuación de Crisix, venían otros titanes en esto del thrash metal patrio, como son los albaceteños Angelus Apatrida, otras bestias que, encima del escenario, se transforman en seres sobrehumanos cuyo propósito no es otro que la aniquilación y el exterminio de los presentes en sus conciertos.

Nada, aquí de nuevo no hubo tiempo para la relajación ni para alcanzar el nirvana, no. No hubo “To Whom It May Concern”, de la que no pararé de reivindicar hasta la saciedad; nada de eso. Solo hubo thrash metal en estado puro y duro. Sí, melodía también hubo, no nos confundamos, que caña saben dar, pero calidad y saber conjugar la furia poderosa con buenas melodías son dos cosas que esta gente sabe hilar muy bien, y una vez más así lo demostraron.

Poderosos como el trueno, tras la intro de rigor comenzaba la descarga de los de Albacete con “Nexus”. Guillermo salió muy en forma desde el minuto uno. De nuevo, el sonido no les ayudaba.

  
Angelus Apatrida
 

Pero ese detalle no amilanó en absoluto a la banda; es más, yo creo que los animaba todavía más. “Indoctrinate” y “Cold” repasaban esos dos grandes discos, como son “Angelus Apatrida” y “Aftermath”, del que solo tocaron este último tema.

En “Of Men and Tyrants” ya tenían al público en el bolsillo, otro de sus éxitos indiscutibles que, en directo, suena todavía mejor, si es posible.

La base rítmica se hizo protagonista en “We Stand Alone”. José y Víctor en estado puro; lo de José a las cuatro cuerdas es acojonante, no para y no se cuela ni una. Profesionalidad absoluta. Pero es que lo de Víctor, ¡qué tío! Este hombre tiene que perder muchos kilos en cada actuación; qué manera de machacar la batería.

“Violent Dawn” y “Give ‘Em War” traían la locura total al BEC: descontrol y furia arriba y abajo del escenario, en el que el público no paraba. Sin duda, los de seguridad se ganaron bien el sueldo esa noche, sin parar de recoger a los que hacían crowd surfing e intentando poner, sin éxito, algo de calma.

  
Angelus Apatrida
 

Con el público totalmente descontrolado y con los de seguridad que no daban abasto, decidieron acabar el show con más caña burra: “Sharpen the Guillotine”, en la que en esta ocasión se guardaron la guillotina, centrándose en lo estrictamente musical. Uno de sus grandes temas, que nunca falla, efectivo y directo, con esos solos de guitarra que se alternan tanto Guille como David, en ese equilibrio entre la fuerza y la melodía por el que se caracteriza esta banda y que tanto gusta al respetable.  Y, por supuesto, como no podía ser de otra manera, “You Are Next” fue el colofón para la actuación de Ángelus Apátrida, que una vez más estuvieron colosales, demostrando que siguen siendo uno de los pilares del metal patrio actual y que, sin duda, tienen un futuro muy, muy largo.

Sin duda, difícil tarea la que les habían dejado a los americanos estos albaceteños. Desde luego, un acierto total la elección de Crisix y Angelus Apatrida en el cartel, que ejercieron de abanderados del metal nacional a un inmenso nivel.

  
Angelus Apatrida
 

La cosa estaba muy caliente ante la expectación creada por la despedida y última actuación de Megadeth en nuestro país. En las primeras filas no se movía nadie, ni para hidratarse. Como punto negativo, diremos que hubo algún susto en las primeras filas y que algún botellín más de agua no hubiera estado de más, pero bueno.

Con ganas teníamos de volver a ver al pelirrojo que, en esta ocasión, venía con banda renovada y con el regreso a la formación del bajista James LoMenzo.

“Aguante Megadeth” podríamos definir la actuación del de San Francisco y los suyos, que desde el principio dejaron claro quiénes eran las estrellas, con un sonido mucho mejor que el de sus antecesores. Comenzó “Tipping Point”, el primer repaso a su nuevo disco, con el mismo nombre de la banda, y que a mí particularmente me gusta y creo que representa muy bien todas sus etapas.

No entraremos en detalles de la voz de Mustaine, que nunca fue el fuerte de este grupo y en esta última etapa aún menos.

Enseguida cayó uno de sus clásicos, “Hangar 18”, desatando todavía más la locura entre los presentes. El pelirrojo, a lo suyo, con su característica camisa blanca, sus muñequeras y su cara de pocos amigos. Pero ¿qué queréis que os diga? Sigue siendo un gran guitarrista a pesar de todos los males que le acechan.

  
Megadeth
 

El icónico Dave Mustaine, con un sobrio telón con el logo de fondo, continuaba repasando Countdown to Extinction. En esta ocasión cayó “This Was My Life”, que dejó una impresionante interpretación por parte de esa base rítmica que componen James LoMenzo y Dirk Verbeuren, quien ocupa el puesto de batería desde hace ya diez años.

Continuábamos con el repaso a ese disco que tanto nos marcó con “Skin o’ My Teeth”. Aquí Mustaine demostraba el gran guitarrista que es, dejando momentos épicos junto a su otro guitarrista, Teemu Mäntysaari, quien nos dejó a todos boquiabiertos en cada una de sus participaciones.

“Dread and the Fugitive Mind” fue la única representación que hubo de The World Needs a Hero y es que ya se sabe que, en un repertorio tan grande como el de esta banda, es difícil elegir el setlist, aunque a mí personalmente me faltaron grandes himnos de la banda.

“I Don’t Care” nos trasladaba de nuevo a la actualidad musical de la banda, con un Mustaine muy grande y un grandísimo Teemu, que juntos sonaban muy compactos.

De nuevo, Countdown to Extinction se hacía protagonista, esta vez de la mano de “Sweating Bullets”, que, como era de esperar, el público cantaba a pleno pulmón desde las estrofas iniciales, ayudando a Mustaine, cuya voz ya no está para muchos trotes. Aun así, defendió los temas en ocasiones muy apurado, pero, viendo vídeos de otras actuaciones pasadas, en esta ocasión mostró una ligera mejoría.

  
Megadeth
 

“Let There Be Shred” nos retornaba de nuevo a Megadeth, quizás uno de los mejores temas que la banda ha sacado en los últimos años y que, para mí, es de lo mejor de este disco homónimo. Además, dio paso a la primera aparición del icónico Vic Rattlehead con un traje blanco, igual que el que luce en la portada del disco.

“Angry Again” caía como una bomba en el Bizkaia Arena. A uno se le venía a la memoria aquella banda sonora de la película de Schwarzenegger en la que este tema aparece al inicio del film y que tanto nos gustó allá por los 90.

“She-Wolf” se colaba en el repertorio como única representación de Cryptic Writings, sustituyendo en esta ocasión a “Trust”, que yo, sinceramente, hubiera preferido.

Con la banda on fire y el público aún más, la cosa dio un giro total. Los primeros acordes de “Mechanix” hicieron saltar por los aires el recinto. El tema que popularizaron Metallica y que el bueno del pelirrojo rescató para su banda sonó atronador, dejando al respetable totalmente embrutecido, que no paraba de liarla con gente haciendo crowdsurfing. Con las primeras filas sin parar de realizar pogos y los circle pits sucediéndose una y otra vez, aquello nos dejó el cuerpo destruido.

Pero Mustaine, en esta despedida, ha querido terminar de cerrar el círculo con su antigua banda, y el siguiente tema, “Ride the Lightning”, lo ha dejado más que claro en su último disco. En Barakaldo sonó como tiene que sonar: brutal. He visto a Metallica en directo una docena de veces y juro que nunca este tema había sonado tan brutalmente cañero como en esta ocasión. Ni que decir tiene que el público se volvió totalmente loco.

  
Megadeth
 

Por si no teníamos poco, “Countdown to Extinction” y “Tornado of Souls” caían de seguido, dejándonos a todos afónicos, imitando esa peculiar manera que tiene Mustaine de pronunciar, con ese acento yanqui, lo de “But now I’m safe in the eye of the storm… tornado”, y que nosotros terminamos diciendo “torneido”. Jajaja, un clásico tontuno donde los haya y que no falte nunca.

Y, sin casi darnos cuenta, habíamos llegado al final. La antibelicista “Peace Sells” nos anunciaba que el bolo llegaba a su fin.

Pero, a ver, pongamos las cosas en su sitio. El tema que en los últimos tiempos, y gracias al fenómeno YouTube, se ha encumbrado como el hit más visionado y escuchado de la banda es, precisamente, “Symphony of Destruction”, que desde que en un concierto en Buenos Aires el público comenzó a cantar aquello de “¡Aguante Megadeth!”, se ha convertido en una referencia absoluta en los conciertos de la banda y que, en esta ocasión, no faltó.

Y es que, si a eso le sumamos la gran asistencia de público llegado de toda Latinoamérica, el BEC de Barakaldo terminó de estallar. “¡Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth!”, gritaba el personal como poseso, con un Mustaine impasible que seguía dando cera.

  
Megadeth
 

Holy Wars… The Punishment Due” fue el último tema de un repertorio que duró hora y media exacta y que dejó fuera grandes clásicos de la banda que, para mí, son imprescindibles, como “In My Darkest Hour” o mi favorita de la banda, “A Tout le Monde”.

Pero bueno, para gustos, los colores. Sin duda, fue una grandísima noche de buen metal  la que vivimos en el BEC de Barakaldo.

No sabemos si será o no la última visita que Megadeth nos hará. El pelirrojo dice que sí, su físico también, pero nunca se sabe con estas cosas. Sin embargo, lo que sí sabemos es que, en cuanto al metal se refiere, el triunfo fue absoluto: mucha gente joven, personas de muchos países y culturas diferentes, y todos unidos por el mismo nexo: la buena música y el metal como bandera.

Y, señores, en estos tiempos tan polarizados, solo por eso ya es un triunfo  y  Crisix, Angelus Apatrida y Megadeth, el pasado 29 de mayo, lo consiguieron.

Así, con esa sensación de haber vivido algo único, abandonamos el BEC rumbo a nuestra rutina diaria, con ganas de volver a ser parte, cuanto antes, de esto que llamamos METAL y que tantos buenos momentos nos hace pasar.

  
Megadeth
 
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Crisix - Angelus Apatrida - Megadeth
 
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