Sin excusas, ni el calor ni la edad, Van Morrison deja como un solar el botánico con una exhibición demoledora Van Morrison volvió a Las Noches del Botánico, según se rumorea por petición propia, se habría dejado algo pendiente, en cualquier caso, bajo un calor criminal y con Madrid en llamas, el irlandés convirtió el escenario de la complutense es su casa a base de blues, mala leche, elegancia y una autoridad que no deja lugar a la duda. Van Morrison es de ese tipo de artistas que desde hace mucho tiempo tiene muy claro que no está aquí para contestar a nadie, ni tan siquiera a los reporteros gráficos, a los que pone en un serio aprieto en cada aparición. Su regreso a Madrid, en el marco de Noches del Botánico, demostró una vez más que quiere ir regalando, mientras el cuerpo aguante, su grandeza por los escenarios de medio mundo. A sus casi ochenta y una primaveras el músico de Belfast apareció puntual, incluso unos minutos antes de la hora prevista, bajo una luz todavía diurna y un sol castigador como pocas veces, algo que no le impidió salir de traje y con su inseparable sombre y gafas de sol, no vaya a ser que se le reconozca. Era curiosísimo mirar hacia las gradas y ver ese aletear de cualquier cosa que pudiera servir para mover el aire y engañar al cuerpo con el fresquito producido. |
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Quien haya visto en alguna ocasión a Morrison no le va a sorprender esto, salida tranquila a ocupar su lugar oculto entre teclados, tables, micros y demás artilugios y de ahí, ya se puede caer el mundo que él no se va a mover. A ambos lados del artista, una banda tan estática como talentosa que iba acompañada de dos voces femeninas para dar aún más solemnidad y peso al ya de por si clásico sonido del musico de Belfast. El repertorio de nuevo, un concierto más, dejo bien a las claras que Van Morrison hace lo que le da la gana no lo que tu esperas o deseas. Tú puedes hacerte sus grandes éxitos que luego en los habrá olvidado por completo a los dos segundos de pisar el escenario, y es que es tu problema que vayas con ideas preconcebidas, no el suyo. Ahí reside gran parte de su vigencia actual, nunca pierdas la oportunidad de haber estado el día que hizo ese tema. |
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Ya sea con la armónica, el saxo o esa manera tan suya de cantar, Morrison convierte canción en un sermón de telepredicador, o como si estuviera delante den lienzo dando forma a un paisaje, a veces surrealista, otras realistas. En el que cada detalle es un apéndice de su temperamento/ego. Sigue poseyendo su característica vos áspera cuando conviene, moldeable en los momentos necesarios y capaz de insinuar y susurrar más que regodearse de sí misma. Esto es lo que hay y esto es lo que vas a ver, aunque no creo que nadie se sorprendiera de ello. Hubo, además, algo especialmente remarcable en la estructura del show, una clara negativa a buscar el aplauso fácil, durante la mayor parte de la tarde-noche, la música avanzó con sobriedad en una línea más densa que efectista. |
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El concierto exigía atención, y eso, justo eso, es lo que tanto hecho en falta en las últimas ediciones del ciclo Noche del Botánico, es una festival tan acogedor y tremendamente cómodo que muchos ven el momento perfecto para contrale su triste vida al colega de turno, algo que no me importaría una mierda si no fuera porque nos jode el concierto al resto que estamos a su alrededor. Es una autentica lastima, quizás se debería preguntar por cinco títulos de canciones a quien vaya a comprar una entrada, o el nombre de alguno de los miembros del grupo, o yo que se, porque el sonido, nítido y refinado, estaba pensado para la escucha, no para el murmullo de fondo. Ahora que esta tan de moda protestar por los móviles, incluso hacer que los metas en una bolsa sellada, a algunos les tenían que dar una pastilla para dejarles mudos durante dos horas, en este caso te sobraría hora y media, genial, su mujer/marido lo agradecería también, seguro. |
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Como habíamos comentado, siempre hay esperanza para ese momento de escuchar sus temas más reconocidos, y es ahí cuando la reacción del público se vuelve más notoria, incluso alguno se calla y todo, increíble. Bastaron unas pocas notas para recordar porque es quien es, es más, no sé si estaría viendo visiones, pero se le intuyo incluso una sonrisa en su impertérrito gesto serio. El tramo final dio sentido a toda la noche, la banda se vino arriba, las coristas cogieron protagonismo y Morrison sin alterarse lo más mínimo, si le pones un tensiómetro no tiene ni un pico en hora y media, demostró quien sigue mandando aquí. Actualmente que es casi más importante la exhibición que lo que ofrezcas musicalmente, Van Morrison en un rara avis al que parece incluso molestarle que le estes mirando a haciéndole unas fotos, incluso solicito que se usaran los móviles lo menos posible, ¿y de la pastillita enmudecedora nada, ¿verdad? |
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