Treinta años después, Garbage sigue dando conciertos que dejan en evidencia a medio mundo Garbage vino a conquistar Madrid, y lo hace sin problemas. Con Shirley Manson al frente, la banda convirtió Noches del Botánico en una gran fiesta, con un repertorio bien escogido mezclando eras y una presencia escénica muy cuidada, Garbage puso el listón muy alto al resto de artistas para lo que queda de festival. |
|
|
|
Garbage no necesito bandas invitadas para calentar el ambiente, y no por el calor reinante en Madrid en estas fechas sino por el torbellino que demostraron ser los de Madison. Comenzaron con material más reciente, para despistar porque no tardaron ni quince minutos en lanzarnos a la cara sus dos temas más clásicos, “I Think I´m Paranoid” y “Stupid Girl”, casi nada. Cualquier banda capaz de hacer eso con sus más clásicos se mete en un charco para el resto del show, pero no Garbage, y no solo por el fondo de armario musical del grupo, que también, pero es que las canciones más recientes tienen el mismo tirón entre sus seguidores. Si alguien pensaba que con el tiempo la banda había perdido ese tono industrial, o las guitarras afiladas, no podía estar más equivocado, sobre el escenario, el grupo sigue sonando fresco y actual. |
|
|
|
Por mucho que lo intentes los ojos siempre van a parar al mismo sitio, Shirley Manson, que, aunque no necesite demostrar nada, faltaría más, se hace dueña y señora de todo el show sin ningún esfuerzo, casi sin quererlo, y es que a su tremendo magnetismo se une la fácil comunicación con su público, incluso cuando su mensaje se politiza para machacar a Trump y alabar al “gorgeous” Pedro Sanchez. Su voz continúa estando es una gran forma y cuando intuye que puede haber algún tipo de incertidumbre…sus silencios son igual de poderosos. Pocas bandas de su generación han envejecido tan bien porque pocas entendieron tan pronto que la sofisticación también podía ser una forma de rabia. |
|
|
|
Pero es injusto hablar solo de Shirley porque desde detrás, Butch Vig sostuvo el pulso con una sobriedad ejemplar, mientras Duke Erikson y Steve Marker reforzaban el sonido Garbage de siempre con ese regusto sintético que sigue siendo marca de la casa El cierre, con “Special” y “Only Happy When It Rains”, pillo al público ya completamente derrotado, exhausto por la paliza que le había metido desde el escenario una banda en plena forma, Garbage ofreció en Madrid un concierto sólido, tenso y con una complicidad tremenda sobre todo por parte de una parlanchina Shirley Manson que lideró la noche con autoridad, inteligencia escénica y una interpretación impecable. |
|
|
































