La segunda jornada de la V edición del Kabiefest fue, quizá, la más calurosa que se recuerda. El termómetro marcaba 32 ºC, pero eso no amilanó a nadie, porque el poder del metal está por encima de todo. Así lo demostraron las cerca de 5.000 personas que abarrotaban el recinto desde primera hora. La primera banda del sábado desafió al calor con una potencia inusitada: Evil Act. La energía descontrolada de estos chicos se apoderó de todo el recinto. Impresionante Lolo Carmona, que no dejó de moverse en ningún momento y, pese al intenso calor, lo dio absolutamente todo sobre el escenario. Los murcianos repasaron su repertorio con temas como “Futuro amenaza”,” Resistencia”, “Aquel que está vacío” y la cañera “No mostraremos piedad”, auténtico thrash metal de la vieja escuela perteneciente a su disco Futuro amenaza. También sonaron "Bienvenido al matadero", "Misterio" y la más brutal del álbum, "Último aliento". |
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Las guitarras de Lolo volvieron a demostrar toda su fuerza durante “Foso de sacrificios” sostenidas por una sólida base rítmica a cargo de Richar, quien además compagina su labor como bajista con la de vocalista. A ello se sumó la contundencia de Ángel (Beerkiller), dando como resultado una atronadora y demoledora combinación de fuerza, tralla y energía. Sin duda, la banda estaba ofreciendo una auténtica lección de cómo debe desarrollarse un buen directo. Pero, como todo lo bueno, llegó a su fin. Antes de despedirse, nos dejaron dos auténticos impactos directos a la sien con ”Celdas rotas”, ”Perros sucios” y “Ritual”, terminando de volarnos la cabeza por completo. La segunda jornada no podía haber comenzado mejor. Una vez más, Evil Act demostró que es una auténtica apisonadora sobre el escenario. ¡Chapeau por ellos! |
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Tras semejante inicio, el listón estaba muy alto, pero la siguiente actuación prometía aún más. Año tras año, la presencia de Vhäldemar en el festival era motivo de especulación y, por fin, en esta edición la banda vizcaína debutaba en el Kabiefest. Fuerza arrolladora, virtuosismo, entrega y mucho, mucho heavy metal son las señas de identidad de un grupo que nunca defrauda. “Dreambreaker”, “Devil’s Child” y” Metalizer “fueron las elegidas para inaugurar una descarga de auténtico heavy metal. A pesar del sofocante calor que caía sobre Santurtzi, la banda salió decidida a arrasar. Carlos Escudero, como líder absoluto, azuzaba constantemente a un público completamente entregado que coreaba cada una de sus letras. Pedro J. Monge, impecable a las seis cuerdas, volvió a ofrecer una auténtica clase magistral, demostrando que en Euskal Herria hay guitarristas capaces de codearse con los mejores del panorama internacional. |
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“Death to the Wizard”, ”Old King’s Visions”y la poderosa “Heavy Metal” continuaron repasando la trayectoria de una banda que, desde la publicación de Fight to the End en 2002, no ha dejado de editar grandes discos hasta llegar a su más reciente trabajo, Sanctuary of Death (2024). "1366 Old King’s Visions” caía a plomo sobre las cabezas con esa base rítmica a cargo de Raúl Serrano al bajo y Jandro Camuñas a la batería, que resonaba en el pecho como si de puñetazos se tratara. Con Escudero totalmente descontrolado, realizando varias incursiones entre el público y protagonizando diversas interacciones, la banda continuaba desatando la locura. “Basterds” y “Howling at the Moon”, con brindis incluido y un chupito de whisky para las primeras filas, terminaron de meterse en el bolsillo a un público que ya de por sí estaba más que predispuesto. “Dusty Road”, “Breakin All the Rules” y el himno por excelencia, “The End”, fueron las encargadas de poner la guinda a la actuación de Whäldemar, que, una vez más —y esta vez sí, en esta V edición del Kabiefest—, puso sobre la mesa la corona del heavy metal, dejando claro que solo hay un rey y tiene nombre propio: Vhäldemar. |
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Tras los cambios pertinentes y con un grandísimo espectáculo, saltaban al escenario Firewind, la banda liderada por el griego Gus G. Se presentaban en el festival con una formación renovada, ya que en esta ocasión volvían a contar con su cantante, Herbie Langhans, quien llevaba varios años alejado del grupo. Muy profesionales y con un sonido excelente, comenzaron su actuación con “Fallen Angel” y “Destiny Is Calling”. Para quienes no conozcan la banda, diremos que practican un power metal con tintes progresivos y que su música gira claramente en torno a la figura de su guitarrista, Gus G., exmiembro de Ozzy Osbourne, quien en todo momento brilló con solos virtuosos, escalas imposibles y una técnica a la altura de los grandes maestros. “Wars of Ages”, “Destination Forever” y “World on Fire” fueron otras tres muestras de la calidad compositiva de la banda. Es cierto que prácticamente todo gira alrededor de su guitarrista, pero la sólida base rítmica formada por Petros Christo y Johan Nunez también merece una mención especial. “The Fire and the Fury”, “Ode to Leonidas” y “Rising Fire” continuaron repasando la trayectoria de la banda, con temas pertenecientes tanto a su álbum homónimo de 2020 como al ya clásico Between Heaven and Hell (2002). |
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El repaso a sus grandes éxitos prosiguió con “I Am the Anger” y “Head Up High”, dos imprescindibles de su repertorio que enloquecieron al público, que llevaba horas esperando en las primeras filas. Pero si hubo un tema que terminó de encender definitivamente a los asistentes fue “Maniac”, la versión del clásico de Michael Sembello que la banda popularizó en su álbum The Premonition y que ya ha convertido en una auténtica seña de identidad, siendo uno de los momentos más épicos de sus directos. Con el tiempo ya encima, Firewind puso el broche de oro a su actuación con otro de sus himnos, “Falling to Pieces”, perteneciente al mítico Allegiance (2006), dejando el recinto completamente entregado. Sin duda, esta actuación quedará para la historia del festival y volvió a demostrar el crecimiento constante de un evento que, año tras año, continúa superándose. |
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Con gran pena, esta nueva edición del Kabiefest llegaba al final y, como todo cierre de festival, merecía una buena banda que ofreciera una gran fiesta, algo que solo es posible con buen rock and roll. Y si hay una banda que ofrece esas garantías, fueron los siguientes en subir al escenario: Jolly Joker. Sin duda, son garantía de fiesta y rock and roll. “She Is So High”, “Shotgun” y “Perfect Life” comenzaban la fiesta los valencianos con su hard rock sleazy glam, o como quieran etiquetarlos, aunque nosotros lo llamaremos simplemente rock and roll. Proseguían dándolo absolutamente todo y demostrando que no hace falta venir de Los Ángeles para hacer buena música. “World Collapse”, “Damage” y “Fuck It All” ponían la mecha a la explosiva actuación de esta banda que, cada vez que la veo, se supera un poco más. Desde que sacaron Sex, Booze & Tattoos en 2012, no han parado hasta llegar a ese grandísimo disco homónimo de 2025. “Little Cadillac”, seguida de “Motor”, dejaban clara la admiración de la banda por la velocidad y la energía. Pero si hay otros dos que no hay quien los pare, son sin duda la base rítmica de esta banda: Andreas y Daniele, bajo y batería. ¡Madre de Dios! Qué aguante y qué potencia le dan a cada uno de los temas, como pudimos comprobar durante toda la actuación. Pero en la recta final terminaron de volarlo todo por los aires con temas como “Hey You” y “Rocking in Stereo”, con los que cerraron su show por todo lo alto, dejando el gran broche de oro a este grandísimo festival que, en esta edición, sin duda alguna, se ha superado aún más y que quedará para la memoria. |
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Gran final de lujo para un gran festival que ponía el broche de oro a una edición histórica, en la que la buena música y el gran ambiente han reinado durante las dos jornadas, dejando un balance de asistencia excepcional y cero incidentes. Esto demuestra que este tipo de eventos aportan mucho en todos los aspectos. Un festival que hay que cuidar y que esperamos que continúe durante muchísimos años más. Sabemos que no es fácil, que conlleva muchísimo esfuerzo y dedicación, pero también sabemos que un evento de este tipo, hecho por fans y para fans, sin duda merece seguir adelante. Un año más, l@s chic@s de Koma Elkartea lo han vuelto a conseguir. Solo nos queda agradecerles el gran trato recibido y darles, una vez más, la enhorabuena por todo lo que han logrado. Y que estamos convencidos de que seguirán consiguiéndolo en el futuro. |
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